sábado, 4 de septiembre de 2010

PAZ EN EL MEDIO ORIENTE: VOLVER A COMENZAR

Jorge Gómez Barata

En 1947 LA ONU, entonces formada por 50 estados, por votación de 33 a favor y 13 en contra y la abstención de Gran Bretaña, adoptó una Resolución para la partición de Palestina y la constitución en su territorio de dos estados, uno judío y árabe el otro.

Al margen de que se trató de una gigantesca arbitrariedad, lo cierto es que de aquel laudo se cumplió la mitad cuando en la medianoche del 14 de mayo de 1948 unilateralmente y sin haber creado las condiciones necesarias para que la decisión de la ONU fuera correctamente implementada, Gran Bretaña puso fin a su “Mandato”, momento en que fue proclamado el Estado de Israel. Entonces no se creó un Estado Palestino. Aquellos polvos trajeron muchos lodos.

Con razón, aunque sin fuerza ni convicción para imponerla, los estados árabes de entonces, que se habían opuesto y votado en contra de la Resolución que dispuso la partición, la desconocieron como desconocieron también al Estado de Israel y a su derecho a existir, optando por la fuerza para impedir la consumación del hecho.

El resto de la historia es conocida. En 1948 las tropas de Egipto, Irak, Líbano, Siria, y Jordania se pusieron en campaña contra Israel, que los derrotó inequívocamente y no conformándose con preservar el territorio asignado por la ONU, inició la expansión hasta apoderarse de casi toda Palestina, expulsando de ella a sus pobladores.

De aquel modo surgió la leyenda de que unos heroicos y mal armados colonos judíos, cosa que en realidad no fueron los fundadores de Israel, en desigual combate habían derrotado a los “ejércitos de cinco estados árabes”.

La verdad es que en 1948, Egipto era gobernado por el Faruk I, un sátrapa pro británico corrupto e inepto que comandaba un ejército pobremente armado, deficientemente entrenado y conducido por oficiales venales, servidores de una despreciable oligarquía. Entonces Nasser era teniente.

Por su parte Irak que había sido protectorado británico hasta 1930 y fue nuevamente ocupado por Inglaterra en 1940, que colocó en el gobierno al general Nuri As-Said, que en 1947 promocionó una federación con Transjordania gobernada entonces por el rey Abdullah ibn Husayn. Esos fueron los gobiernos de Irak y Jordania que en 1848 declararon la guerra a Israel.

Siria, que originalmente contenía al Líbano, venia del reparto realizado en virtud del Tratado de Versalles, estaba en poder de una oligarquía afín a Francia que, en 1948 se sumó a las fuerzas árabes que atacaron a Israel. El Líbano, que entonces daba sus primeros pasos y que todavía hoy no ha podido establecer un gobierno capaz de ejercer el control efectivo de su territorio, ni constituido un ejército verdaderamente nacional, fue otro de los que pretendieron sin éxito liberar a Palestina.

Lo que Israel en realidad derrotó en sus primeros días de existencia no fueron “ejércitos” sino ineptos cuerpos de gendarmería, creados para reprimir a sus pueblos y sostener oligarquías corruptas e impopulares.

Entonces, sin un liderazgo propio y calificado, la débil resistencia que pudo presentar el pueblo árabe de Palestina estuvo encabezada por Amin al-Husayni, Gran Mufti de Jerusalén un discutido líder musulmán de pésimos antecedentes políticos que por razones no patrióticas había confrontado a los judíos en Palestina durante el Mandato británico. Yasser Arafat que combatió bajo sus órdenes tenía 19 años.

Desde entonces y hasta mucho después los abanderados de los derechos del pueblo palestino, fueron los líderes árabes que, a pesar de la retorica en torno a una presunta “Causa Árabe”, desempeñaron pobremente un cometido histórico que sobrepasó no sólo sus posibilidades sino también su voluntad política. Los acuerdos de Camp David en 1978 pusieron fin a la ilusión de que los árabes volverían a combatir por Palestina.

No fue hasta 1959 cuando Yasser Arafat, hasta hoy el único líder palestino con visión histórica, capacidad de convocatoria y que al frente de su pueblo obtuvo resultados concretos, constituyó al-Fatah o Movimiento de Liberación de Palestina, en 1964 creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y en 1993 con la mediación del entonces presidente norteamericano Bill Clinton alcanzó acuerdo de paz que permitieron la constitución de la Autonomía Nacional Palestina (ANP)

La ANP, un régimen de autonomía limitada para los territorios de Gaza y Cisjordania, que naturalmente no colma las aspiraciones y necesidades del pueblo palestino y está lejos de ser una completa reivindicación de sus derechos legítimos, es lo más cerca que ese sufrido pueblo llegado en su meta histórica que no es ahora derrotar a Israel ni desaparécelo del mapa, sino constituir su propio Estado.

De alguna manera la meta sería ahora volver al punto inicial, aceptar la Resolución de la ONU y proceder a cumplirla realizando lo que falta: la constitución del Estado Palestino. La pelota debiera estar del lado del Consejo de Seguridad de la ONU porque suya es la resolución incumplida. Luego les cuento.

La Habana, 04 de septiembre de 2010


Homenaje a Fabio Di Celmo en aniversario de su muerte

La Habana, 4 sep (RHC-AIN).- Fabio Di Celmo, joven italiano muerto por un atentado terrorista en 1997, fue recordado en esta capital, por representantes del pueblo venezolano y trabajadores cubanos, en presencia de su padre Giustino Di Celmo.

En el Hotel Copacabana, al oeste de La Habana, la representación diplomática de Venezuela en Cuba organizó el acto en el cual Ronald Blanco La Cruz, embajador de esa nación suramericana, pronunció las palabras centrales.

Rendimos homenaje a Fabio Di Celmo y cumplimos así nuestro deber de ser solidarios con todos los que luchan contra el terrorismo y por la paz, dijo el diplomático.

Recordó que Venezuela es también víctima de agresiones como la que el cuatro de septiembre de 1997 le costó la vida al turista italiano, quien era, además, un activista de la solidaridad.

Los vínculos entre Cuba y Venezuela son el ejemplo de dos pueblos que se unen para ayudarse y una muestra de que para nosotros el único camino es el de la paz, el del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), señaló.

Entre los asistentes al acto, realizado en el mismo lugar donde murió Fabio, se encontraban los 130 venezolanos que durante cinco días permanecieron en la Isla, en el proyecto denominado Turismo Social, y los trabajadores del Copacabana.

A sus compatriotas Blanco La Cruz les instó a que el próximo 26 de septiembre voten en las elecciones a la Asamblea Nacional venezolana por el Presidente Chávez, por el proceso bolivariano y por el pueblo .

La Revolución es lo mejor que le puede suceder a un país y el nuestro no es la excepción, señaló.


En sus palabras de agradecimiento por la actividad, Giustino Di Celmo recordó el hecho criminal en el cual perdió a su hijo, y patentizó su rechazo al gobierno de Estados Unidos.

"Fabio murió asesinado en un acto contra este pequeño país, por una nación que se cree dueña del mundo, con el gobierno más prepotente y cínico que puede existir, que está destruyendo a los seres humanos y al planeta ", señaló.

El joven visitante europeo falleció como consecuencia de un artefacto explosivo colocado en el bar del Hotel Copacabana, por un elemento al servicio del connotado terrorista de la mafia miamense, Luís Posada Carriles.


También autor de la voladura en 1976 de un avión cubano que costó la vida a sus 73 ocupantes, Posada Carriles vive bajo protección de las autoridades norteamericanas.