martes, 10 de agosto de 2010

Reflexiones del Compañero Fidel: Israel no atacará primero

Los ex oficiales CIA Phil Giraldi y Larry Johnson; W. Patrick Lang, de las Fuerzas Especiales de la Agencia de Inteligencia de la Defensa; Ray McGovern, de la Agencia de Inteligencia de la Armada y de la CIA, y otros ex altos oficiales con largos años de servicio, tienen razón cuando advierten a Obama que el Primer Ministro de Israel tiene proyectado un ataque sorpresa con la idea de obligar a Estados Unidos a la guerra contra Irán.

Pero con la Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Israel logró que Estados Unidos se comprometiera a ser el primero en atacar.

Después de eso, Netanyahu no se atrevería a ser el primero en hacerlo, ya que una acción de este tipo lo enfrentaría a todas las potencias nucleares y él no es estúpido.

Entre todos los enemigos de Irán han creado una situación absurda. A Obama no le quedaría otra alternativa que ordenar la muerte de cientos de millones de personas inocentes, y los tripulantes de sus naves de guerra en las proximidades de Irán serían de los primeros en morir y él no es un asesino.

Es lo que pienso sin temor a estar equivocado.

Lo peor que puede ocurrir es que alguien cometiera un error funesto que precipitara los acontecimientos antes de que venza el plazo del Consejo de Seguridad para inspeccionar el primer mercante iraní.

Pero no hay razón para ser tan pesimista.






Fidel Castro Ruz

Agosto 10 de 2010

7 y 30 p.m.


Colombia y Venezuela restablecen relaciones bilaterales

TeleSUR 10/08/10

Los mandatarios acordaron avanzar en la integración en beneficio del desarrollo de los dos pueblos. (Foto: teleSUR)

Los mandatarios anunciaron que su firme decisión de impulsar las relaciones biltarales en beneficio de los dos pueblos, sobre todos en las zonas fronterizas en las cuales se impulsarán planes de desarrollo, para lo que resolvieron crear cinco comisiones de trabajo que conforman ''una hoja de ruta para que todos los aspectos de la relación puedan progresar, avanzar, profundizarse'', afirmó Juan Manuel Santos.

Los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y Colombia, Juan Manuel Santos, decidieron este martes reestablecer las relaciones bilaterales en base a un "diálogo directo transparente y privilegiando la actividad diplomática".

"Este diálogo se llevará a cabo buscando garantizar la permanencia y estabilidad de la relación bilateral aplicando el principio de no injerencia y respeto a la soberanía de los estados'', reza el texto leído luego de finalizar reunión conjunta que sostuvieron ambos presidentes junto al secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner .

En una rueda de prensa conjunta, anunciaron que su firme decisión de impulsar las relaciones biltarales en beneficio de los dos pueblos, sobre todos en las zonas fronterizas en las cuales se impulsarán planes de desarrollo.

Los dos jefes de Estado resolvieron igualmente crear cinco comiciones de trabajo:
"Primero, Comición para el pago de la deuda y reimpulso de la relaciones comerciales; segundo, comición para trabajar un acuerdo de complementación económica entre ambos países; terecero, comición para desarrollar un plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera; cuarto, comición para el desarollo conjunto de obras de infraestructura; y quinto, comición de seguridad'', indica el documento.

Ambos presidentes establecieron también un mecanismo de cooperación para resguardar la zona fronteriza el cual se desarrollará entre los ministros de exteriores de ambas naciones.

''Resolvieron (los dos mandatarios) establecer un mecanismo de cooperación a nivel de ministros de relaciones exteriores para diseñar una estrategia conjunta que aborde la problemática de frontera en materia social económica y de seguridad que, entre otros fines, busque prevenir la presencia o acción de grupos armados al margen de la Ley'', indica el acuerdo.

Para el funcionamiento de este mecanismo, los dos líderes de Gobierno darán instrucciones a sus respectivos cancilleres para coordinar el funcionamiento del mecanismo en conjunto con la Secretaría general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)

El actual presidente de Colombia manifestó su alegría por el encuentro, con su homólogo venezolano
tras la ruptura de relaciones bilaterales desde el pasado 22 de julio cuando el saliente presidente de Colombia, Álvaro Uribe, acusó a Venezuela ante la OEA de acoger en su territorio a miembros de la guerrilla colombiana de las FARC.

"Yo celebro mucho este encuentro con el presidente Chávez", manifestó Santos.

La importancia de la reunión radica en que se trata de "dos personas que hemos tantas y tan frecuentes diferencias, que decidiéramos doblar la página y pensar en el futuro de nuestros países y pueblos, creo es algo que tenemos que celebrar" remarcó Santos.

"Hemos tenido un diálogo franco, sincero, como deben ser todas las buenas relaciones", precisó Santos, en torno al encuentro que sostuvo con Chávez.

El presidente colombiano indicó que la declaración que surgió tras la reunión con su homólogo venezolano contempla cinco puntos, el principal es "el restablecimiento de la confianza que es también una de las condiciones básicas de cualquier relación".

"Los resultados de estas conversaciones han sido muy productivos", destacó.

"Hemos decidido que los dos países restablezcan sus relaciones diplomáticas y relanzar una hoja de ruta para que todos los aspectos de la relación puedan progresar, avanzar, profundizarse", anunció.

"Estamos identificados, el presidente Chavez y yo en una necesidad básica y es anteponer el bienestar de nuestros pueblos sobre cualquier (conflicto) personal", expresó el presidente colombiano, pues indicó que de lo contrario, estarían "traicionando ese mandato que nuestros pueblos nos han dado".

Santos destacó que las conversaciones que sostuvo este martes con Chávez estuvieron enfocadas en mantener las relaciones para evitar que "al cabo de un par de meses volviéramos al punto cero".

De la declaración que surgió del encuentro entre los mandatarios, emanó la creación de unas comisiones, encargadas de avanzar en el mejoramiento de las relaciones comerciales y diplomáticas.


En este sentido, el presidente Santos destacó que una de las comisiones se encargará de verificar "el pago por parte de Venezuela a los exportadores colombianos", y evaluar "cuáles son deudas reales y cuáles son producto de sobre facturación".

Por su parte, el mandatario venezolano destacó que ambas naciones "tenemos un potencial como hay pocos en dos países vecinos. Todo hay que retomarlo con fuerza"

Ante la pregunta de la corresponsal de teleSUR en Colombia, Tatiana Pérez, sobre si en la reunión se habló sobre el convenio militar que firmaron Estados Unidos y Colombia, el mandatario venezolano afirmó que "Colombia es un país soberano para establecer convenios con cualquier país del mundo siempre y cuando no afecte al vecino"

"Lo único, y eso es valido para ambos, y lo hemos ratificado es que ninguno de esos convenios afecte la soberanía del vecino", resaltó del mandatario venezolano.

Pérez también cuestionó a los presidentes sobre la acusación de la administración de Uribe ante la OEA sobre la presencia de guerrilleros de las FARC en territorio venezolano, a lo que el presidente Chávez respondió que esas acusaciones de Uribe "son un mal chiste"

Por su parte el mandatario colombiano destacó "nosotros decidimos doblar la página y mirar hacia el futuro cualquier situación que se haya presentado en el pasado no la vamos a utilizar para destruir esta nueva relación".

"Estamos comenzando desde cero relanzando la relación desde un ambiente claro y sincero" recalcó Santos.

En cuanto a la importancia de Unasur para la región, Chávez indicó que este organismo es el espacio de los suramericanos no sólo para la solución de los conflictos entre naciones sino también para el desarollo de la región.

''Debe convertirse en nuestro espacio privilegiado no sólo para solucionar conflictos sino para conformar una gran potencia, la gran potencia suramericana'', afirmó.


FIDEL CASTRO EN CAMPAÑA (I)

Jorge Gómez Barata

En las batallas de ideas, Fidel Castro es un estratega con un sentido absolutamente personal de la calidad y la precedencia de los argumentos y una elevada capacidad para utilizar eficazmente los medios de difusión masiva. Esas habilidades lo hacen un adversario temible y un aliado fantástico. Quienes están habituados a su peculiar modo de defender una idea, exponer un proyecto o elaborar un consenso en torno a un asunto complicado, audaz o aparentemente insólito, no tienen dificultades para comprender su modo de abordar la actual coyuntura internacional.

Para comenzar Fidel lo expone todo de una vez, de un modo que puede dejar perplejos a la gente. En el instante inicial obvia detalles y evade lo circunstancial para lograr que se capte la idea general. No teme que se le juzgue mal, no se le comprenda o parezca exagerado. Recién añadió un elemento: “Me gustaría estar equivocado”

En estos casos nunca improvisa ni especula, raras veces cita sentencias definitivas, no divaga, no se pierde en abstracciones y jamás falta a la verdad. Fidel Castro puede equivocarse pero nunca ha dicho algo en lo que no haya creído y para comprenderlo, no basta con escuchar sus palabras, hay que leer sus silencios e interpretar sus gestos.

Para el antiguo jefe guerrillero, lo primero es lo primero y nada termina hasta que se acaba. Hay que sensibilizar a la gente, interesarla, sorprenderla e incluso alarmarla para después, poco a poco, en dosis cuidadosamente calculadas, aportar detalles, insistir, explicándose cada vez mejor hasta lograr un clímax en que el convencimiento que procura aparece como por gravedad y del modo más natural, a veces sutil.

Aunque tiene conciencia de ello y se interesa por conocer sus argumentos los adversarios u opositores no lo inhiben, jamás polemiza con ellos y nunca los alude; ignorarlos es su modo de anularlos y nadie le ha visto nunca fanfarronear. Espera hasta que las evidencias y los hechos le dan la razón y entonces, con caballerosidad, sin triunfalismo disfruta sus grandes y pequeñas victorias.

No por fijar toda la atención en Barack Obama, sin mencionar a Mahmud Ahmadineyad, a Kin Jong Il y al resto de los líderes mundiales, ni por obviar argumentos diferentes, su enfoque acerca de la situación político militar en el Golfo Pérsico y la península coreana es unilateral. Lo que ahora interesa al líder cubano es concentrar la atención de la opinión pública mundial en el eslabón decisivo, que es la actitud del presidente de los Estados Unidos de cuya moderación depende todo.

Cuando el expediente de acudir a la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), las negociaciones a “Seis Bandas”, incluso las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU están agotados, se ha llegado a un callejón sin salida y las fuerzas contendientes en el Golfo Pérsico, el paralelo 38 y el Mar Amarillo ocupan las posiciones de partida, únicamente el presidente norteamericano cuenta con la autoridad para abrir un compás de espera y dar un chance a la paz.

Fidel que no es adivino ni profeta, repuesto de las complicaciones de salud que lo apartaron de las funciones ejecutivas, aprovecha el tiempo y las posibilidades de que dispone para analizar grandes volúmenes de información. En ese proceso se ha percatado de una coyuntura histórica en la cual la guerra, incluso con empleo de armas nucleares, renace y se hace inminente con un formato desconcertante y totalmente diferente al que tuvo durante la Guerra Fría.

Tal vez, supone Fidel, por esa nueva forma de presentarse los acontecimientos, se crean situaciones en las que incluso países país como Israel o Corea del Sur, actuando por su propia cuenta, a partir de sus intereses expansionistas, pueden arrastrar a Estados Unidos a un conflicto atómico en el Golfo Pérsico o la península de Corea, hechos que en su desarrollo pueden alcanzar una escala global.

A partir de sus conclusiones acerca de un peligro inminente para la paz, Fidel Castro se da a la tarea de vertebrar un movimiento mundial que no sólo sea capaz de llamar la atención del presidente de Estados Unidos en torno a su responsabilidad por evitar el estallido de un nuevo conflicto, sino de paralizar a los halcones que en Israel y otros lugares auspician la guerra.

Ahora el ex presidente cubano no culpa a Obama por la situación creada, sino que trata de mover fuerzas que lo alerten del baldón que puede caer sobre él y compromete su apoyo para el caso en que adopte una decisión consecuente con su historia, su perfil político y su personalidad más proclive a las actitudes moderadas que al extremismo.

Protagonista de la Crisis de los Misiles en 1962, obligado a preservar las tropas que bajo su dirección estratégica combatían en África de la amenaza sudafricana de usar armas nucleares y participante de los esfuerzos y más tarde responsable por la decisión de poner fin a la construcción de la planta electronuclear que se construía en la ciudad de Cienfuegos al sur de Cuba, Fidel Castro tiene una relación con la cuestión nuclear y experiencias que pocos comparten.

La Crisis de los Misiles en Cuba en 1962 fue la primera y realmente la única ocasión en la cual, en torno a un asunto puntual, las armas atómicas estuvieron a punto de ser utilizadas y la primera y hasta ahora nunca repetida ocasión en que las fuerzas armadas de los Estados Unidos pasaron a “DEFCON 2”, nivel de alerta que precede al inicio de la guerra global; la Unión Soviética respondió adoptando un status semejante y Fidel Castro decretó la Alarma de Combate.

Al calor de aquellos acontecimientos, mediante los contactos entre John F. Kennedy, Nikita Kruzchov, Andrei Gromyko, Anatoly Dobrinin, Valerian Zorin, Adlai Stevenson, Robert Kennedy, Anastas Mikoyan, U Tang y Fidel Castro tuvo lugar la primera negociación atómica de la historia, en tiempo real y contra reloj.

Aquellos intercambios que culminaron con la retirada de los misiles de Cuba y el desmantelamiento de los cohetes Júpiter emplazados por Estados Unidos en la base de Smirna en Turquía, fueron el preámbulo de las negociaciones que en 1968 dieron lugar a la adopción del Tratado de No Proliferación.

La apelación o el emplazamiento de Fidel Castro al presidente norteamericano Barack Obama es simple: aplazar o postergar la inspección de los buques iraníes, acción que puede desatar el conflicto en el Golfo Pérsico, decidir una moratoria a las maniobras militares en el Mar Amarillo, renovar los compromisos contraídos con Corea del Norte y abrir con urgencia eficaces canales de negociaciones al más alto nivel con Irán y la RPDC para desactivar la peligrosa coyuntura actual. Es probable además que Obama tenga que contener a Israel.

Si la situación fuera esclarecida y se llegara a una situación que excluyera la guerra, al menos de modo inminente, seguramente el líder cubano actuaria en consecuencia y en otros escenarios usaría otros argumentos.

De lo que se trata ahora no es de precisar si en algún punto Fidel Castro se pasa o no llega, sino de secundar su empeño en el más universal e inclusivo de los esfuerzos emprendidos en su larga carrera política: evitar la guerra, para lo cual en el súmmum de la decencia política y la creatividad, sin reservas ni rencor, por primera vez en su vida, apela al presidente de los Estados Unidos.

La Habana, 10 de agosto de 2010

EL PELIGRO ISRAELI EN LA LUCHA MUNDIAL POR LA PAZ

Por Guillermo Alvarado

El líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, reiteró en entrevista concedida a periodistas venezolanos el peligro que el soberbio régimen israelí significa en estos momentos, cuando fuerzas lúcidas del planeta se empeñan en evitar una catastrófica guerra nuclear.

Tel Aviv sería el único que NO intentaría persuadir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que detenga el inicio de una conflagración atómica, a la cual se llegaría inevitablemente si persisten y se ejecutan las amenazas contra el gobierno de Irán, aseguró Fidel Castro.

Más aún, los sionistas podrían iniciar una agresión por su cuenta, si consideran que con ello arrastrarían a sus aliados norteamericanos a una guerra de consecuencias devastadoras.

Durante varias intervenciones públicas y en sus reflexiones más recientes, el máximo líder cubano señaló cuáles serían las consecuencias de tan funesto acontecimiento: el orden económico, político y social actual se derrumbaría de inmediato, el mercado internacional y el sistema de divisas desaparecerían y la humanidad trataría de sobrevivir en las regiones del planeta que NO resultaran alcanzadas por los proyectiles.

Inclusive la eventualidad de una ocupación de los territorios en el sur del continente por tropas del Pentágono con armas convencionales quedaría descartada, dijo Fidel Castro a los comunicadores de la Patria de Bolívar, sencillamente porque al imperio NO le quedaría más tiempo para ejecutar proyecto alguno.

La destrucción sería tal, que los mismos líderes de las potencias industrializadas intentarían impedir el inicio de esta contienda, en la medida en que cobren conciencia de los riesgos que para ellos mismos implica una tercera guerra mundial, esta vez con armas atómicas.

Sin embargo, el Estado israelí seguirá constituyendo un factor de riesgo y una amenaza seria para la paz mundial.

La percepción de este peligro cobra cada vez mayor fuerza. Un despacho de Telesur indica que un grupo de veteranos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos enviaron un memorando al presidente Obama para advertirle que Israel pretende atacar a Irán para derrocar al gobierno de Mahmud Ahmadinejad.

Los ex agentes, agrupados en la organización Veteranos Profesionales por la Prudencia (VPS, por su sigla en inglés), señalan que Tel Aviv disfrazará su agresión en el pretexto del programa nuclear de Teherán e instan al jefe de la Casa Blanca a denunciar ante la opinión pública internacional tales proyectos para neutralizarlos.

Pero, NO son los únicos en mostrar similar preocupación. Ya en noviembre de 2003 una encuesta realizada por la Unión Europea reveló que el 59 por ciento de los consultados señalaron a Israel como la principal amenaza para la paz global.

La muestra despertó la ira de los grupos de presión sionista en el viejo continente, entre ellos el Centro Simon Weisenthal, que dedicó ingentes esfuerzos para desprestigiar el estudio.

Más recientemente el gobierno turco se sumó a estas opiniones. El Primer Ministro Recep Erdogan dijo en visita realizada en abril a Paris que Tel Aviv es la principal peligro para la paz en el Oriente Medio y señaló como argumento la masacre de la Franja de Gaza a finales de 2008 y principios de 2009, donde fueron asesinados más de mil 500 civiles palestinos, entre ellos cientos de mujeres y niños.

Aliado incondicional de Washington, con vínculos que el mismo Barack Obama calificó de “inquebrantables”, el Estado hebreo puede perfectamente dar una estocada mortal a su socio íntimo porque, si Estados Unidos NO tiene amigos, sólo intereses, Israel carece de la más absoluta idea de lo que significan la lealtad y el compromiso.

Radio Habana Cuba, agosto de 2010


Ecos de Vietnam en la guerra de Afganistán

Por Noam Chomsky

The War Logs -un archivo de documentos militares clasificados que abarcan seis años de la guerra de Afganistán, subidos a Internet por la organización Wikileaks- relatan la enconada lucha, cada día más encarnizada, desde la perspectiva de Estados Unidos. Para los afganos, se trata de un horror creciente.

Aunque son valiosos, The War Logs puede contribuir a alimentar la desafortunada creencia de que las guerras son un error sólo si no son exitosas -algo parecido a lo que los nazis sintieron después de Stalingrado-.

El mes pasado asistimos al bochornoso retiro del general Stanley A. McChrystal, reemplazado como comandante de las fuerzas de EEUU en Afganistán por su superior, el general David H. Petraeus.

Una consecuencia probable de ello será el relajamiento de las normas de combate, de manera que matar civiles resulte más fácil, y una prolongación de la duración de la guerra a medida que Petraeus emplee su influencia en el Congreso para lograr este resultado.

Afganistán es la principal guerra en curso del presidente Obama. La meta oficial es protegernos de Al Qaeda, una organización virtual sin base específica -una “red de redes” y una “resistencia sin líderes”, como se denomina en la literatura profesional-. Ahora, aún más que antes, Al Qaeda consiste en facciones relativamente independientes y asociadas laxamente alrededor del mundo.

La CIA calcula que puede haber entre 50 y 100 activistas de Al Qaeda en Afganistán, y nada indica que los talibanes deseen repetir el error de ofrecer refugio a Al Qaeda. Al parecer, los talibanes están bien establecidos en su vasto y arduo territorio, una gran parte de los territorios pastún.

En febrero, en el primer ejercicio de la nueva estrategia de Obama, los marines estadounidenses conquistaron Marja, un distrito menor de la provincia de Helmand, principal centro de la insurgencia. Una vez allí, según informó Richard A. Oppel Jr., de The New York Times, “Los marines se han encontrado con una identidad talibán tan dominante que parece una organización política en un pueblo de partido único, con una influencia que abarca a todos…”.

“Tenemos que reevaluar nuestra definición de la palabra enemigo”, afirma el general Larry Nicholson, comandante de la brigada expedicionaria de marines en la provincia de Helmand. “Aquí, la mayoría de la gente se identifica como talibán… Tenemos que reajustar nuestra manera de pensar de forma que no tratemos de expulsar a los talibanes de Marja, sino a los verdaderos enemigos”.

Los marines se están enfrentando a un problema que siempre ha acosado a los conquistadores, y que es muy familiar para EEUU desde Vietnam. En 1969, Douglas Pike, experto en Vietnam del Gobierno de EEUU, se lamentaba de que el enemigo -el Frente de Liberación Nacional (FLN)- “era el único partido político con una adhesión generalizada en Vietnam del Sur”.

Según reconoció Pike, cualquier esfuerzo por competir políticamente con ese enemigo sería como afrontar un conflicto entre una sardina y una ballena. En consecuencia, debíamos superar la fuerza política del FLN recurriendo a nuestra ventaja comparativa, la violencia, con resultados terribles.

Otros se han enfrentado a problemas similares: por ejemplo, los rusos en Afganistán durante los años ochenta, cuando ganaron todas las batallas pero perdieron la guerra.

Sobre otra invasión estadounidense -Filipinas, en 1989- Bruce Cumings, historiador especializado en Asia de la Universidad de Chicago, hizo una observación aplicable hoy a la situación de Afganistán: “Cuando un marino ve que su ruta es desastrosa cambia de rumbo, pero los ejércitos imperiales hunden sus botas en arenas movedizas y siguen marchando, aunque sea en círculos, mientras los políticos adornan el libro de frases de los ideales estadounidenses”.

Después del triunfo de Marja, se esperaba que las fuerzas lideradas por EEUU atacaran la importante ciudad de Kandahar, donde, según una encuesta del ejército estadounidense, la operación militar es rechazada por el 95% de la población y cinco de cada seis consideran a los talibanes como “nuestros hermanos afganos” -una vez más, ecos de conquistas previas-. Los planes sobre Kandahar fueron postergados, en parte debido a la salida de McChristal.

Dadas estas circunstancias, no es de extrañar que las autoridades de EEUU estén preocupadas porque el apoyo popular a la guerra en Afganistán se erosione aún más.

El pasado mayo, Wikileaks dio a conocer un informe de la CIA sobre cómo mantener el apoyo de Europa a la guerra: el subtítulo decía: “Por qué contar con la apatía quizá no sea suficiente”.

Según señala dicho informe, “El perfil bajo de la misión de Afganistán ha permitido a los líderes franceses y alemanes desoír la oposición popular y aumentar gradualmente su contribución de tropas a la Fuerza de Asistencia a la Seguridad Internacional (ISAF)”. “Berlín y París se mantienen en tercer y cuarto puesto en número de tropas de la ISAF, pese a la oposición del 80% de los encuestados alemanes y franceses a mayores envíos de fuerzas”. Es necesario, en consecuencia, “disimular los mensajes” para “impedir, o al menos contener, una reacción negativa”.

Este informe debe recordarnos que los Estados tienen un enemigo interno: su propia población, que debe ser controlada cuando la política estatal encuentra oposición entre el pueblo. Las sociedades democráticas no dependen de la fuerza sino de la propaganda, manipulando el consenso mediante “una ilusión necesaria” y una “sobresimplificación emocionalmente poderosa”, por citar al filósofo favorito de Obama, Reinhold Niebuhr.

Así que la batalla para controlar al enemigo interno sigue siendo altamente pertinente. De hecho, el futuro de la guerra en Afganistán puede depender de ella.


Fidel, otra vez inmenso

Leticia Martínez Hernández

Cuando hace tres años mis compañeros y yo recibíamos el título de graduados, solo una idea lograba ensombrecer el montón de ilusiones que me llenaban la cabeza. Entonces deseaba haber tenido muchos más años para sentir ese apretazón en el pecho que suponía tener a Fidel cerca, y luego llenar tantas cuartillas en blanco con el quehacer de un hombre que ha vivido siempre más adelante que nadie. Por eso cuando este sábado, y rayando las once, entró al plenario del Palacio de Convenciones donde tantas veces lo acompañamos, recordé a aquella grandiosa mujer que meciendo su sillón no se cansaba de repetirme: "ya tendrás tiempo para escucharlo de cerquita". Y así fue, junto a los más de 600 diputados que amanecieron con la alegría del reencuentro. Como si el tiempo no hubiera pasado, volvió el Comandante al podio de tantísimas batallas. Proyectó su voz. Alzó el dedo índice. Y enmudeció a todos cuando lanzó su mensaje a los diputados cubanos.

Y es que Fidel es un hombre inmenso, que alabó las buenas intervenciones pero que convocó a debatir, a mirar con enfoques nuevos los problemas de hoy, que mencionó con delicadeza el nombre de los que levantaron junto a él la voz en el plenario, que pidió al joven poeta de Manicaragua unas décimas, que agradeció con una humildad hermosa a quienes respondieron sus interrogantes. Así lo hizo con Pura Avilés, la delegada que aún con la voz temblorosa definió de histórica la sesión en que el diputado Fidel Castro volvía a ocupar su escaño. Dijo Avilés que solo él, por su prestigio, por no mentir nunca y no tener deudas con nadie, podía denunciar tamaños sucesos. Y preguntó Pura al líder histórico de la Revolución si el gobierno de Obama sería capaz de dar el sí a una guerra sin precedentes, a lo que respondió Fidel sin cortapisas: "No, si lo persuadimos". Como espectadores de un juego de pelota, supimos de inmediato por donde venía la recta del Comandante, tan directa como siempre, pero inesperadamente escueta porque como dijo en algún momento allí, el tiempo corre, es oro y hay mucho por hacer para mover la conciencia de millones de personas ante una catástrofe infernal, o más bien para persuadir al hombre que tiene en su respuesta el futuro de la humanidad.

Pero la emoción no solo caló en aquellos que nos encontraríamos por vez primera con Fidel, o los que desde el desdichado julio de 2 006 no volvieron a verlo más. También para aquellos hombres, y mujeres, curtidos en el placer del roce frecuente con el líder de siempre, fue gordiano el nudo en sus gargantas esa mañana de sábado. Si no de qué otra manera interpretar la emoción de Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Parlamento, cuando en el intento de captar el sentir de tantos recordó las palabras de Gerardo Hernández luego de salir del hueco: "¡Gracias Comandante, por la alegría de escucharlo y verlo tan grande como siempre!". O cuando el diputado Kcho, brigadista de un kilometraje enorme, ducho en eso de levantar su mano y lanzar ráfagas certeras de palabras que muchas veces no logran rodar al tiempo supersónico de su pensamiento, decidió confesar que esta vez prefería el silencio para seguirlo escuchando.

Y fue esta otra lección del Comandante. En alrededor de noventa minutos escuchamos del peligro de una guerra mundial, de artimañas de súper potencias, de la historia poco feliz de presidentes norteamericanos ignorantes y cínicos, de conflagraciones que dejaron de ser instrumentos para defender imperios, de la teoría del big bang, de la evolución, de la noción del tiempo inventada por los humanos, del poder miles de veces superior de las actuales bombas nucleares con respecto a las lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, de los efectos de la radioactividad, de lo perecedero del Sol…

Pero como para recordarnos aquella imagen de la posibilidad de un mejor mundo, el Comandante volvió también con la esperanza que siempre trae debajo de tantos pliegos de cables apocalípticos. Volvió a hacernos pensar en un mundo donde los recursos naturales puedan ser preservados, el cambio climático evitado, el trabajo útil de los seres humanos garantizado, los enfermos asistidos, la cultura y la ciencia al servicio del hombre aseguradas. Un mundo donde los niños, adolescentes y jóvenes no perezcan bajo un holocausto mundial. Con la sensación de no estar viviendo aún la profecía del fin del mundo, salieron muchos del plenario este sábado, pensando también en la forma en que desde su espacio pueden ayudar a evitar una confrontación que borraría la vida de la faz de la tierra. Por ello no fue raro escuchar en el pasillo a aquel veterano de la guerra revolucionaria que planificaba ponerse en contacto con otros veteranos del mundo para ayudar a frenar las ansias belicistas, "porque nosotros sí sabemos de los horrores de la guerra". Tampoco resultó extraño descubrir el momento en que algunos voltearon el rostro al plenario casi al cruzar la puerta, quizás para desear un próximo encuentro con el Comandante, con el hombre que volvimos a sentir vivo, con el Fidel eternamente inmenso.

Tomado de Granma