domingo, 25 de julio de 2010

ENIGMAS ATOMICOS: OTRAS BOMBAS (II)

Jorge Gómez Barata

Según una afirmación reduccionista, Estados Unidos tiene el mejor de los talentos: la capacidad para hacer dinero con lo cual consigue los otros. En los años cuarenta del siglo XX Alemania no pudo desarrollar la bomba atómica, no porque le faltara talento sino porque carecía de todo lo demás.

La cuestión nuclear es una rama de la física en la cual, en los siglos XIX y XX, ningún país había avanzado más que Alemania. Cierto es que algunos de sus más brillantes científicos, entre ellos Albert Einstein, que no participó en la construcción de la bomba norteamericana, emigraron pero muchos otros no lo hicieron. Además, aun cuando los artistas y los científicos lo hagan, la cultura y el desarrollo no emigran.

En la época de marras, la bomba atómica sólo podía ser construida en los Estados Unidos, el único país distante 8 000 kilómetros de los teatros de operaciones de Europa y Asia, que podía ofrecer a científicos e ingenieros un retiro como el de Los Álamos, contaba con los laboratorios y las instalaciones industriales necesarias y disponía de dos billones de dólares (hoy serian 20 millardos) sin sacrificar nada y en un proyecto que podía no resultar.

LA BOMBA ALEMANA

El equivalente nazi del proyecto Manhattan fue el WUWA (Wunder Waffen) que en 1944, precisamente cuando la guerra estaba perdida y las ciudades y centros industriales de Alemania eran intensamente bombardeados, adquiría su mayor ritmo en los túneles excavados en las montañas de Turingia y en decena de otros lugares en los cuales se realizaban aproximadamente las mismas pruebas, cálculos y experimentos que sin temer a los bombardeos, los norteamericanos efectuaban en Nuevo México.

Mientras obreros semi esclavos extraían uranio para Hitler en Alemania y Checoslovaquia y fundían aleaciones en las plantas de Skoda en Praga, los bien pagados, alimentados y altamente motivados trabajadores norteamericanos avanzaban hacía la obtención de los materiales necesario para la bomba atómica en la gigantesca planta de Oak Rige y en decenas de otras instalaciones industriales.

Los científicos e ingenieros, principalmente judíos que huían de Alemania y llegaban a Inglaterra y los Estados Unidos, hacían cundir la alarma acerca de los progresos de Hitler en el área nuclear. Los más enterados corroboraban los datos de la inteligencia aliada al mencionar a un equipo dirigido por Werner Heisemberg, cuyo nombre impresionaba.

Premio Nobel en 1932, Heisemberg había sido beneficiado con una beca de la fundación Rockefeller, colaborador de Niels Bohr, descubridor de las propiedades atómicas del uranio 235 e integrante del proyecto Manhattan, lideraba a una leva de científicos no menos renombrados que aquellos que acompañaban a Robert Oppenheimer.

Cuentan que en cierta ocasión al ser entrevistados por los servicios de inteligencia acerca de cuánto uranio poseían los nazis, unos científicos escapados de Alemania respondieron: “Miles de toneladas.” Entonces los norteamericanos no habían llegado a enriquecer cincuenta kilos.

Además de los trabajos en el área atómica, eran conocidos los avances logrados por los alemanes en el diseño de aviones de gran radio de acción y sobre todo de cohetes por el ingeniero Werner von Braun cuyos misiles V2 en 1944 alcanzaban a Londres en menos de 10 minutos.

La combinación de bombas con cohetes balísticos de largo alcance, característica de la Guerra Fría y que es todavía un sueño de algunos países, pareció estar al alcance de los alemanes en 1944 y 1945. Heisemberg y Von Braun fueron capturados por comandos aliados unos días antes de la capitulación de Alemania, trasladados a Inglaterra y de allí a Estados Unidos.

Tan inquietante como la actividad del equipo de celebridades que trabajaban para resolver los problemas teóricos asociados con la bomba atómica y de los ingenieros encargados de diseñar un artefacto que fuera viable, eran las informaciones de inteligencia que daban cuenta de la frenética actividad del barón Manfred von Ardenne.

Von Ardenne fue un prolífico inventor que avanzó más que nadie en su tiempo en los procedimientos y la creación de equipos para enriquecer el uranio hasta altas concentraciones del isotopo 235 en cantidades industriales; a quien, entre otros inventos se le atribuye el de los fusibles que hicieron posible crear el complejo mecanismo de implosión imprescindible para operar posible bombas atómicas de plutonio, de las cuales los norteamericanos fabricaron una que arrojaron sobre Nagasaki.

Todavía se afirma que los devastadores y en términos operativos injustificados bombardeos aliados sobre varias ciudades alemanas, se explican por el afán de destruir por medio de la saturación nichos donde en secreto se trabajaba en objetivos asociados al programa nuclear, que incluían los esfuerzos por crear los medios portadores apropiados.

Un ejemplo de lo anterior fue el prototipo de avión Heinkel He 177-A5, versión alemana del súper bombardero B 29 que atacó a Hiroshima y Nagasaki, capaz de volar a gran altura, cargar cinco toneladas de bomba y alcanzar una autonomía de 6 500 kilómetros. Con semejantes prestaciones, con un aterrizaje en algún aeródromo adelantado, el aparato ponía a Nueva York al alcance alemán, para no hablar de Moscú y otras ciudades soviéticas mucho más cercanas.

Como ha ocurrido en todas las guerras, los capítulos de la historia que restan meritos o glorias a los vencedores son silenciados o convenientemente retocados, cuando no ocultados definitivamente, cosa que tal vez explique que todavía en Estados Unidos y Rusia existan millones de documentos relacionados con la II Guerra Mundial y la ocupación de Alemania, que no han sido desclasificados y se permitan que se instalen como mitos no verificables.

Entre ellos figuran historias como la del submarino U234 que el 19 de mayo de 1945 fue llevado bajo escolta hasta el puerto norteamericano de Portsmounth y a bordo del cual se encontró uranio enriquecido para varias bombas y los fusibles del mecanismo iniciador de la bomba de plutonio cuya invención se atribuye a Von Ardenne.

Qué hacían tales equipos a bordo del mayor y más moderno submarino que, casualmente, se entrego a la armada norteamericana en el Atlántico como parte de la capitulación.

Concluida la guerra en Europa, Estados Unidos se apresuró a despachar a Alemania una misión dirigida por el físico Samuel Gouldsmit, que luego de localizar algunas instalaciones nucleares, interrogar a científicos vinculados a los proyectos atómicos alemanes, llegó a la apresurada y tajante conclusión de que: “El proyecto de la bomba atómica de Hitler fue un mito creado para llevar a millones de alemanes a una resistencia sin esperanza en una guerra suicida”. El tema fue archivado y nunca más se habló del asunto.

Después de tantas “comisiones oficiales” que en Estados Unidos y en todas partes han establecido dudosas verdades, la gente tiene derecho a dudar, sobre todo cuando, la caza de científicos y el aporte alemán al desarrollo atómico y a la cohetería de Estados Unidos y la Unión Soviética fue una de los pocos asuntos en los que ambas potencias coincidieron.

Las rivalidades entre soviéticos y norteamericanos, el hecho de que ambos hayan penetrado casi simultáneamente en Alemania y ocupado su territorio, apresando tanto a líderes nazis, directivos empresariales y científicos, como ocupando fabricas, laboratorios, armamentos, planos y equipos y el hecho de que ambos utilizaran en su beneficio los conocimientos arrancados a los alemanes, ha impedido conocer lo que cada una de las partes encontró y de qué se apropió.

Ningún ejemplo mejor que el de Von Braun devenido artífice del programa espacial norteamericano y sus equivalentes menos promocionados en la Unión Soviética.

Son enigmas atómicos y perlas de la Guerra Fría. Hay muchas más, luego les cuento.

La Habana, 25 de julio de 2010



Una industria novísima y vigorosa

Por Juan Gelman

El lector sin duda recuerda la definición que el general Dwight Eisenhower aplicó al conjunto de industrias que engrosan con la producción de armamentos: lo llamó el complejo militar-industrial. Desde los atentados del 11/9 hizo su aparición y crece velozmente otro: el de las agencias oficiales y privadas que se dedican al espionaje interior. Su tarea consistiría en detectar los intentos de terrorismo en EE.UU. Una investigación de los periodistas Diana Priest y William M. Arkin revela que el número de estos organismos asciende por lo menos a 1271 del gobierno y 1931 compañías particulares y el de su personal, a 854.000 agentes que trabajan en programas establecidos en unos diez mil puntos del país. La investigación duró dos años y se publicó por entregas en The Washington Post (//projects.washingtonpost.com).

El anuncio de la serie despertó cierto pánico en el Pentágono y la Casa Blanca. La oficina del director de Inteligencia nacional emitió un memo interno: “Se recuerda a los empleados que no deben confirmar ni negar la información aparecida en este medio o en cualquier otro. También deben recordar que si periodistas o personas no autorizadas los contactan para averiguar sobre su trabajo, deben informar del hecho al funcionario de seguridad que corresponda” (ww w.wired.com, 16710). Secretos son secretos.

Este enorme aparato de espionaje requiere alojamiento. Desde el 11/9 se han construido y/o se construyen 33 sedes en Washington y sus alrededores. A unos siete kilómetros al sudeste de la Casa Blanca se erigirá la que el Departamento de Seguridad Interior compartirá con el cuerpo de guardacostas. El DSI, con sólo siete años de existencia, posee sus propios programas, su propia flotilla de vehículos blindados y un personal de 230.000 empleados. Pero los problemas no escasean.

La Oficina de Seguridad Nacional intercepta y almacena cada día 1700 millones de emails, llamados telefónicos y otros tipos de comunicación captados mediante distintos equipos electrónicos. La repetición de los datos es inevitable y, sobre todo, ¿quién o quiénes podrían analizarlos y evaluarlos a tiempo? No el teniente general (R) John R. Vines, que alguna vez comandó 145.000 efectivos en Irak y a quien se le encargó el año pasado que revisara los métodos de detección del Ministerio de Defensa: “No conozco ningún organismo con la autoridad y la responsabilidad de coordinar todas estas actividades entre servicios y comerciales, o algún proceso en marcha con ese fin –declaró–. La complejidad de este sistema impide describirlo.” La conclusión del general: “No podemos determinar con certeza si nos procura más seguridad”.

Eficaz o no, el volumen de negocios creado por la labor de seguridad aumenta a pasos agigantados. “El 20 por ciento de las organizaciones del gobierno que se dedican a enfrentar la amenaza terrorista se establecieron o remodelaron como consecuencia del 11/9 –señala la investigación de The Washington Post–. Muchas que existían antes de los ataques se desarrollaron en proporciones históricas en razón de que el Congreso y el gobierno Bush les otorgaron más dinero del que eran capaces de gastar con responsabilidad.” En efecto: el presupuesto de las actividades de Inteligencia que se anunció públicamente el año pasado asciende a 75 mil millones de dólares, 21 veces más que antes de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Esta infusión de dinero multiplicó el número de organismos y de agentes.

Esta tendencia ya era clara en el sector privado. A mediados de la década, la inversión en aparatos y sistemas de seguridad superó las ganancias de una industrias tan sólida como el cine: 59 mil millones de dólares contra 40 mil respectivamente, según la oficina de investigación del Departamento de Seguridad Interior (//wyohomelandsecurity.sta te.wy.us, diciembre 2005). El punto de partida fueron los aeropuertos, pero hoy esta industria produce sistemas de detección de naturaleza química, biológica y radiológica, así como dispositivos de seguridad para fronteras, ferrocarriles, puertos y plantas nucleares.

Las principales beneficiarias de este boom son, desde luego, las grandes empresas como Lokheed Martin, Ericsson, Boeing o Raytheon. La megacompañía Accenture proporciona tecnologías de seguridad en todo el mundo, pero su mejor cliente es el Departamento de Seguridad Interior. En el 2005 declaró un ingreso neto de 15,5 miles de millones de dólares. Antes del 11/9 no tenía empleado alguno que se empeñara en temas de seguridad. Ahora su personal es de 20 ejecutivos y 600 trabajadores.

“Muchos organismos de Inteligencia y de seguridad hacen la misma tarea, originan redundancia y gasto”, señalan los periodistas del Post. Los analistas producen 50.000 informes cada año, imposibles de leer en una sola vida. El gran poeta inglés William Blake dijo que el camino el exceso conduce al Palacio de la Sabiduría. En materia de espionaje, a EE.UU. le sucede exactamente lo contrario.

Tomado de Página 12


EL DUENDE DESDE MIAMI

RADIO MIAMI

De Cuba nos llega un recado…

Nuestro Duende Habanero nos envía una nota en la que reproduce la opinión expresada por escrito por uno de los “Disidentes” más conocidos en Miami a quien se le tiene como un veterano en sus trajines de oposición al gobierno cubano. El Disidente en cuestión se llama Francisco Chaviano es de los llamados “Periodistas Independientes” que reciben dinero de Miami por sus actividades opositoras en la isla. Decimos esto, para que aquí no digan que se trata de un “agente de la Seguridad” infiltrado en la oposición, que de todo hay en la viña del señor.

Lo que expresa el Disidente Chaviano sobre el movimiento anti-castrista no es lo que quieren escuchar en Miami los que dirigen las organizaciones de exilados pero lo que dice, refleja un cuadro que mucho se parece a la verdad. Señala el Disidente Chaviano:

“Hoy, en caso de que el gobierno se decidiera a conversar con la oposición, no encontraría un legítimo interlocutor. Allá, en el exilio, Jorge Mas Santos, Orlando Gutiérrez, Ángel de Fana o Silvia Iriondo, por citar algunos líderes, no cuentan con el apoyo de otros grupos y, por tanto, no están investidos para representar al exilio. Acá nos pasa lo mismo. Payá sólo representa a su grupo, lo mismo Palacios, Martha Beatriz, o cualquier otro. Ni siquiera Gómez Manzano, que fue electo portavoz por numerosos partidos de ideología diferentes y por 12 provincias, sería un representante genuino, porque Agenda para la Transición Cubana no supera el 50% de la oposición, y para esto es menester contar con más del 75%.”

El análisis del Disidente Chaviano sobre el cuadro del movimiento anti-castrista dentro de Cuba y en el exterior, es poco alentador para los que todavía a estas alturas se hacen ilusiones con un cambio radical de gobierno y sistema en la isla.

El recado nos llegó de Cuba con una apostilla final de nuestro Duende Habanero que dice copiando la frase popularizada por el colega periodista Reinado Taladrid: “Saque Ud. Sus propias conclusiones”.

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En Miami no están contentos.

La extrema derecha de Miami no está contenta con eso de que el gobierno cubano esté dispuesto a poner en libertad a todos los presos políticos que no hayan cometido delitos de sangre, tal como expresó en recientes declaraciones desde Europa el Presidente del Parlamento cubano Ricardo Alarcón.

“ Si no hay mas presos políticos en las cárceles de Cuba y no se puede seguir hablando mas de los “Derechos Humanos” violados ¿ qué vamos decir como argumento para seguir abogando en favor de la Ley del Embargo de Estados Unidos a la isla y a la prohibición de viajes de americanos a Cuba? Quien así hablaba era nada menos que uno de los dirigentes del Consejo por la Libertad de Cuba cuando conversaba con otros cubanos presentes, en el velorio del miembro de esa organización anti-castrista, Ricardo Mayo Álvarez que falleció en Miami el pasado sábado 17 de este mes de julio.

El Duende que estaba allí en la funeraria, lo escuchó en vivo y en directo.

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Con la que se nos apea la Bloguera.

Recorriendo como de costumbre la Internet nos topamos en la pantalla de nuestra Laptop la página cibernética de la tan ponderada Bloguera mayor esposa de “Macho Rico”.

La Bloguera escribe: “Salto de la cama, hay un altoparlante que brama allá afuera. No entiendo qué dice, pero me lavo la cara como si fuera la última vez. Tal vez sea el comienzo de la guerra que tanto han anunciado en los últimos días. Mi hijo duerme hasta tarde y tengo el deseo de despertarlo para advertirle, pero no comprendo las palabras lanzadas por esa camioneta que ya se aleja hacia la avenida”. Más adelante se pregunta qué cuándo van a rendir cuentas los que la atemorizan con tanto ruido.

Se trata de otra denuncia “valiente” de la Bloguera Mayor contra el gobierno cubano. Esta vez contra la “tortura” que le hacen los del Comité con un camión altoparlante anunciando que llegaron mangos, yuca y ñame al agro de la barriada. La señora Bloguera, que vive en un piso 14, de alguna manera hay que avisarle que llegaron las viandas al mercado de la esquina. Malagradecida dice la anciana del Comité. Pero ella dice que no entiende lo que dice el que pregona viandas, por el altoparlante y que por tanto, tanto ruido en la mañana, es una manera de tortura.

Ahí tiene el “Camaján” Santa Cruz tema caliente para otra denuncia en Ginebra de su Comité de Derechos Humanos.

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El Premio “Gordo” de los 5 millones.

Con motivo del caso del científico iraní que regresó a su país después de haber estado viviendo en Estados Unidos y que según dijo a su regreso a Teherán, que estaba secuestrado por la CIA, ha salido a relucir algo que hasta ahora no había sido revelado por el gobierno de Estados Unidos. Nos referimos- y así lo divulgó el diario The Washington Post- que el gobierno norteamericano le otorga una regalía de cinco millones de dólares a quien aporte una información relevante y esencial que sea de interés para los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

El dinero no se le entrega al informante en un cheque total sino que el recipiente lo recibe de forma aplazada, de manera que los beneficiados no puedan hacer trampa, revelando algo que no es cierto, para después escapar a su país de origen tomándole el pelo a la agencia de inteligencia que lo tiene bajo control.

Se dice entre veranos del la CIA que hay varios casos de cubanos que han recibido el premio “Gordo” de los cinco millones y que viven aquí muy cómodamente retirados en este país. Se comenta que son como 20 en total. De ellos dos eran pilotos de la fuerza aérea cubana. Uno aterrizó en Cayo Hueso con un caza Mig de fabricación soviética, el otro había sido “héroe” de la aviación cubana cuando la batalla de Playa Girón mientras que otro de los “premiados” fue el que salió de Cuba con el pitazo de los cohetes rusos instalados en la isla que dieron motivo a la llamada Crisis de Octubre.

Una de las condiciones para que se otorgue el premio de los Cinco millones, es que la información sea cierta y relevante para la seguridad de Estados Unidos y que el receptor esté de cuerpo presente en territorio norteamericano. Si el informante se queda en su país, pongamos por caso Cuba, o sale de la isla y se queda a vivir en España o en otra parte del mundo, no puede entonces recibir el premio “Gordo” de los cinco millones.

De manera que irse a Madrid, ni para coger impulso, dirán algunos cubanos que aspiran a sacarse el “Gordo”.

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Y hasta mañana viernes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

La grandeza del asalto al cuartel Moncada

Cuartel Moncada, ciudad de Santiago de Cuba

La historia marca sucesos capaces de cambiar el rumbo de una nación entera como el asalto al cuartel Moncada, en 1953, cuya grandeza trascendió las fronteras patrias e inició una nueva era en Nuestra América.

La justeza de sus ideas llevó a la generación del centenario martiano a exponer sin miedo sus vidas y sembrar la semilla de ese cambio histórico rotundo que, a pesar del fracaso militar, empezó a convertirse en realidad un lustro después.

Cuba celebra la fecha de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hecho luctuoso en su momento por la sangre derramada; un día convertido en motivo de regocijo porque el 26 de julio de 1953 se produjo la sentencia de muerte de la opresión neocolonial en este país.

En 1898, la intervención militar de Estados Unidos frustró la independencia y soberanía; desde entonces Washington impidió todo intento de los cubanos de sacudirse su yugo.

A casi medio siglo de la instauración de la República neocolonial agotada por la demagogia, la corrupción y el robo del tesoro público-, retrocedió a la época de la bota militar y la tortura con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

Fulgencio Batista estableció su segunda dictadura, semanas antes de las elecciones presidenciales del próximo primero de junio, en las que se esperaba el triunfo del partido Ortodoxo, no obstante la muerte de su líder Eduardo Chibás.

En su carácter de abogado, Fidel Castro -entonces con 25 años de edad-, demandó a Batista ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sin éxito alguno.

Luego de esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas, en la que sería simple soldado, Fidel asumió la responsabilidad de llevar adelante la Revolución con gente de pueblo, desconocida.

Buscó a los futuros combatientes, en su mayoría, en la juventud ortodoxa radical que siguió la prédica de Chibás contra la corrupción, por la independencia económica, la libertad política y la justicia social.

Logró entrenar y organizar en secreto a más de mil hombres: jóvenes obreros, empleados, campesinos, trabajadores en oficios diversos o desempleados.

Entre el centenar y medio de los escogidos para las acciones de Santiago de Cuba y Bayamo solo media docena eran estudiantes, tres contadores profesionales y cuatro graduados universitarios.

Por razones imprevistas falló el factor sorpresa y fue imposible apoderarse de las armas necesarias para comenzar la Revolución y entregarlas a los santiagueros; es decir, echar a andar un motor pequeño que ayudara a arrancar el motor grande.

A pesar de ello, retomar la continuidad de la Revolución constituye una de las principales virtudes de la hazaña del Moncada, junto a situar el protagonismo popular en el centro de las acciones.

Con ocho asaltantes muertos en combate y más de 50 asesinados posteriormente por los esbirros batistianos, la acción despertó la conciencia nacional en apoyo y simpatía de los moncadistas. La represión desatada por la dictadura ganó adeptos a la causa revolucionaria.

Las rejas se abrieron a los revolucionarios presos en menos de dos años por presión popular y, pronto, el Movimiento 26 de Julio constituyó la opción principal de los cubanos con su Programa del Moncada, el cual guió las posteriores etapas del proceso hasta su cumplimiento.

Contenido en el alegato de autodefensa de Fidel Castro, La Historia me Absolverá, el Programa proclama sus objetivos políticos, económicos y sociales, los más avanzados en esas materias, encaminados a resolver una serie de problemas de prioridad, entre estos los vinculados a la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo.

Profundamente martianos, los moncadistas juraron en su Manifiesto, antes de partir al combate, hacer una patria mejor, sueño supremo de José Martí, declarado por Fidel Castro autor intelectual del Moncada.

Ellos se proponían culminar la Revolución Cubana inconclusa, la de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Rafael Trejo, Rubén Martínez Villena y Eduardo Chibás.

Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución triunfará, afirmaron.

Era necesario una arremetida final para culminar la obra de nuestros antecesores, y eso fue el 26 de julio, señaló Fidel en 1973.

La expedición del yate Granma, el Ejército Rebelde y los luchadores clandestinos se nutrieron de miles de combatientes inspirados en aquellos jóvenes patriotas que quisieron no dejar morir a José Martí en el año del centenario de su natalicio.

En 25 meses de guerra fueron derrotados más de 80 mil militares profesionales, la huelga nacional coronó el triunfo en enero de 1959 y, tras el cumplimento del Programa del Moncada (1960), comenzó la fase socialista.

(Publicado en Prensa Latina)


OTRO TRUCO IMPERIAL

La reciente rotura de relaciones de Venezuela con Colombia está bien argumentada y justificada y otros países del ALBA sabrían hacer lo mismo.

Ahora que el vende patria de Alvarito ‘oficialmente’ se larga del poder de Bogotá, el imperio preparó un último truculento aldabonazo para tratar de justificar su destrucción de la Revolución Bolivariana. Pero la inteligencia del ALBA descubrió lo que se preparaba y los comandantes mandaron a parar.

El 23 de Julio el presidente venezolano, Hugo Chávez, conversó con jefes de Estado de la región con el fin de informar e intercambiar criterios acerca de la escalada de agresiones del mandatario colombiano, Álvaro Uribe. Chávez ofreció detalles sobre la burda campaña de desinformación emprendida por Uribe desde la Organización de Estados Americanos (OEA). Y como era de esperar, desde Washington el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley respaldo a Bogotá. Hugo advirtió que "si al gobierno de Uribe, se le ocurre, cumpliendo instrucciones del imperio yanqui, agredir a Venezuela, algo parecido a lo que ocurrió en Ecuador, o algo más grave, cuidado con la reacción allá, del pueblo colombiano. "Aquí en América Latina, el territorio de la hermana y querida Colombia se ha convertido (en el punto) del imperio donde ha clavado sus garras y ha establecido un régimen militarista que no ha dudado en actuar en contra de pueblos hermanos, y de su propio pueblo en primer lugar, convirtiéndose en un instrumento del imperialismo", aseveró Chávez. Sostuvo que Estados Unidos busca "preparar las tensiones para que aquí se desate un conflicto armado", y "ha sabido manejar el miedo de la oligarquía colombiana".

¿Qué se podría esperar del vendido, encadenado y ex narcotraficante Alvarito?

Latinos sin Fronteras, Los Angeles