miércoles, 30 de junio de 2010

LEON PANETTA: FINAL ADELANTADO

Jorge Gómez Barata


Dios escribe derecho con letras jorobadas y el imperio trata de imitarlo. Cuarenta y ocho horas atrás, en el mejor estilo de Cantinflas, el Director de la CIA, León Panetta declaró: “Creemos que (Irán) tiene suficiente uranio para dos armas nucleares…aunque necesitará un año para enriquecer ese uranio… y le llevaría al menos otro año desarrollar el sistema de lanzamiento para hacerlo viable…”


Es imposible saber si tales afirmaciones son para alarmar o tranquilizar. Dos años es mucho tiempo, mucho más del que se necesita para ofrecer oportunidades a la diplomacia, ensayar formas menos letales de disuasión que el portaviones Truman y dar un chance a la paz.


Lo que ahora llamamos el “conflicto nuclear de occidente con Irán” tiene apenas siete años, 35 menos que el programa nuclear persa que comenzó a desplegarse en la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando el país era gobernado por el Sha y Estados Unidos apoyaba su desarrollo atómico. En el fondo no se trata del uranio, sino del Sha. Traigan de regreso al Sha y Estados Unidos será feliz.


En beneficio de los lectores, en esta introducción me limitaré a exponer hechos probados.


En 1957 con asistencia del programa norteamericano “Átomos para la Paz”, iniciado durante la administración de Eisenhower, el gobierno del Sha de Irán comenzó a desarrollar un programa nuclear civil. En 1959 en Teherán se estableció un centro de investigación atómica al que Estados Unidos donó un reactor nuclear de cinco megavatios que, con uranio norteamericano, comenzó a funcionar en 1967. En 1968 Irán suscribió el Tratado de No Proliferación y el Sha anunció la intención de, en treinta años, construir más de 20 centrales atómicas para producir toda la electricidad del país.


Como parte de aquel programa, en 1975 el gobierno del Sha firmó un contrato por 6000 millones de dólares con la firma Kraftwert Unión AG de la entonces República Federal de Alemania para construir la central electronuclear de Bushehr, dotada con un reactor nuclear de potencia. La obra debería ser entregada en 1982. En 1979 con motivo del triunfo de la Revolución islámica, con el reactor a un 50 por ciento de ejecución, la parte alemana detuvo la obra que en 1984 debido a la guerra con Irak se paralizó completamente.


En 1995, diez años antes de que Mahmud Ahmadineyad llegara a la presidencia, con la anuencia del gobierno ruso, la firma Atomstroyexport aceptó un contrato para concluir la planta de Bushehr. La fecha de entrega se fijó para el 2007, cosa que todavía no ha ocurrido, aunque para Irán se hizo inminente la necesidad de combustible nuclear.


Debido al aislamiento internacional y a la obvia negativa de los países occidentales que suministran combustible nuclear y decidido a no depender de tales fuentes, Irán que posee minas de uranio, decidió producir su propio combustible nuclear, para lo cual se necesitan cuatro elementos: uranio, capacidad industrial para enriquecerlo, otros materiales no atómicos y naturalmente la tecnología. Todo ello legalmente adquirible bajo las salvaguardas del Tratado de no Proliferación. Comenzó el conflicto.


El fondo del conflicto no es el derecho de Irán a utilizar el uranio para producir electricidad y otros usos pacíficos sino la sospecha de Estados Unidos e Israel de que la intención de enriquecer uranio para uso civil, encubre el propósito de desarrollar capacidades para fabricar bombas atómicas; cosa que Irán niega enfáticamente. Recientemente los norteamericanos han logrado sumar a Rusia y China a tales reservas respecto al programa iraní.


La aspiración de Irán de dominar el ciclo completo del uranio: extracción, enriquecimiento y fabricación de combustible no es una novedad sino que ha sido realizada por una docena de países, antes y después del Tratado de No proliferación; el que más recientemente lo hizo fue Brasil, que incluso no admitió la inspección de la OIEA a sus instalaciones para no exponer sus secretos industriales.


El problema no es legal ni moral es subjetivo, imperial y discriminatorio: Brasil es creíble, Irán no. Así funcionan los estándares dobles.


La desconfianza de los Estados Unidos no ha implicado sólo a Irán sino también a la Organización Internacional de la Energía Atómica que en alrededor de 20 jornadas de inspección a los largo de siete años, en los que ha utilizado cientos de expertos, no ha encontrar evidencias que justifiquen las sospechas. Tampoco los servicios de espionaje e inteligencia de todo occidente han mostrado prueba alguna. Obviamente no la han mostrado porque no la tienen.


Ninguno de los países que antes o después del Tratado consiguieron fabricar la bomba han sido vigilados y presionados como Irán, que a pesar de todo ha conseguido hacer valer su derecho y probablemente este ya en condiciones de producir el combustible nuclear para alimentar reactores de potencia, no así, según Panetta, para construir bombas.


La declaración de Panetta acerca de que Irán tiene pero no tendrá hasta dentro de dos años uranio suficientemente enriquecido para fabricar dos bombas, serviría mejor para señalar un compas de espera, relajar las tensiones y ralentizar la escalada agresiva, que para el proceso puesto en marcha por Estados Unidos en el Golfo Pérsico y que puede desencadenar una guerra.


Ateniéndonos estrictamente a los hechos revelados por Irán, verificados por la OIEA y ahora ratificados por la CIA, el Estado persa que reivindica su soberanía, hace uso de las prerrogativas que le otorga el Tratado de no proliferación, se adentra con audacia en los difíciles caminos de la investigación nuclear, en lo que a pesar del cerco, la vigilancia y las exigencias avanza, ya puede hacer algunas cosas, excepto producir armas atómicas.


León Panetta, la CIA, Obama y las potencias nucleares que integran el Consejo de Seguridad saben que dos años es demasiado tiempo; como mínimo el suficiente para encontrar solución a un problema que, por otra parte, probablemente no exista.


Por increíble que parezca contra el más vigilado de todos los países de la tierra, una Nación milenaria que en cuestión de horas puede ser borrada de la faz de la tierra, no existe ninguna evidencia, excepto la convicción, nada menos que del Director de la CIA, que no puede crear bombas atómicas, como mínimo hasta dentro de dos años.


¿Por qué tanta prisa?


La Habana, 30 de junio de 2010

Una desafinada polonesa

Por Eliades Acosta Matos*

Publicado en Cubadebate el 29 Junio 2010

El gobierno polaco, con un pie en el estribo de la despedida, acaba de dar un paso hacia el ayer echando por la borda la cacareada capacidad del capitalismo para negociar sus contradicciones y reciclar a su favor las fuerzas y símbolos que lo desafíen. Desde el pasado 8 de junio, “bajo penas de prisión y multas” se han declarado fuera de ley las imágenes “que hagan propaganda a las ideologías criminales”, entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che.

La nueva ley polaca provocaría una carcajada, si no fuera por lo siniestro que se adivina tras esta decisión de una derecha teocrática y parroquial. Nada más didáctico que cuando se transparentan los mecanismos de coerción y violencia del capitalismo, abandonadas las tradicionales mantras sobre libertades y derechos infinitos. Tras organizar golpes de estado, invasiones, escuadrones de la muerte, cárceles secretas, subversión y cambio de regímenes, ahora le toca el turno a la guerra cultural, a la represión de los símbolos y las ideas.

Este ukase incivil ha sido rápidamente aplaudido por las cheers leaders de la contra cubana. No en vano, entre las brumas de su odio decadente y su derrota histórica, mantienen actualizadas listas de los monumentos revolucionarios a dinamitar tras la “liberación de la isla”, una vez que haya pasado la 82 División Aerotransportada del ejército yanqui, y transcurridos los “tres días con licencia para matar” que vienen pidiendo.

Casi siempre, prohibir expresa una derrota política y moral. Es imponer en la sociedad, por la fuerza, lo que no se ha logrado por la razón y el consenso. Ni el capitalismo ni el socialismo, no hablando ya del feudalismo o el esclavismo, han escapado a la necesidad y la tentación de prohibir y censurar. Hasta hoy, con mayor o menor grado de violencia organizada, así ha transcurrido la historia de la Humanidad, que no es otra cosa que la historia de la lucha de clases. Pero esta decisión del gobierno polaco, que no tiene precedentes ni siquiera en tiempos de la Guerra Fría y el McCarthismo, deja en pelotas a los ideólogos cínicos de la burguesía , esos que siempre nos presentaron su reinado como el milenio prometido de paz y tolerancia. Y es que nos habían dicho que estábamos en la era Obama, la del “soft and smart power”.

Si la derecha enragee polaca se ha visto obligada a amenazar con castigos tremebundos a los jóvenes que llevan sobre sus pechos esos símbolos, es porque no pocos lo hacen. Nadie patea a un perro muerto. Y si lo llevan, es señal de que los necesitan. Aún cuando lo hagan desprovistos de conciencia política: son capaces de intuir que “esas imágenes”, hoy malditas por el odio y la revancha, son símbolos de rebeldía y les encanta observar que despiertan inquietud y aprehensión en una sociedad que está lejos de ser la que ellos desean. Y precisamente esa dialéctica explica su inevitable derrota: contra la vida no se legisla, pues ella saltará cualquier barrera.

Quien desee que los símbolos de la lucha de los oprimidos, de los humillados y ofendidos, dejen de tener significado, que luche por erradicar la opresión.

No hay colores ni símbolos buenos o malos, todo depende del uso que se les dé. Para muchos, la cruz cristiana remite al sacrificio de Cristo por la redención del hombre; para otros es el recuerdo de las banderas que asolaron y diezmaron poblaciones enteras durante las Cruzadas o en el exterminio de los pueblos aborígenes americanos, incluso, cuando se condenaba a la hoguera a miles de personas en la propia Europa, por pensar o actuar diferente. La bandera de los Estados Unidos puede ser una promesa de libertad; pero no piensan lo mismo los vietnamitas que vieron desaparecer a cuatro millones de seres queridos bajo el plomo y las bombas lanzadas desde aviones que la llevaban pintadas en su fuselaje. No creo que tampoco los iraquíes tengan una opinión unánime al respecto: la cuenta de muertos tras la invasión ya supera el millón.

Cuando los pretorianos reprimían, el Mesías se empezó a simbolizar mediante un pez o un cordero pascual. Pero la fe, lejos de debilitarse, siguió creciendo.

En Monroe, cerca de Cincinnatti, un rayo acaba de destruir una inmensa estatua de Jesús. Este piadoso gobierno polaco, ¿será capaz de prohibir las nubes?

¿Y las barbas y las melenas? ¿Y los nombres de Karl o Vladimir? ¿Y las boinas y las estrellas?

*Filósofo y escritor cubano. Es el autor del libro “El Apocalipsis según San George”.

Editorial Co Latino: La derecha salvadoreña y hondureña celebraron el Golpe en Honduras

El lunes se cumplió un año del nefasto golpe militar y civil contra el Presidente Constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, en medio de una represión continuada contra los opositores y los periodistas. Según datos procedentes de Honduras, hasta la fecha han asesinado a siete periodistas.

El Golpe de Estado efectuado contra Zelaya, el 28 junio de 2009, no fue solamente contra un presidente, sino contra la democracia centroamericana y latinoamericana.


Gracias a Dios, las fuerzas democráticas mundialmente han repudiado ese Golpe de Estado, por eso es que hasta hoy, no ha sido reconocido el nuevo gobierno hondureño, fruto, por cierto, del gobierno golpista.

Porfirio Lobo, actual presidente hondureño, estuvo cerca de los golpistas, avalando su proceder, y, para rematar, ha puesto a varios golpistas en puestos claves o estratégicos de su gobierno, como HONDUTEL, por ejemplo, donde colocó al militar que ejecutó el Golpe.

Con el pasar de los meses se llegó a comprobar, no solo la participación de las derechas, sino también de los Estados Unidos de América en el Golpe, lo que hace peligrar las democracias en el continente, y principalmente en Centroamérica.

Recientemente, la derecha política y empresarial del país, aglutinada en ARENA, trajo al expresidente golpista Roberto Micheletti, para condecorarlo, y mandar señales o amenazas veladas y abiertas al gobierno del Presidente Mauricio Funes.

El editorial de Radio La Klave del Lunes retoma palabras de la dirigente histórica del partido ARENA, Gloria Salguero Gross, quien en el homenaje a Micheletti, dijo: “El Salvador tiene que seguir esos pasos, porque aquí tampoco queremos comunismo, ni socialismo del siglo veintiuno, ni ese tipo de ideologías que sólo vienen a perjudicar a los pueblos”.


Los pasos a los que se refería la arenera era precisamente a los del Golpe. “Si aquí sucediera algo semejante a lo que pasó en Honduras, estamos listos para defender nuestra patria”, amenazó Salguero Gross.


Claro, al Gobierno del Cambio no le asustan las amenazas de los areneros, por eso, en su propia cara les repudió la traída del golpista y el homenaje inmerecido que le entregó el alcalde capitalino, también del derechista ARENA.

Los y las salvadoreñas debemos estar atentos a las señales que nos está mandando la derecha política y empresarial, pues, sueños de un Golpe para volver al poder no los descartan, sobre todo, por el éxito que han tenido los golpistas en Honduras, bajo la cobija y a la sombra de los Estados Unidos.