martes, 31 de agosto de 2010

TURISMO PARA MILLONARIOS: INGRESOS PARA MILLONES

Jorge Gómez Barata

Recientemente el ministro cubano de Turismo esbozó un plan para construir campos de golf que pudieran incluir residencias destinadas a la venta a extranjeros. Lo curioso es que una operación normal para un país en el cual el turismo es la primera industria es sometida a “fuego amigo” por personas que ven en ese deporte, considerado por ellos como un pasatiempo de millonarios y en la venta de residencias, actividades con potencial ideológico como para erosionar las bases del socialismo.

Conozco a visitantes que consideran poco competitiva la oferta turística cubana, no sólo en comparación con las instalaciones similares de Estados Unidos y Europa, sino de México, República Dominicana y otros países; no obstante, según ellos, la diferencia mayor no radica en los hoteles, sino fuera de ellos.

A diferencia de otras plazas, la oferta turística cubana suele limitarse a sol y mar y los anfitriones esperan que los visitantes disfruten su estancia en enclaves formados por hoteles que en otros sitios los clientes asumen como lugares para dormir, mientras la recreación, el descanso y la diversión la realiza mediante opciones llamadas “extra hoteleras”, cuyo disfrute les permite alternar con los nacionales que, además atenderlos, interactúan con ellos.

Tales ofertas en las ciudades cubanas son prácticamente inexistentes. Por razones más o menos conocidas y porque el Estado no puede concebirlo y crearlo y dirigirlo todo, no hay en Cuba comercios con ofertas típicas, los servicios gastronómicos y los productos que disfrutan los nacionales no son actos para ofertarlos a extranjeros y las posibilidades de diversión son mínimas.

No abundan en Cuba los clubes náuticos ni hay nacionales que practiquen de modo significativo el yatismo o la pesca deportiva y, asociadas a circuitos turísticos, no existen pistas para patinaje, en hielo o cemento, no se corren caballos, perros, ni autos, no existen casinos, cruceros nacionales, no se practica la lidia de toros ni de gallos, no se juega polo, criquet, tenis, jai alai ni billar y se ejercitan poco los deportes extremos. Tampoco hay grandes parques de diversiones y las celebraciones tradicionales: navidad, semana santa, reyes magos y otras no tienen la significación a que están habituados los visitantes.

Un país donde gracias a la aplicación de avanzadas políticas sociales sus deportistas forman parte de las élites mundiales, no cuenta con ningún evento atractivo para aficionados extranjeros y, aunque fuera de sus fronteras se le reconoce como una potencia cultural, esas posibilidades no se explotan en función del turismo. Las exquisitas funciones de ballet o teatros, ni la afamada música popular cubana se ensamblan en políticas comerciales coherentes. Deben ser muy pocos los visitantes extranjeros que han pagado por ver nuestros festivales de boleros, danzones, decimas o son.

Es cierto que gracias, sobre todo al talento y la dedicación de Eusebio Leal y su competente equipo y al diseño de políticas apropiadas, que hacen de las instalaciones turísticas parte del patrimonio de la comunidad, La Habana Vieja disfruta de enorme atractivo y Varadero figura entre las mejores playas del mundo, mas ello no basta. La Habana que fuera una leyenda, afamada como la ciudad más elegante y sensual del Caribe no se termina en su casco histórico y fuera de allí, no vive momentos de esplendor.

El turismo revela con particular intensidad los límites de las políticas centralizadas y de la creencia de que la cultura y las relaciones humanas pueden ser administradas, a la vez que refleja las dificultades creadas por la vigencia de estereotipos ideológicos y las limitaciones del Estado para gestionar en solitario, sin apoyarse en la comunidad y en el imaginario colectivo, el entretenimiento, la diversión, el descanso y el placer. A ellos se añaden abusivos criterios y arbitrarias disposiciones respecto a las relaciones de nacionales con extranjeros, incluso con nacionales residentes en otros países.

Paradójicamente, en momentos en que las autoridades, presionadas por urgencias económicas, muestran cierta flexibilidad, se despojan de criterios atrasados y de prejuicio, dando pasos al encuentro de estándares económicos, culturales, comerciales de carácter más o menos universal; aparecen voces de presuntos guardianes de la fe que, sin otros argumentos que anacrónicos dogmas y frases más o menos estereotipadas, la emprenden, contra un deporte y contra toda una categoría de potenciales clientes.

El golf es un deporte con pelotas, practicado en verano y al aire libre, originario de Escocia, donde fue fundado hace seis siglos por pastores, quienes se entretenían golpeando piedras con palos tratando de dirigirlas a un sitio determinado. Con el tiempo aparecieron las reglas y los implementos, convirtiéndose en un juego y un deporte practicado en todo el mundo y que, por meritos discutibles o no, recientemente fue incluido en el programa de los juegos olímpicos.

Si bien es cierto que el golf es un deporte caro y también lo son sus instalaciones, por cierto bellas, ecológicas, en forma de bucólicos espacios rurales; también son costosos y difíciles de mantener lo estadios y las canchas, los velódromos y las piscinas. Excepto el futbol, es difícil encontrar algún deporte realmente barato.

Las velas y el canotaje, el ciclismo, la pesca submarina y el buceo, el tiro y el arco y flecha y el paracaidismo, no se caracterizan por su bajo costo. El hecho que el golf no sea practicado masivamente, no lo hace peor que la esgrima, el tenis, el billar, el nado sincronizado y otras disciplinas.

Por las características de las instalaciones y del juego mismo que no es practicado sólo por atletas sino por aficionados, entre ellos niños y niñas, jóvenes, mujeres y personas de edad avanzada, incluso por minusválidos, el golf no es un espectáculo sino una actividad apropiada para practicarla y no tanto para verla. Esas peculiaridades, unido a lo especializado de los implementos, le aporta ciertos aires de exclusividad y elegancia que mal no le sientan.

Por practicarse en sitios relativamente aislados y con cierta intimidad y requerir un esfuerzo fisco moderado, el golf es un deporte y un entretenimiento apropiado para personas que desean competir sin exponerse (porque no quieren o no pueden) a las multitudes; de ahí que sea preferido por monarcas, líderes religiosos, incluido un papa, presidentes y otras celebridades, incluyendo potentados.

Como ocurre con casi todos los deportes, el alto rendimiento y las formas reglamentarias de practicarlo conviven con modalidades populares, a veces creadas por los propios niños que juegan futbol en una calle o beisbol en un solar. En Escocia los chicos juegan golf en las calles y parques y rompen ventanas con sus pelotas y en Cuba ya existen “golfitos”

Referido al turismo, desde mi punto de vista lo que corresponde hacer a la sociedad civil, a los organismos de participación y al parlamento nacional, es legislar y establecer reglas, presionar a los rectores de esa industria para que no con una u otra medida más o menos aislada, sino toda la política de desarrollo turístico del país incluya a los nacionales.

Tal vez de acuerdo con organizaciones y gobiernos locales, algún día las instalaciones turísticas crearan opciones que permitan a los jóvenes de las localidades, agrupados en clubes, utilizar las canchas y otras instalaciones, incluso practicar en sus campos de golf.

En cuanto a las viviendas la anomalía no seria que, en concordancia con las legislaciones vigentes, se vendieran a extranjeros; lo grave es que no se realicen ofertas apropiadas a los cubanos residentes en el país o en el exterior que con su trabajo o de modos legales cuenten con los recursos necesarios para adquirirlas.

Tal vez un día la capital cubana, sin renunciar al socialismo, pueda organizar un campeonato de beisbol por invitación en el cual los Industriales de La Habana se enfrenten a los Yanquis de Nueva York, un torneo de boxeo donde nuestros campeones rivalicen con los del mundo, un festival de Salsa, Boleros o Son que atraiga a las luminarias de la música popular del mundo y la capital cubana forme parte del circuito de Fórmula Uno.

Alguna vez existió el Festival de Varadero, funcionó el Salón de Mayo; el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano es un éxito y el Festival de Cine Pobre de Gibara va camino de lograrlo. Por qué no puede el turismo sumarse a esas y otras iniciativas, aprovechando para ello la imaginación y la capacidad de gestión tanto de los artistas, intelectuales, empresarios como de cubanos de a pie.

Por otra parte: ¿De dónde sacará el Estado el dinero para financiar las políticas sociales vigentes?, ¿cómo sostener un país que importa el 40 por ciento de lo que come y en el cual los servicios de salud y educación consumen más del 40 por ciento del presupuesto nacional? No hay muchas opciones y el turismo es una de ellas. Servir con altura, eficiencia y dignidad a quienes pagan para descansar y recrearse en actividades legítimas, cultas y elegantes, sean o no millonarios, es una forma de allegar recursos para millones.

Atribuirle connotaciones ideológicas a un deporte o a una instalación y repudiar a potenciales visitantes o clientes porque son ricos y pueden contaminar ideológicamente a los cubanos es tan absurdo como pretender mantener a toda una sociedad dentro de una urna de cristal.

La Habana, 31 de agosto de 2010

Los federales tras Sonnenfeld

Pedro M. Otero Cabañas

Por estos días vuelve a cobrar actualidad la situación del documentalista norteamericano Kurt Sonnenfeld, quien está sujeto a un pedido de extradición del gobierno de Estados Unidos. Sonnenfeld vive actualmente en Argentina por razones de seguridad. Tanto él como su mujer Laura consideran que de regresar podría enfrentar una pena de cadena perpetua o muerte por el nunca probado asesinato de su primera esposa.

La historia es la siguiente. En su condición de funcionario de la Agencia Federal norteamericana para el Manejo de Emergencias, fue Sonnenfeld uno de los dos cámaras autorizados por el entonces gobierno del presidente George Bush a filmar las interioridades de lo ocurrido durante la explosión de las Torres Gemelas de Nueva York, en los fatídicos acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. En esa misión, desplegada en la zona reservada sólo a organismos oficiales de la torres, algo vio, que sin dudas no debía haber visto y que decidió no entregar como información a las autoridades.

La tesis sostenida por él a partir de entonces fue que los organismos de seguridad y el propio gobierno planearon los atentados para posteriormente justificar su campaña anti -terrorista y la invasión a Irak y Afganistán. Así lo denuncia en su libro El Perseguido: “mi versión se contrapone a la oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001, pues pongo en tela de juicio las razones que justifican esta llamada Guerra contra el terrorismo”, afirmó.

“Todos sabemos que las autoridades norteamericanas han mentido y falsificado evidencia acerca de quien poseía armas de destrucción masiva, acerca de los lazos entre Sadam Hussain y Bin Laden, para justificar sus continuos ataques a Irak. Han tratado de engañarnos acerca de la existencia de las cárceles clandestinas alrededor del mundo y la tortura de sus prisioneros. Y aunque todos sabemos la verdad, las atrocidades continúan”, apuntó Sonnenfeld.

Actualmente se han reactivado las acciones para llevar a prisión a Sonnenfeld acusado de asesinato. Su primera esposa terminó suicidándose, luego de una larga etapa de depresión y de intentos continuados por quitarse la vida. Ello quedó demostrado en el certificado médico y las investigaciones seguidas al caso. Incluso existe una carta en la que la esposa explica las razones por las que tomó la decisión de suicidarse.

Aún así la persecución contra Sonnenfeld continúa. Sin dudas este hombre es una pieza clave en el desmontaje de la versión oficial sobre lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001. Y si no, qué otra razón mantiene el contumaz empeño de los federales norteamericanos por hacerlo regresar y juzgarlo en Estados Unidos por un delito que todos saben no cometió

En su reclamo de justicia y seguridad a su vida Kurt Sonnenfeld cuenta en Argentina con el apoyo del Nobel Adolfo Pérez Esquivel; las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo; el Centro de Estudios Legales y Sociales; la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas; entre otras muchas.

La polvareda provocada por el derrumbe de las Torres Gemelas parece continuar ensombreciendo la atmósfera y la tranquilidad de algunos funcionarios y políticos norteamericanos para quienes Sonnenfeld es un elemento perturbador.

La Habana, 31 de agosto de 2010


Oposición cubana un término mal utilizado

Por Lorenzo Gonzalo

Foto © Virgilio PONCE

El tema de la oposición en Cuba, de la manera que los medios internacionales la expone, es burdamente distorsionado. También debemos decir que muchos de los mecanismos políticos cubanos, crean limitaciones para una realización más efectiva de la democracia.

La prensa internacional, interesada únicamente en destacar los valores de las “democracias representativas”, aborda la problemática cubana, sin analizar las contradicciones y enormes limitaciones de ese tipo de democracias. Por esta razón sus informaciones y análisis resultan simplistas para los conocedores sociales.

En Cuba como en Estados Unidos, en una dimensión diferente por tratarse de dos concepciones distintas, no existe ninguna fuerza que desafíe el sistema social al uso y mucho menos que haga vislumbrar un cambio de dirección. La confusión surge por la presencia en Estados Unidos de dos entidades políticas llamadas Partidos, que sólo difieren en el criterio sobre los procedimientos a seguir en la administración del Estado. Cuba tiene un mecanismo similar, aun cuando se encuentra en un estadio muy primitivo, que se realiza dentro de las instancias políticas, estatales y civiles. En cuanto a la civilidad también se producen confusiones porque las entidades civiles surgen a partir de requerimientos sociales y no como instrumentos inventados caprichosamente para escalar a las esferas de dirección.

En ninguno de los dos casos dicho procedimiento, tanto en Estados Unidos como en Cuba, desafía el sistema social, sino que se plantea la manera de perfeccionarlo y garantizar su mejor desarrollo. En Estados Unidos ese proceso prioriza el beneficio individual de los empresarios y corporaciones privadas de negocio, mientras en Cuba se persigue un objetivo social. No entraremos en detalles y en el análisis de los enormes desafíos que, principalmente por razones ideológicas, Cuba deberá superar para hallar las vías adecuadas a este fin, pero es importante colocar en contexto las diferencias esenciales que distinguen el desenvolvimiento de la oposición en uno y otro proceso.

Lo que han tratado de fomentar en Cuba los llamados disidentes, es un movimiento para cambiar el sistema, lo cual nada tiene que ver con los partidos tradicionales al uso. El surgimiento de este tipo de movimientos sociales es típico de situaciones desesperadas, donde las sociedades, perdidas sus esperanzas, comienzan a buscar nuevos rumbos. Casos de esta naturaleza los encontramos en Suramérica y el Caribe, donde fuerzas sociales, compuestas por diversos segmentos de la sociedad, han fundado partidos orientados a transformar sus democracias representativas en procesos donde se logre, junto al perfeccionamiento de la representación, una efectiva participación ciudadana. Estos partidos no son de oposición, sino revolucionarios o transformadores. Las oposiciones en política siempre son complementarias, pero cuando se aboga por la transformación hay choques contradictorios que, en ocasiones son insuperables.

Las razones por las cuales grupos aislados de personas y en ocasiones personas individuales, sin más seguidores que algunos familiares, o un vecino arrastrado por la inercia de la amistad, han alcanzado exposición política internacional, se debe al afán de las fuerzas internacionales, especialmente Estados Unidos, por evitar que en Cuba se desarrolle un sistema que marche a contrapelo del suyo.

Si la prensa estadounidense se hubiese dedicado durante años a entrevistar personas aisladas y a pequeños grupo que plantean la transformación del Estado vigente en los Estados Unidos, a estas alturas el mundo creería que existen movimientos disidentes, o transformadores, o revolucionarios en el país. Pero semejantes reclamos no han llegado a la conciencia del ciudadano estadounidense. En un mundo, acostumbrado a engullir noticias sazonadas y no a buscarlas con denuedo, es fácil convencerlos de todo los contrario.

El caso de los supuestos opositores cubanos es diferente porque se trata de peones de una política diseñada hace cincuenta años en Estados Unidos. De aquí que exista un empeño en presentar algo que constituye una excepción del proceso cubano, como un fenómeno contenido por la represión brutal de un régimen que en la realidad nunca ha existido. La radicalidad de ciertas respuestas cubanas ante agresiones amparadas por una superpotencia como Estados Unidos, pueden haber causado encarcelamientos injustos o condenas excesivas, pero nunca las grandes masacres sucedidas en otros países, algunos amigos y aliados de Estados Unidos.

Miami, 31 de Agosto del 2010

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)


PREMIO NOBEL DE LA BARBARIE

Al responsable de tomar la decisión de desencadenar una guerra física incluyendo el probable uso de armas nucleares contra Irán le corresponderá también el deshonor de ganarse el innoble Premio Nobel de la Barbarie (PNB).

Desafortunadamente tal Premio físicamente aun no existe, pero siempre si ha coexistido en la mente de la gran mayoría de los intelectuales y pacifistas de todos los tiempos. Hasta que su identidad no se concrete, esperanzadamente en un futuro cercano por un grupo de soberanías como UNASUR o Los No Alineados, el PNB continuará ejerciendo su propio peso que como fuerza gravitacional aunque silenciosa e invisible ejerce de manera constante, uniforme y aplastante su fuerza en todos los rincones de nuestro planeta. En el silente pasado muchísimos líderes mundiales incluyendo a Nerón, Hitler y Truman ya ha logrado coronarse con el bochornoso PNB.

Estados Unidos y la USSR enemigos por décadas poseían armas nucleares y aunque aparentemente EEUU fuel el primero en obtenerlas nunca abiertamente forzó a la USSR a que no las obtuviera. Lo mismo sucedió con China, otro tradicional enemigo de EEUU. Con el pretexto de “para su defensa” y sin contar con la Naciones Unidas y sin que nadie por la fuerza tratara de impedirlo EEUU de manera sigilosa y personal se las proporcionó a Israel.

Es un hecho que la gran mayoría de los gobiernos de Tel-Aviv, con el visto bueno, amparo y soporte incondicional de Washington, continúan siendo el ofensor guerrerista mas connotado del medio oriente y que con su ancestral pretexto de “para la defensa” continua agrediendo, usurpando territorios y masacrando niños, mujeres y ancianos de diferentes culturas a todo su alrededor. Un reciente ejemplo del primitivo pensamiento sionista lo ejecutó hace pocos días el rabino Ovadia Yosef quien desde su pulpito deseó la muerte al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, y a otros dirigentes palestinos. El líder espiritual del partido ultra ortodoxo Shas y también miembro de la coalición de gobierno israelita auspició en un sermón que pronunció en una sinagoga de Jerusalén la "perdición" del pueblo palestino. "Que mueran Abu Mazen y todos esos malvados", dijo, entre otras barbaridades, el rabino.

Ahora que los fanáticos sionistas han sido armados hasta los dientes por su Hermano Mayor y por supuesto todo solamente “para su defensa”, no hay ningún otro territorio ni soberanía cercana que pueda armarse de la misma manera, ni aun cuando pudiese ser “para su legítima defensa”. Así, los Hermanos Guerreristas de modo dictatorial y arrogante prohíben y amenazan toda movida en ese sentido.

Los líderes responsables por desatar una guerra adicional con toques nucleares genocidas, esta vez contra Irán, automáticamente asumirán ante el mundo los denigrantes y silenciosos laureles del Premio Nobel de la Barbarie.

Rezamos porque la Paz, la Justicia y la Razón predominen y guíen el pensamiento de los jefes de los Hermanos Guerreristas. Especialmente pedimos al Presidente Barak Obama que escuche con mucha atención los sabios y geniales consejos y directivos del maestro absoluto Fidel Castro Ruz quien desde hace ya algún tiempo viene muy acertada y contundentemente reflexionado sobre esto.

Latinos sin Fronteras,

Los Ángeles, 31 de agosto de 2010

Fidel: “Llegué a estar muerto, pero resucité” Segunda Parte

Soy el responsable de la persecución a homosexuales que hubo en Cuba: Fidel Castro

El bloqueo, vigente y con el agravante de que es ley en EU, dice

Explica sobre la homofobia de hace cinco décadas: ... teníamos tantos problemas de vida o muerte que no le prestamos atención... piensa cómo eran nuestros días en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas, los planes de atentados contra mi persona...

La lucha, la batalla que tuvimos que dar, nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo, dice el comandante de la Revolución cubana, Fidel Castro, en la entrevista. La imagen es del sitio de Internet Cubadebate del pasado día 17, cuando recibió a una brigada médica que prestó servicios en Bolivia Foto Ap/Cubadebate, Álex Castro

Carmen Lira Saade

Periódico La Jornada
Martes 31 de agosto de 2010, p. 26

La Habana. Aunque no hay nada que denote en él malestar alguno, creo que a Fidel no le va a gustar lo que voy a decirle:

–Comandante, todo el encanto de la Revolución Cubana, el reconocimiento, la solidaridad de una buena parte de la intelectualidad universal, los grandes logros del pueblo frente al bloqueo, en fin, todo, todo se fue al caño por causa de la persecución a homosexuales en Cuba.

Fidel no rehuye el tema. Ni niega ni rechaza la aseveración. Sólo pide tiempo para recordar, dice, cómo y cuándo se desató el prejuicio en las filas revolucionarias.

Hace cinco décadas, y a causa de la homofobia, se marginó a los homosexuales en Cuba y a muchos se les envió a campos de trabajo militar-agrícola, acusándolos de contrarrevolucionarios.

–Sí –recuerda–, fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia! –repite enfático–, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros… Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios.

Se sabe que entre sus mejores y más antiguos amigos hay homosexuales.

–Pero, entonces, ¿cómo se conformó ese odio al diferente?

Él piensa que todo se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones. En la Cuba anterior no sólo se discriminaba a los negros: también se discriminaba a las mujeres y, desde luego, a los homosexuales…

–Sí, sí. Pero no en la Cuba de lanueva moral, de la que tan orgullosos estaban los revolucionarios de dentro y de fuera...

–¿Quién fue, por tanto, el responsable, directo o indirecto, de que no se pusiera un alto a lo que estaba sucediendo en la sociedad cubana? ¿El Partido? Porque ésta es la hora en que el Partido Comunista de Cuba noexplicita en sus estatutos la prohibición a discriminar por orientación sexual.

–No –dice Fidel–. Si alguien es responsable, soy yo…

“Es cierto que en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto… Me encontraba inmerso, principalmente, de la Crisis de Octubre, de la guerra, de las cuestiones políticas…”

–Pero esto se convirtió en un serio y grave problema político, comandante.

–Comprendo, comprendo... Nosotros no lo supimos valorar... sabotajes sistemáticos, ataques armados, se sucedían todo el tiempo: teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, ¿sabes?, que no le prestamos suficiente atención.

–Después de todo aquello, se hizo muy difícil la defensa de la Revolución en el exterior… La imagen se había deteriorado para siempre en algunos sectores, sobre todo de Europa.

–Comprendo, comprendo –repite–: era justo...

–La persecución a homosexuales podía darse con menor o mayor protesta, en cualquier parte. No en la Cuba revolucionaria –le digo.

–Comprendo: es como cuando el santo peca, ¿verdad?… No es lo mismo que peque el pecador, ¿no?

Fidel esboza una tenue sonrisa, para luego volver a ponerse serio:

–Mira: piensa tú cómo eran los días nuestros en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas y, casi simultáneamente a ellos, los planes de atentados contra mi persona…

Fidel revela lo tremendamente que influyeron en él y lo que alteraron su vida las amenazas de atentados y los atentados mismos de que fue víctima:

“No podía estar en ninguna parte, no tenía ni dónde vivir…” Las traiciones estaban a la orden del día, y él tenía que andar a salto de mata…

“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros…”, sostiene el dirigente revolucionario.

Sólo lamenta no haber corregido entonces…

Hoy, sin embargo, el problema se está enfrentando:

Bajo el lema La homosexualidad no es un peligro, la homofobia sí, se celebró recientemente en muchas ciudades del país la tercera Jornada Cubana por el Día Mundial Contra la Homofobia. Gerardo Arreola, corresponsal de La Jornada en Cuba, da cuenta puntual del debate y la lucha que se lleva adelante en la isla por el respeto a los derechos de las minorías sexuales.

Arreola refiere que es Mariela Castro, una socióloga de 47 años –hija del presidente cubano Raúl Castro–, quien lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución que –dice ella– ha conseguido mejorar la imagen de Cuba después de la marginación de los años 60.

Aquí estamos las cubanas y los cubanos, para seguir luchando por la inclusión, para que ésta sea la lucha por todas y todos, por el bien de todas y todos, dijo Mariela Castro al inaugurar la jornada, escoltada por transexuales que sostenían una bandera cubana y otra multicolor del movimiento gay.

Hoy en Cuba, los esfuerzos por los homosexuales incluyen iniciativas como cambio de identidad de transexuales o las uniones de civiles entre personas del mismo sexo.

Desde los años 90, la homosexualidad en la isla está despenalizada, aunque no deja de haber del todo casos de asedio policiaco. Y desde 2008 se practican operaciones gratuitas de cambio de sexo.

El bloqueo

En 1962 Estados Unidos decretó el bloqueo contra Cuba. Se trató de una feroz tentativa de genocidio… como le ha llamado Gabriel García Márquez, el escritor que mejor ha cronicado el periodo.

–Periodo que dura hasta nuestros días –me advierte Fidel.

“El bloqueo está vigente hoy más que nunca, y con el agravante, en estos momentos, de que es ley constitucional en Estados Unidos, por el hecho de que la vota el presidente, la vota el Senado, la vota la Cámara de Representantes…”

El mundo del futuro tiene que ser común y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales... Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos, sostuvo Fidel Castro. La imagen, durante una aparición del líder cubano el día 22 en la televisión Foto Reuters/Estudios de la Revolución/Cubadebate

El número de votos y su aplicación pueden aliviar considerablemente, o no, la situación. Pero ahí está…

–Sí, ahí está la ley Helms-Burton, injerencista y anexionista… y la ley Torricelli, debidamente aprobadas por el Congreso de Estados Unidos.

Recuerdo bien al senador Helms el día de 1996 en que le fue aprobada su iniciativa. Estaba exultante y repetía ante los periodistas lo central de sus pretensiones:

“Castro se tiene que ir de Cuba. No me importa cómo Castro deje el país: si es en forma vertical, o en forma horizontal, eso es asunto de ellos… Pero Castro debe dejar Cuba.”

Comienza el cerco

“En 1962, cuando Estados Unidos decretó el bloqueo, Cuba se encontró de pronto con la evidencia de que no tenía nada más que seis millones de cubanos resueltos, en una isla luminosa y desguarnecida…”

Nadie, ningún país, podía comerciar con Cuba; con nadie se podía comprar o vender, ¡ay de aquel país o empresa! que no se sujetara al asedio comercial decretado por Estados Unidos. Siempre me llamó la atención aquel barco de la CIA que patrulló las aguas territoriales hasta hace unos pocos años, para interceptar los barcos que llevaran mercancías a la isla.

El problema mayor, sin embargo, fue siempre el de las medicinas y los alimentos, que se mantiene hasta nuestros días. Todavía hoy no se permite a ninguna empresa alimentaria comerciar con Cuba, ni siquiera por la importancia de los volúmenes que la isla adquiriría o porque ésta siempre está obligada a pagar por adelantado.

Condenados a morir de hambre, los cubanos tuvieron que inventar la vida otra vez desde el principio, dice García Márquez.

Desarrollaron una tecnología de la necesidad y una economía de la escasez, relata: toda una cultura de la soledad.

No hay gesto de pesar, menos de amargura, cuando Fidel Castro admite el abandono en que dejó a la isla gran parte del mundo. Al contrario…

–La lucha, la batalla que tuvimos que dar nos llevó a hacer esfuerzos superiores a los que tal vez habríamos hecho sin bloqueo –dice Fidel.

Recuerda con una suerte de orgullo, por ejemplo, la gigantesca operación de masas que llevaron adelante cinco millones de muchachos, agrupados en los CDR. Tan sólo en una jornada de ocho horas lograron una vacunación masiva en todo el país, con la que erradicaron enfermedades como la polio o el paludismo.

O cuando más de un cuarto de millón de alfabetizadores –cien mil de ellos niños se echó a cuestas la alfabetización de la mayor parte de la población adulta del país que no sabía leer ni escribir.

Pero el gran salto se da, sin duda, en la medicina y en la biotecnología:

–Se habla de que Fidel mismo mandó a formar en Finlandia a un equipo de científicos y médicos que habrían de encargarse de la producción de medicamentos.

–El enemigo usó contra nosotros la guerra bacteriológica. “Trajo aquí el virus II del Dengue. En la Cuba pre revolucionaria no se conocía ni el I. Aquí nos apareció el II, que es mucho más peligroso porque produce un dengue hemorrágico que ataca sobre todo a los niños.

“Entró por Boyeros. Lo trajeron los contrarrevolucionarios, esos mismos que andaban con Posada Carriles, esos mismos que indultó Bush, esos mismos que dieron lugar al sabotaje del avión de Barbados… Esa misma gente recibió la tarea de introducir el virus”, denuncia Fidel.

–Culpaban a Cuba porque, decían, había mucho mosquito en la Isla –le digo.

–¿Cómo no iba a haberlos si para combatirlos hace falta el abate, y el abate no lo podíamos obtener: nada más lo producían en Estados Unidos? –revela.

El rostro del comandante se ensombrece:

Se nos empezaron a morir los niños, recuerda. “No teníamos con qué atacar la enfermedad. Nadie nos quería vender las medicinas y los equipos con los que se erradica el virus. Ciento cincuenta personas murieron víctimas de la enfermedad. Casi todos eran niños…

Tuvimos que acudir a las compras por contrabando, aunque era carísimo. Dondequiera prohibieron hasta traerlo. Una vez, por misericordia, dejaron traer un poco.

Por misericordia, ha dicho el hombre fuerte de la Revolución. Confieso mi turbación…

No precisamente por misericordia, sino por solidaridad, acudieron algunos amigos de Cuba. Fidel menciona, por México, a los Echeverría: Luis y María Esther que, aunque ya no estaban en el gobierno, pudieron conseguir algunos equipos que permitieron paliar de alguna forma la epidemia.

–No los olvidaremos nunca –dice conmovido.

–¿Ya ve? –le digo. No todo han sido malas o desafortunadas relaciones con personajes del poder mexicano…

–Desde luego que no –dice antes de que concluyamos la plática-entrevista y pasemos al almuerzo que compartimos con su esposa, Dalia Soto del Valle.

Desde esa terraza sideral donde se coloca para mirar y analizar el mundo, la vida… Fidel hace un brindis por que en el mundo del futuro tengamos una sola Patria.

“¿Qué es eso de que unos son españoles, otros ingleses, otros africanos? ¿Y que unos tienen más que otros…?

“El mundo del futuro tiene que ser común, y los derechos de los seres humanos tienen que estar por encima de los derechos individuales… Y va a ser un mundo rico, donde los derechos sean igualitos para todos…”

–¿Cómo se va a conseguir eso, comandante?

–Educando… educando y creando amor y confianza.