martes, 20 de julio de 2010

EN ESTADOS UNIDOS HAY DOS PAÍSES

Por Manuel E. Yepe

A mediados del siglo XIX, el partido republicano, representante de los intereses del naciente capital industrial del norte, ganó la batalla militar contra el partido demócrata sureño, representante y defensor de la plantación esclavista y de la propia esclavitud.

Sin embargo, las instituciones sureñas -incluyendo su sistema religioso que justificaba la esclavitud y que definía al blanco como ser social superior - no desaparecieron. La derrota sufrida por el sur caló hondamente en la sociedad sureña que, desde entonces, vio al norte como extranjerizante, secularizante y foráneo: un enemigo al que había que combatir. La guerra civil, que para el norte terminó en 1865, solo comenzaba para el sur.

Lo anterior es una apreciación de Nelson P. Valdés, intelectual cubano radicado en Estados Unidos hace cuatro décadas en entrevista que le hice por correo electrónico.

Según este profesor, experto en asuntos históricos de EE.UU. quien hasta su reciente retiro, se desempeñó como profesor de la Universidad de Nuevo México, el asesinato de Abraham Lincoln por un sureño en 1865 significó el primer cuestionamiento del poder de los norteños. Y tal situación se ha mantenido hasta estos días.

El sur, desde entonces, se ha visto discriminado por el poder del norte. A medida que se fue extinguiendo la granja familiar o "family farm" (reemplazada por el negocio agrario o "agribusiness"), esos granjeros desplazados que se oponían al nuevo capitalismo -que pagando bajos sueldos a mejicanos hacía imposible que los granjeros prosperaran- se aliaron a los sureños.

En el sur se desarrolló un nacionalismo sureño contrario al norte. Si se piensa en Estados Unidos como una sola nación, esto puede no ser percibido. Pero es que en realidad son dos naciones con dinámicas diferentes, enfatiza el profesor Nelson P. Valdés.

Los del sur eran librecambistas o "free traders” porque la plantación en el sur dependía de la exportación de algodón a Europa. Los del norte, que se industrializaba, eran proteccionistas, influidos por una ideología de trabajo por cuenta propia orientada a depender de la labor de los granjeros en el campo, con o sin esclavos.

En el sur, que geográficamente se extiende en la costa este hasta Virginia y llega a las puertas de Washington, dominaba la plantación.

La derrota militar del sur no fue la derrota de las instituciones del sur, ni tampoco de la ideología. El norte sería industrializado y con el tiempo (hoy) depende de las finanzas, los bancos y las hipotecas - ya que las industrias desaparecieron al ser exportadas al tercer mundo. El sur, por otro lado, continuó siendo agrícola hasta la década de 1920 cuando comenzó la extracción en grande del petróleo en Texas, Luisiana y Alabama. Por tanto, será en el sur que, poco a poco, se desarrolle el poderoso grupo de poder petrolero.

En el sur, donde los blancos eran mayoritariamente pobres pero se veían superiores a los esclavos, surgió en 1867 el Ku Klux Klan, cuya función era mantener de facto aquello que la ley prohibía. Se mantuvo la prohibición del voto a los negros y solo a raíz de una nueva intervención del norte con tropas federales un siglo más tarde, se legalizaron los derechos civiles de los negros.

La ideología nacionalista y conservadora se funde en el sur con la tradición de identifición con el pasado. ¡Después de todo, los “founding fathers” (padres fundadores) reconocieron la esclavitud y no la cuestionaron! La Constitución original permitía la esclavitud.

El aspecto religioso no debe ser ignorado. La ideología de la revancha está basada en la religión de los bautistas sureños (Southern Baptists o Calvinistas). Dios escoge a un grupo en particular y, para los sureños, ellos son el pueblo escogido - contra los norteños. Perdieron la guerra civil porque Dios los estaba probando. La expansión del país antes y después de la guerra civil es protagonizada por sureños. Y lo mismo sucede en estados fronterizos con Canadá - donde se une una tradición luterana del norte de Europa con actitudes racistas. También muchos sureños se fueron para Alaska. El estado de Utah, está poblado por mormones, teología racista con bases sureñas provenientes de esa tradición derechista de Arizona.

Grupos étnicos y de negros han sido influenciados por esta ideología mediante el "prosperity gospel" o evangelio de la prosperidad y la seguridad en que enfatiza este movimiento desde el siglo XIX.

El presidente Barack Obama representa, según la óptica sureña, a los intereses del norte. Es norteño (de Chicago), negro y aliado del mundo de las finanzas - los tres elementos que unen a la derecha sureña contra el norte.

Considera el profesor Nelson P. Valdés que los puntos de vista de estos dos polos de la política de EEUU acerca de las relaciones con Cuba hay que verlos a partir del hecho de que, los sureños son conservadores y por ello opuestos, hasta el odio, a las ideas políticas progresistas. Por su parte, a los demócratas del norte no les interesa gastar capital político en el tema Cuba. Esto hace que sea este un "non issue" o tema nulo en los marcos de esta situación nacional.

Además, “los gobernantes cubanos no han comprendido que existen dos países en Estados Unidos, con dos políticas exteriores”.

Cuando en Norteamérica se habla, sobre todo en períodos de elecciones, de estados azules y rojos se están refiriendo a dos naciones. Y, para el profesor Nelson P. Valdés, la que está creciendo es la sureña.

La Habana, Julio de 2010.


ECUADOR EN LA MIRA IMPERIAL

El control de las costas del Océano Pacífico Sur a todo lo largo de América del Sur ha sido una de las columnas primordiales en los planes de dominación guerreristas de los yaquis.

Desde principios del siglo pasado esas regiones estratégicas han estado, mediante gobiernos vendidos o botas militares, al servicio del imperio. Además, el monopolio absoluto de los medios internacionales de comunicación también ha estado patrocinado por de la elite capitalista. Y que si alguna ‘quejita’, pues allá iban las bombas y los marines con las bayonetas caladas a liquidar la ‘situacioncita’. Así hasta hace unas dos décadas los halcones norteños dormían más o menos tranquilos con sus planes y enclaves en tierras costeñas al oeste de ‘su traspatio’. Pero ojo, siguiendo aquella altruista luz caribeña que por muchos años refulgió solitaria como la estrella de su bandera, ya han surgido muchas otras refulgencias solidarias en ese ‘traspatio’ incluyendo la muy bien liderada de Quito.

Con la segunda liberación del Ecuador el imperio perdió un eslabón clave en su tradicional cadena interventora del Pacífico Sur y todos los tradicionales planes de dominación norteña se vinieron abajo. La puntilla fue clavada por la soberanía de Quito cuando Rafa y sus valientes compañeros respaldados por su pueblo dijeron “Yanquis Go Home” y cerraron la estratégica y oprobiosa base militar de Manta. Este cierre obviamente silenciado o muy disimulado por los medios capitalistas tiene definitivamente muy trastornado al imperio. Imagínese el desarreglo que a sus antiguos y seguros planes bélicos ha traído ese leñazo en el mismísimo eje que divide al globo en dos mitades. Sus tan competentes generales y la extensiva burocracia tomará muchas décadas en redactar nuevos planes.

Reforzando Quito y con una frontera cercana al mar está la patria de Evo y tierra donde cayó El Che. En esa Bolivia que ya camina por su segunda liberación también brilla otra soberana luz refulgente, pero por ahora eso no es muy crítico pues ese país hermano no tiene, ni el imperio nunca ha tolerado que tenga, acceso al Océano Pacífico.

La batalla por la reposesión de Ecuador y su Manta la intensificó no hace mucho La Clinton con un sorpresivo viaje a Quito. Otras personalidades lacayas la han seguido, pero todas se han estrellado y estrellaran con el mismo justo muro de hormigón armado.

Desgraciadamente la intransigencia dictatorial de la elite imperial no permite los tan necesarios y equitativos cambios en su política exterior persistiendo en el obsoleto curso bélico del garrote engañador como estandarte supremacista. Fatalmente ésta arrogante autopista no puede conducir a ninguna otra avenida que no sea un extenso y prolongado conflicto armado.

Rezamos por la paz e igualdad y porque el imperio abra los ojos y prontamente ejecute los tan necesarios “cambios” en su política exterior.

Latinos sin Fronteras, Los Ángeles.

7/20/10

Presos liberados pueden quedarse en Cuba afirma jefe de Parlamento cubano

Por José Luis Fraga

Ginebra/AFP

El jefe del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, dijo que podría haber más liberaciones de presos políticos que las 52 anunciadas y que los ex detenidos, si lo desean, pueden permanecer en la isla, en una entrevista con la AFP este martes en Ginebra.

Alarcón recordó que en las conversaciones entre el gobierno de Raúl Castro y la Iglesia católica "quedó claro que la voluntad del gobierno cubano es la de sacar de la cárcel a todas las personas" sobre las que no pesen crímenes de sangre.

"Según su Eminencia el cardenal (Jaime Ortega), en las conversaciones quedó claro que la voluntad del gobierno cubano es la de sacar a todas las personas" a condición de "que no pesen sobre ellos responsabilidades de la vida de otras personas", dijo Alarcón, que participa en Ginebra en una reunión de líderes parlamentarios de todo el mundo.

Al preguntársele si podía confirmar la posibilidad de liberar a personas que no estuvieran vinculadas a ese tipo de crímenes, Alarcón respondió: "Claro".

También dejó abierta la posibilidad de que los presos que no quieran ir al destierro permanezcan en la isla.

"Lo que dice el acuerdo, (es) que podrán viajar al exterior (...), pero en Cuba hay personas que fueron liberadas de prisión hace años y que están en su casa. Esto es lo mismo", declaró.

El régimen comunista cubano se comprometió a liberar gradualmente, en un plazo de cuatro meses, a 52 presos políticos, tras un diálogo entre el cardenal Ortega y Raúl Castro.

La semana pasada llegaron a España 11 ex prisioneros con sus familias, y este martes debían llegar otros ocho, pero el viaje fue aplazado por falta de plazas en los vuelos regulares, según indicó a la AFP en Madrid una fuente del ministerio español de Asuntos Exteriores.

Los 52 opositores eran los que quedaban tras las rejas de un grupo de 75, cuyo arresto había sido ordenado en 2003 por el entonces presidente Fidel Castro, tras lo que fueron condenados a penas de 6 a 28 años de cárcel.

Según cálculos de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos cubana, con la excarcelación de los 52 opositores quedarían 115 presos políticos en la isla, a quienes el Gobierno califica de "mercenarios" de Estados Unidos.

Se trata de las liberaciones más importantes desde que Raúl Castro tomó el relevo de su hermano Fidel, hace cuatro años.

El gobierno socialista español también participó en las negociaciones que condujeron al acuerdo de la liberación de 52 presos, y promueve un acercamiento de la Unión Europea (UE) al régimen cubano a través de la supresión de la posición común semestral en la que los 27 piden a la isla una transición hacia la democracia.

Diez de los once presos liberados hasta ahora solicitaron sin embargo a la UE mantener su postura. "Nuestra salida a España no debe ser considerada un gesto de buena voluntad, sino como una acción desesperada del régimen en la búsqueda urgente de créditos de todo tipo", estimaron, en un texto divulgado el lunes.

Alarcón pidió relativizar la cifra de 167 presos políticos, alegando que en ella hay "personas que fueron capturadas en Cuba después de haber colocado bombas".

"Los llamados opositores si hacen lo que hicieron en Cuba, si lo hacen en Suiza, estarían encerrados por mucho más tiempo; trabajar a las órdenes de un gobierno extranjero para derrocar el gobierno de la Confederación Helvética, o el gobierno de la República Francesa; en Estados Unidos, la pena podría llegar hasta la pena de muerte", declaró.

Se refirió en particular entre otros casos al de la muerte de Fabio di Celmo, un joven italiano que murió en septiembre de 1997 al estallar una bomba en un hotel de La Habana, en una serie de atentados contra instalaciones turísticas en Cuba.

"Curiosamente, los críticos nuestros hablan de una lista (...) ¿Por qué no dicen que están pidiendo la libertad del que asesinó a Fabio di Celmo (...)?, se preguntó.

IRAN Y LA HUMANIDAD Y EL DIA DESPUES

Jorge Gómez Barata

Un inesperado giro de la situación internacional ha gestado una coyuntura política que hace recaer sobre Irán y su liderazgo (político y espiritual) una responsabilidad histórica que no buscó y para cuya solución probablemente no cuente con la experiencia y con las herramientas ideológicas y políticas apropiadas.

Diseñar un proyecto político compresible, definir tácticas y estrategias coherentes, forjar alianzas eficaces y elaborar consensos; así como deponer metas nacionales, aplazar objetivos y ganar tiempo en nombre de la humanidad y maniobrar bajo presión (interna y externa) para evitar una conflagración nuclear, de la cual será la primera víctima, es algo que requiere de una visión y de una madurez que tal vez el proceso persa aun no ha alcanzado.

En la historia política, lo mismo que en la historia natural se presentan accidentes y situaciones sin precedentes y no descritas en la literatura o en la teoría; este es uno de esos casos. El modo como los clásicos del liberalismo y del marxismo concibieron el desarrollo de la sociedad moderna no tiene nada que ver con la actual coyuntura en la cual, según presume Fidel Castro, una guerra nuclear global puede poner fin a la civilización o al menos a una parte de ella.

Obviamente, para los sobrevivientes de ese holocausto, el debate entre socialismo y capitalismo carecerá de sentido y en caso de que resurgieran, a los investigadores de próximos milenios les resultaría difícil adivinar qué ocurrió exactamente.

Seguramente les parecerá muy extraño que un planeta que sobrevivió a cincuenta años de Guerra Fría, a una confrontación ideológica y política antagónica entre sistemas sociales y superpotencias cuyas armas nucleares se apuntaron unas a otras durante medio siglo, haya sucumbido en un conflicto regional de menor entidad e identidad indefinida.

En la era moderna, iniciada con la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, las grandes doctrinas sociales, principalmente el liberalismo y el marxismo, propusieron proyectos políticos basados en la lucha o la colaboración entre las clases sociales, la propiedad privada o social, el imperio del mercado o la planificación, el protagonismo de las masas, la democracia y el respeto a las libertades básicas universales establecidas por ley.

A pesar de sus grandes diferencias, se trataba de una lógica, que entre otras cosas, separaba la religión del poder político a la vez que reservaba espacios a la fe, las religiones y a las jerarquías confesionales a las cuales, de un modo u otro, respetaba en el ejercicio de un liderazgo espiritual, ajeno al poder temporal.

Nunca teórico o revolucionario alguno imaginaron que a la altura del siglo XXI el cambio social conllevaría en ninguna parte a revoluciones conducidas por las jerarquías clericales ni al establecimiento de estados teocráticos. Esa es la novedad introducida por el proceso político que en Irán encabezó el ayatola Jomeini y que condujo al derrocamiento del Sha, cuyo rasgo más espectacular, como bien subraya Fidel Castro, fue haberlo realizado sin disparar un tiro.

De algún modo, el proceso político iraní (llamado también revolución islámica) que junto a reivindicaciones sociales y políticas, implantó la ley islámica y confrontó vehementemente la penetración cultural de occidente y denunció sus estilos de vida, dio lugar a la proliferación de movimientos políticos de matriz islámica que han prosperado en Irán, Palestina, El Líbano, Yemen, Argelia y otros países, originando una confusa mezcla de política con religión, fenómeno que impide la clarificación ideológica y de clases.

Esa enorme y trágica confusión, sobredimensionada después del 11/S, ha dado lugar a especulaciones acerca de “conflictos o guerra de civilizaciones” a reacciones contrarias a los musulmanes, que injustificadamente en muchas partes de Europa y los Estados Unidos han sido tildados de violentos y primitivos, acosados, discriminados, excluidos e incluso perseguidos, favoreciendo a la reacción xenófoba y defensora del exclusivismo cultural de occidente.

Esas y otras circunstancias, sobre un fondo de atraso y opresión política y de acciones tan terribles como fue la partición de Palestina para entregar una porción a los judíos europeos y constituir en ella un nuevo Estado de matiz clerical, se sumaron prácticas que han tornado excepcionalmente violentas las luchas políticas en la región; cosa que dicho sea de paso es anterior al movimiento político encabezado por el ayatola Jomeini en Irán, a la existencia de otros movimientos islámicos y, por supuesto, al 11/S.

Esos procesos manipulados debido al control mediático que ejerce la reacción mundial, han contribuido al asilamiento del proceso iraní que no sólo ha sido demonizado por las elites gobernantes de occidente, sino incomprendido por elementos de la intelectualidad y la opinión pública, que no logran asumir como una opción de progreso y paz un proceso de perfil religioso.

No es que la presente crisis sea una novedad. En el pasado las hubo incluso peores como ocurrió durante la Guerra de Corea, (1950-1953), la Crisis de los Misiles en Cuba (1962) y naturalmente durante la Guerra Fría cuando la humanidad estuvo perennemente al borde de la guerra.

Con sus 22 millones de kilómetros cuadrados y sus 20 repúblicas federadas, la Unión Soviética, segunda economía mundial, formaba un gigantesco Estado que cubría la sexta parte del planeta, en el cual se proclamó la existencia de un sistema social nuevo que, a escala global, devino antagonista político e ideológico del capitalismo.

Tan poderosa llegó a ser la Unión Soviética que se planteó como meta superar económicamente a los Estados Unidos, a quien en ciertos momentos aventajó, además de en varios renglones económicos, en cantidad de ojivas, submarinos y cohetes intercontinentales, llevándole la delantera en áreas tan sensibles como la conquista del espacio.

Comparada con aquella confrontación global, sistémica e histórica que enfrentó a cientos de partidos políticos, miles de millones de personas y decena de estados de todas las latitudes y dimensiones, siglos después, el conflicto entre Irán y los Estados Unidos parecerá una anécdota.

Por razones geopolíticas ligadas a las reservas mundiales del más estratégico de los materiales de todos los tiempos: el petróleo, y porque el proceso político de los últimos sesenta años en la región del Medio Oriente sufrió primero un estancamiento, luego una remisión que ha conducido al alineamiento de la mayoría de los estados de la región con Estados Unidos, la confrontación del proceso iraní con el imperialismo norteamericano ha adquirido un inusitado carácter global.

Casi nunca se recuerda que el clima de violencia extrema y la irrupción de elementos confesionales en el acontecer político del Cercano Oriente se originó antes del fin de la II Guerra Mundial, cuando el movimiento sionista y la Agencia Judía, con la complicidad de Inglaterra (que ejercía el “mandato” sobre Palestina), conspiraron para introducir clandestina y masivamente judíos en Palestina, generando, antes de la partición, una época de enfrentamientos extremadamente violentos que asumieron una imagen de confrontación entre culturas y religiones.

La justificada amargura por la crueldad con que fueron tratados en Europa donde habían nacido y vivido, los judíos europeos sobrevivientes del holocausto salieron de los campos de concentración aplicándose a la edificación de Israel con la determinación de que nunca jamás podría repetirse su trágica historia.

Oscuras manipulaciones y circunstancias políticas legadas al fascismo, fueron reforzadas por la creencia de que la fe y la identidad cultural los hacían fuertes, convirtió a los fundadores de Israel en criaturas excepcionalmente violentas que con fieros instintos defendían el territorio conquistado.

Los árabes y los palestinos, económica, social y políticamente más atrasados por haber pasado del yugo otomano a la dominación colonial británica y francesa y que nada tenían que ver con la desdichada historia de los judíos en Europa que culminó en el holocausto hitleriano, en su propia tierra fueron objeto de una desmesurada violencia, a la cual respondieron de modo equivalente, algunos acudiendo también a la fe. Los resultados de semejante enredo desde hace años están a la vista.

Mucha gente parece haber olvidado que antes del triunfo de Jomeini y de que los movimientos islámicos asumieran elevadas cuotas de protagonismo político en la región, ciertos líderes judíos introdujeron en el Medio Oriente el terrorismo de matriz confesional.

La voladura del hotel Rey David en Jerusalén, el 22 de julio de 1946 ejecutado por el Irgún, fue el equivalente medio oriental de las Torres Gemelas, con la diferencia de que en 2006 el gobierno de Israel, con la presencia, entre otros, de Benjamín Netanyahu celebró el 60 aniversario de la masacre; el asesinato en 1948 del conde Folke Bernadotte, primer mediador del Consejo de Seguridad en Palestina, la masacre de la aldea palestina de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948 por los grupos terroristas judíos cientos de otras acciones del mismo carácter, han convertido la violencia extrema en el principal y a veces el único recurso político en la región.

El Estado persa que ha existido como mínimo por 2 500 años, es literalmente anterior a Jesucristo y a Mahoma, ha soportado las invasiones de todos los imperios conocidos y fue él mismo un imperio, contribuyendo poderosamente al desarrollo de la civilización humana, tal vez ahora no logre sobrevivir a la más difícil alternativa de su milenaria historia.

No hace falta ser un experto para percatarse de que ni Irán ni ningún otro país o conjunto de países tiene posibilidades de sobrevivir al ataque masivo con medios convencionales y nucleares de Estados Unidos, la OTAN, Israel y de decenas de otros aliados ocasionales que oportunistamente se sumarán a la agresión. Sin medios suficientes para repeler semejante ataque, las opciones de Irán se limitan a inmolarse o a maniobrar para detener la agresión y ganar tiempo.

La pregunta del momento no es si Irán puede confrontar militarmente a la vez a Estados Unidos, la OTAN, Israel y decenas de otros estados; la interrogante es si es posible encontrar una alternativa a la inmolación y la destrucción de lo alcanzado por el pueblo iraní en dos milenios y medio de civilización y al sacrificio de la vida de 70 millones de personas.

Conozco ejemplos de revolucionarios excepcionales que ante escogencias históricas decisivas no vacilaron en maniobrar, para luego avanzar, recuperar lo perdido y convertir reveses en victorias. Tal vez si Irán mediante una combinación de inteligencia y firmeza logra detener la mano agresora, la humanidad podrá tener otra mirada sobre su proceso político y su revolución.

Ahí les dejo estas ideas escritas con prisa y respeto para las posiciones de los más débiles que reivindican derechos legítimos, están dispuestos a sacrificarse para dejar una bandera que sólo será virtual si existen quienes la levanten.

En reciente mensaje a Nelson Mandela, Fidel Castro que alerta vehemente acerca de la gravedad de la coyuntura, ha dicho que: “La humanidad puede aun preservarse…” Allá nos vemos.

La Habana, 20 de julio de 2010

"Distorsionar la realidad dificulta las soluciones"

Por Lorenzo Gonzalo*

Fotos © Virgilio PONCE

En la historia de las luchas políticas, en múltiples oportunidades, los protagonistas han sido forzados al exilio. El actual caso cubano no es nuevo.

Las 75 personas que fueron detenidas y condenadas por sostener vínculos con los funcionarios de Estados Unidos, recibir dinero y materiales de propaganda con el objetivo de desestabilizar al gobierno cubano, están siendo liberadas. El delito del que fueron acusadas es obvio. Estados Unidos ha agredido oficialmente a Cuba durante medio siglo y mantiene un presupuesto de varias decenas de millones de dólares, expresamente destinados a derrocar al gobierno de ese país. De aquí se desprende que cualquier vínculo de una persona con Estados Unidos, destinado a realizar la más mínima oposición al gobierno cubano, la convierte de facto en agente extranjero.

La campaña de la prensa estadounidense, que ha puesto a bailar a la media europea al ritmo de sus tambores, ha convertido un caso perteneciente íntegramente a la seguridad nacional cubana, en un espectáculo de Broadway.

Asumimos que para aliviar tensiones internacionales, el gobierno cubano ha accedido a la solicitud de la Iglesia Católica y a las gestiones del gobierno español, decretando la libertad de un gran número de presos.

El gobierno español es el único de Europa Occidental que ha abandonado las políticas agresivas alentadas por Washington contra Cuba y plantea relaciones negociadas y sustentadas en el diálogo.

Frente a la actitud del gobierno estadounidense, de imponer cambios políticos y económicos como condición para sostener relaciones y reducir sus injerencias en los asuntos internos de Cuba, España plantea el respeto entre los dos países y transparencia, por parte del gobierno cubano, en los asuntos que las campañas mediáticas señalan como violaciones de derechos humanos.

Lo planteado por España es de sentido común, cuando comparamos sus propuestas con las de Estados Unidos.

La presencia de presos en Cuba condenados por “cooperar con el enemigo” para “desestabilizar al Estado cubano”, dio lugar a amplias campañas internacionales que la diplomacia estadounidense supo instrumentar, con la precisión que permite el derroche de grandes recursos. Contrario a la benevolencia con que el mundo acepta las barbaridades que Estados Unidos comete, ocupando países y movilizando ejércitos en cientos de bases fuera de su tierra, a Cuba no se le reconoce, ni siquiera el derecho de adoptar medidas de defensa, ante la agresividad de una descomunal diplomacia como la de Washington. La prensa manipulada por esa misma diplomacia, ni siquiera considera las agresiones reales y el apoyo que el gobierno de Obama concede a terroristas como Posada Carriles, Orlando Bosch y otros que viven plácidamente en Miami. Estos señores han dinamitado aviones de pasajeros en pleno vuelo y bombardeado barcos civiles anclados en puerto. Algunos han colocado bombas en algunas de sus Embajadas y otros han asesinado a funcionarios cubanos mientras trabajaban en la ONU.

La prensa no enfoca el problema desde su problemática e injusta historia.

A los 75 presos los han puesto en libertad o están en ese proceso. También se ha conversado que “otros”, catalogados también de “políticos”, serán liberados siempre que sean pacíficos. Obviamente a los capaces de colocar bombas y asesinar no los van a poner en la calle.

La cobertura que la prensa ha dado a los presos que llegan a España, no ha contado con el análisis ponderado de analistas serios.

Si vemos los periódicos españoles, sus columnas de opinión están a cargo de gente que asumió una militancia anticastrista. Muchos de ellos disfrutaron el poder con “Castro”, como acostumbran decir, y sancionaron la existencia de un presidio político, donde ocurrieron hechos lamentables, ante los cuales palidecen las historietas que inventan o magnifican los recién llegados a España.

La situación cubana es tan seria y la actitud de los países “llamados libres” resulta tan bufónica, que se requiere de una prensa capaz de hacer un alto, prestándole atención a lo sucedido e integrando en sus análisis todos los elementos que han conducido los acontecimientos hasta la actualidad.

Es importante que, al menos por unos días, por unas horas, la prensa internacional, sobre todo la europea, se sitúe con seriedad ante la problemática cubana e instruya a sus lectores para que puedan juzgar con objetividad.

Distorsionando las desagradecidas declaraciones de un puñado de gente, que ni siquiera saben asumir con dignidad el papel de supuestos “presos político liberados”, reclamando de la España que les ofreció su tierra, habitaciones de hoteles con baño y tratamiento de reyes sin corona, la prensa no podrá contribuir a una justa solución del conflicto.

20 de Julio del 2010

*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami (www.radio-miami.com)