miércoles, 16 de junio de 2010

Cuba y el Vaticano fortalecen relaciones, afirman Cancilleres

Publicado en Cubadebate el 16 Junio 2010 en Noticias

Cuba afianza el diálogo con la Iglesia durante visita del canciller vaticano. Foto: EFE

El representante del Vaticano, Dominique Mamberti, recibido este miércoles en La Habana por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, expresó que “esta visita servirá para fortalecer las buenas relaciones entre Cuba y la Santa Sede y las buenas relaciones entre la Iglesia local y las autoridades cubanas”.

En rueda de prensa en el primer día de la visita pastoral y oficial que realiza a Cuba, Mamberti elogió el gran trabajo realizado por los médicos y colaboradores cubanos en Haití luego que fuera devastada por un terremoto el pasado 12 de enero que dejó al menos 300 mil muertos y miles de millones de dólares en pérdidas materiales.

Por su parte, el ministro cubano señaló que “es un honor que hace nuestro pueblo y nuestro Gobierno al recibirle con toda hospitalidad y aprecio”, asimismo, afirmó que ya habían realizado una primera etapa de conversaciones oficiales las cuales consideró de “muy productivas y cordiales en la que hemos tratado los temas relacionados a las relaciones bilaterales y numerosos asuntos de la agenda internacional”.

Con respecto al brutal bloqueo realizado en contra de Cuba por parte de Estados Unidos, el canciller caribeño agradeció que la Iglesia Católica ha mantenido “la calificación de bloqueo inaceptable y las formulaciones del cardenal Bertone quien lo consideró una violación de la independencia de nuestro país”.

El cardenal Tarcisio Bertone había criticado, durante una visita a la Isla en 2008 donde fue recibido por el presidente Raúl Castro, el bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba considerándolo como “injusto y éticamente inaceptable”.

“El ministro (Rodríguez) me ha hablado de la labor de los médicos cubanos en Haití, yo he servido en países de África donde he podido ver la presencia de médicos cubanos, pienso que es un testimonio muy efectivo de solidaridad internacional, naturalmente estoy muy convencido de que esto favorece las buenas relaciones en el ámbito internacional y crea un clima favorable”, expresó Mamberti.

El canciller cubano aseguró que durante el encuentro sostenido más temprano con su par vaticano pudieron encontrar “profundas coincidencias” entre las dos naciones en temas como la protección de la infancia y la juventud y el fortalecimiento de la familia como forma de crecimiento de una sociedad.

“Al mismo tiempo hemos coincidido en defender los valores espirituales, proteger el ambiente para la educación, preservar el derecho a la educación y la salud”, asimismo, “la creación de igualdad de oportunidades para todos los niños del planeta y en la defensa de las personas menos pudientes”, añadió Rodríguez.

El secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados abrió este miércoles su agenda en la isla con la colocación de una ofrenda floral ante el monumento del héroe nacional cubano José Martí, en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Posteriormente se reunió con Rodríguez en la sede de la cancillería, en la que es su primera entrevista con una autoridad del Gobierno cubano.

Mamberti llegó este martes a la capital cubana para una visita pastoral con el objetivo de asistir a la X Semana Social de la Iglesia cubana, y también oficial, con motivo del 75 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede.

Está previsto que pronuncie en el Aula Magna de la Universidad de San Gerónimo la conferencia que abrirá la X Semana Social de la Iglesia, que se celebrará hasta el sábado 19 de junio.

(Con información de Telesur)

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BOMBAS ATOMICAS: A POR ELLAS

Jorge Gómez Barata

Tal vez porque puso fin a la más grande y cruenta de las guerras y porque al no existir la televisión pasó mucho tiempo antes de que las imágenes de Hiroshima y Nagasaki se divulgaran, las explosiones nucleares fueron recibidas con júbilo en los Estados Unidos, convirtiendo a Harry Truman en el héroe que nunca fue y, hasta ese momento, en el más popular de los presidentes norteamericanos.

Para muchos estadistas, generales y almirantes y para los fabricantes de armas, la bomba atómica se convirtió en el máximo símbolo de poder y poseerla se transformó para unos como la Unión Soviética en una necesidad de supervivencia y para otros en una ambición, un sueño o una meta. En menos de dos décadas los cinco grandes eran potencias nucleares.

Aunque no hubo acuerdo entre ellas, las potencias nucleares no permitieron que las bombas atómicas entraran en los circuito comerciales y se vendieran como se venden los tanques, los aviones, los submarinos e incluso los cohetes. Si bien entre los aliados occidentales hubo intercambios de información y la Unión Soviética se las arregló para de forma irregular obtener algunos secretos, cada país llegó a la bomba por sus propios caminos; tal como había previsto Oppenheimer: “La física no pudo ser mantenida en secreto”.

La existencia de la bomba atómica y la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, países cuyos centros vitales están separado por unos 8000 kilómetros, sumó a la carrera atómica la del desarrollo de los medios portadores: cohetes, aviones de gran radio de acción y submarinos de considerable autonomía.

En 1957 un cohete soviético salió al espacio exterior y puso en órbita el primer satélite artificial el “Sputnik y en 1958 un norteamericano llevó al cosmos al “Explorer 1”. Desde entonces, cualquier punto de la tierra estuvo al alcance de la cohetería.

En 1954 Estados Unidos botó el “Nautilus” primer submarino de propulsión nuclear y en 1960 se incorporó a la armada la versión militar armados con cohetes balísticos con cabezas nucleares. En 1961 la Unión Soviética puso en servicio el famoso K-19. Los actuales submarinos nucleares pueden navegar alrededor de un millón de kilómetros sin ser reabastecidos y disparar desde las profundidades oceánicas cohetes intercontinentales hasta con diez cabezas atómicas.

A la escasa difusión del arma nuclear contribuyeron, las revelaciones de las consecuencias del bombardeo sobre Hiroshima y Nagasaki, que se filtraron por entre la ganga propagandística, cosa que unida al enorme costo que implicaban y sobre todo al hecho de que poseer bombas atómicas automáticamente convertía cualquier país en blancos nucleares, frenaron aprestos atómicos.

A la no proliferación ayudó también la constitución de los dos grandes bloques militares de la Guerra Fría: la OTAN en abril de 1949 y el Tratado de Varsovia el 14 de mayo de 1955 mediante los cuales, los Estados Unidos y la Unión Soviética respectivamente, colocaron bajo sus sombrillas nucleares a sus aliados aunque para ello, en muchas ocasiones, establecieran bases atómicas en sus territorios.

No obstante, la proliferación nuclear avanzó precisamente desde países pobres a los cuales la historia colocó en coyunturas políticas signadas por la confrontación con sus vecinos, como fueron la India, Pakistán y Corea del Norte, mientras otros como Israel y la Sudáfrica racista, las procuraron por intereses hegemónicos y perfiles agresivos más que por justificaciones reales.

En su momento, antes del Tratado de No Proliferación, varios países desarrollaron acelerados y avanzados programas nucleares, entre ellos estuvieron: España bajo el régimen de Franco, Polonia y Rumania, donde durante el gobierno de Nicolae Ceausescu se desarrolló un programa nuclear secreto, abortado con el derrumbe del socialismo real.

Un país que avanzó considerablemente en el desarrollo de armamentos nucleares fue Suecia, empeño frenado en seco con la llegada al poder de los gobiernos socialdemócratas que interrumpieron los programas de investigación nuclear de aplicación militar, camino seguido por Suiza y Yugoslavia.

En América latina, Argentina una pionera del desarrollo atómico; a fines de la década de los setenta, bajo la dictadura militar adelantó un programa de armas nucleares, empeño abandonado con la llegada de la democracia. En 1995 ese país se adhirió al Tratado de No Proliferación.

Brasil actualmente una potencia en la industria nuclear de designación civil, capaz de realizar el ciclo completo del uranio y fabricar reactores y centrifugas y pronto también submarinos atómicos, fue otros de los países que bajo gobiernos militares ilegítimos desarrolló un plan para dotarse de armamento nuclear, propósito cancelado en 1985. En 1998 el Presidente Fernando Enrique Cardoso firmó el Tratado de No Proliferación.

En el Medio Oriente y África del Norte, Egipto, Libia, Arabia Saudita, e Irak, tuvieron programas avanzados para la producción de armamento nuclear renunciando posteriormente a ellos. En Asia lo hicieron Japón, Corea del Sur, Malasia y Taiwán.

En los años noventa, la disolución de la Unión Soviética que disponía de facilidades nucleares y miles de bombas, cohetes, aviación estratégica y bases de submarinos desplegadas en sus ex repúblicas que, bajo enormes presiones económicas y variados conflictos políticos y étnicos alcanzaron la independencia, produjo una proliferación automática.

Afortunadamente, con alguna colaboración económica de occidente el problema fue resuelto por la madurez y la responsabilidad con que actuaron tanto las autoridades rusas como las de Belarus, Kazajistán y Ucrania a los cuales la independencia convirtió en estados nucleares. Con el fin del apartheid desaparecieron de Sudáfrica las armas atómicas.

Pese a que circunstancialmente surgen opiniones que critican el hecho de que el Tratado de No Proliferación no haya favorecido el desarme nuclear y algunos líderes y círculos de opinión consideren injusto que unos países posean armas atómicas y a otros se les prohíba, no cabe dudas de que se trata de un instrumento útil y eficaz al cual más que atacar habría que fortalecer y perfeccionar.

Actualmente, en materia nuclear, la más peligrosa situación es protagonizada por Israel que amparado por veto norteamericano en el Consejo de Seguridad, fuera del tratado de No Proliferación ha desarrollado impunemente un vasto programa de armas nucleares y amenaza con utilizarlas.

Asociado a este hecho y algunos elementos derivados de la adquisición de tecnologías de nucleares consideradas como de doble propósito como son las capacidades para el enriquecimiento del uranio a elevados rangos, han hecho a las potencias del Consejo de Seguridad sospechar que Irán, bajo cobertura civil persigue un programa de creación de armas atómicas, cosa que el Estado persa niega enfáticamente.

Tras siete años de acusaciones y alegatos defensivos, inspecciones y compromisos no cumplidos y cuando parecía que la intervención del presidente Lula y del primer ministro turco Endorgan, que lograron un acuerdo bueno como programa mínimo, bajaría la presión, ocurrió lo contrario. La República Islámica de Irán perdió sus únicos aliados cuando Rusia y China se sumaron a occidente para sancionarlo.

Aunque no lo parezca, las sanciones y la soledad pueden inspirar las reflexiones del alto mando iraní que pudiera tratar de maniobrar para sacar presión a la caldera y ponerse a salvo de un ataque masivo israelí. En definitiva la guerra que más contundentemente se gana es aquella que se evita. Hay otros puntos de vista y también emociones peligrosas.

Allá no vemos.

La Habana, 16 de Junio de 2010