lunes, 14 de junio de 2010

Frei Betto: ¡Honduras es solo el principio, alerta Nuestra América!

Ida Garberi *

"Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal."

José Martí

"Creo que, hoy, por primera vez en la historia de América latina, podemos reconocer las señales tangibles que la Nuestra América de José Martí es un mundo mejor posible….pero eso no puede gustarle a los yanquis…..". Quien está diciéndome este concepto, con una expresión seria y preocupada es el fraile dominicano brasileño, también teólogo de la liberación, Frei Betto.

En el lindo salón del Aula Magna de la Universidad de La Habana encontré a este hombre extraordinario, tan grande en sus ideas católicamente revolucionarias como sencillamente humano.

Frei Betto está aquí en Cuba, ha sido invitado al II Coloquio "José Martí: Por una cultura de la naturaleza" que se ha desarrollado en la capital cubana desde el 9 hasta el 11 de junio de 2010, con 300 delegados de 21 países.

"Soy muy feliz porque las raíces de la Revolución Cubana se encuentran en Martí, por su compromiso con la humanidad y con el medio ambiente: siempre me siento orgulloso de volver a esta isla, donde el capitalismo fue derrotado en el lejano 1959", me confiesa el fraile brasileño.

Continúa explicándome su opinión y enumerándome todas las calamidades creadas por la economía de mercado, es decir el hambre, la desnutrición, la falta de agua potable, el trabajo bajo condiciones de esclavitud que alcanza la mayoría de las poblaciones, mientras la riqueza se agrupa en pocas familias.

"Y todo esto nos ha llevado a la crisis mundial de hoy, que demuestra el fracaso del capitalismo como sistema", me dice casi fervientemente y con una luz decidida que demuestra su gran pasión por los más desposeídos.

Mientras charlamos, estamos protegidos por la urna de las cenizas de otro sacerdote revolucionario, Félix Varela, que, es considerado el primero que ha enseñado a pensar a sus compatriotas cubanos, y en este marco Frei Betto me hace notar que América latina está viviendo una etapa muy importante de su historia. En los últimos 50 años, se han sucedido tres fases: la primera ha sido terriblemente caracterizada por las dictaduras militares, la segunda por el neoliberalismo, (ambos derrotados por las fuerzas populares) y ahora es la etapa donde hay una mayoría de gobiernos progresistas, la más luminosa de todos los tiempos.

"En los últimos 10 años, después de la victoria de Chávez en Venezuela, han empezado a vencer en las elecciones gobiernos innovadores, que están a favor de los más débiles. Todas estas revoluciones de las urnas han llevado una fuerza económica y social muy fuerte, que tienen a su disposición asociaciones regionales que molestan al enemigo del Norte, los EE.UU., porque le quitan hegemonía y lo golpean desde el punto de vista económico."

"El ejemplo preocupante de este momento histórico, que para mí es sólo una prueba, es decir, el principio de lo que podría ser una larga serie, es el golpe de estado en Honduras", me confiesa alarmado, e indudablemente está recordando y reviviendo dentro de sí mismo aquellos días tristes que tuvo que vivir en su Brasil, torturado y acosado como prisionero político de una dictadura militar.

"El hecho más preocupante para mí, es que Obama, que no es absolutamente diferente a Bush, sólo más inteligentemente sutil y más listo, con el golpe de estado en Honduras ha querido infundir esperanza y fuerza a la derecha política en la región, tácitamente empujándola a realizar otros golpes de estado. Como si estos 50 años no hubieran pasado, todo es para demostrar la fuerza del imperio, su brutalidad y total falta de respeto a los derechos humanos."

"Es por esta razón que la comunidad internacional tiene que intervenir aislando completamente al gobierno de facto de Honduras y seguir exigiendo el regreso a la democracia, la restitución del presidente Zelaya y sobre todo el castigo a los brutales asesinos del pueblo. Es muy duro admitir que están haciendo de todo para llevar hacia la violencia a un movimiento maravillosamente pacífico, un pueblo atrevido y con una gran dignidad que ha contestado tan fuertemente y de modo contundente a los horrores de la muerte y de la violencia, a pesar de su lucha pacífica."

Y solo para recordar los últimos hechos luctuosos, quiero subrayar que ahora en la mira de los verdugos enviados por los gorilas, están los familiares de los líderes de la Resistencia hondureña: después del horrible homicidio del hermano y del cuñado de Arcadia Gómez, ex ministra de Manuel Zelaya, esta vez han enfriado sin escrúpulos al hermano y al cuñado de Porfirio Ponche, vicesecretario del Sindicado de los Trabajadores de la industria de las Bebidas y Similares (STIBYS).

"Para salvar la humanidad de la catástrofe de una guerra, adonde parece que los señores de los EE.UU. quieren conducirnos, puesto que ellos sólo saben de armas, de bienes materiales, que están acostumbrados a robar a los pueblos más pobres, y no conocen la palabra solidaridad, tenemos que crear una nueva sociedad donde todo el conjunto de colectividades se transforme en un modelo pedagógico que privilegie sus raíces y así buscar los mismos proyectos."

"Yo creo en Dios, pero no en el mismo en que cree Bush, me avergüenzo cuando los países más imperialistas y colonialistas tienen el ánimo de definirse hegemónicamente cristianos."

"Hoy en día para intentar salvar a la humanidad tenemos que considerar las ideas de José Martí, que pensó en la liberación de todo el continente en dos dimensiones, la emancipación política y la espiritual”, expresó al tiempo que llamó a darle un importante papel a la educación ética de las actuales y nuevas generaciones.

Frei Betto termina la conversación con un llamado de amor por el pueblo cubano y su Revolución, con una preocupación que tenemos todos los pueblos revolucionarios internacionalistas, que sabemos perfectamente que el socialismo en un solo país, aislado de los otros, no puede prosperar: "Ustedes los cubanos no tienen derecho a decepcionar a la humanidad, no tienen derecho a volver atrás en este esfuerzo de construir un pueblo solidario, un pueblo feliz".

Y yo añado: ¡por favor, no os olvidéis del Movimiento de la Resistencia Hondureña!

*la autora es la responsable de la página web en italiano de Prensa latina

Presentan en EEUU apelación colateral para Gerardo Hernández

Publicado en Cubadebate el 14 Junio 2010

En la imagen, Gerardo y Cardenal, un pajarito que él cuidó en la cárcel y de cuya historia el actor Danny Glover ha narrado un hermoso cuento, que puede encontrarse en Youtube.

Hoy 14 de junio fue presentada en la Corte Federal de Miami la apelación colateral (también conocida allá como habeas corpus) a nombre del Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo. Este es el último recurso legal para él dentro del sistema de Estados Unidos.

Gerardo Hernández fue detenido en septiembre de 1998 y condenado en diciembre del 2001 a dos cadenas perpetuas más 15 años. Durante estos casi 12 años Gerardo ha permanecido en prisiones de máxima seguridad, sometido a un régimen especialmente severo y se le ha prohibido recibir la visita de su esposa, Adriana Pérez. Al gobierno de Estados Unidos le consta que él es absolutamente inocente.

Un aspecto importante en esta apelación es la presentación de nuevas evidencias. Recientemente el Comité Nacional Libertad para los Cinco de Estados Unidos, el Gremio Nacional de Abogados de ese país y la organización por los derechos civiles Partnership for Civil Justice realizaron una documentada denuncia sobre los pagos hechos por el Gobierno de Estados Unidos a periodistas que durante el juicio estuvieron sistemáticamente calumniando a nuestros compañeros, promoviendo el odio contra ellos y provocando y amenazando a jueces y jurados. Que lo hacían a sueldo del Gobierno fue descubierto en 2006, cinco años después de concluido el juicio.

También se incluirán las violaciones cometidas por el gobierno con la manipulación de las evidencias, su falsificación y en no pocos casos su ocultamiento para obstruir la justicia.

Aspectos de carácter técnico en el ejercicio de la defensa serán también analizados.

Al margen de los resultados finales que puedan alcanzarse en el orden legal, este proceso nos permitirá demostrar con mayor solidez en el orden legal la inocencia de nuestro compañero, explicar una vez más las violaciones procesales, la prevaricación del Gobierno a lo largo de todo el proceso y cómo su realización en Miami fue una negación de la justicia.

La apelación colateral es solo a nombre de Gerardo, pues su caso fue cerrado al negarse el Tribunal Supremo a revisarlo el 14 de junio de 2009 y en consecuencia sólo le queda este procedimiento extraordinario. Sus cuatro compañeros disponen aún de otras posibilidades y recursos que serán utilizados por sus abogados defensores.

Seguiremos luchando porque se les haga justicia a todos ellos. Seguiremos reclamando la libertad para Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.

Cada día que pasan en prisión es una afrenta a la justicia. El propio Gerardo lo ha dicho. La justicia sólo vendrá cuando la dicte un jurado de millones. Se necesitan muchas acciones para vencer el silencio, para que el pueblo norteamericano conozca la verdad y exija a sus gobernantes que liberen a los Cinco sin condiciones y de inmediato.

Es la hora de multiplicar la denuncia y la solidaridad. Demostremos a Washington que nosotros Sí podemos. Que para la gente honesta esa no es una consigna hueca sino una exigencia que los perseguirá siempre.

(Tomado de Antiterroristas.cu)

Con Bush y Obama, cinco años encubriendo décadas de terror

Por: Jean-GuyAllard

Este 15 de junio se cumplen ya cinco años que Venezuela solicitó, de manera formal, al Gobierno norteamericano la extradición del terrorista internacional Luis Posada Carriles, tras su detención el martes 17 de mayo de 2005 en Miami, estado de Florida.

Este 15 de junio se cumplen ya cinco años que Venezuela solicitó, de manera formal, al Gobierno norteamericano la extradición del terrorista internacional Luis Posada Carriles, tras su detención el martes 17 de mayo de 2005 en Miami, estado de Florida.

Bernardo Álvarez, embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Washington, recordó entonces cómo se había solicitado sucesivamente, el 13 de mayo y el 10 de junio, en notas diplomáticas, tanto el arresto como la eventual entrega de este prófugo de la justicia venezolana, responsable de la destrucción en pleno vuelo de un avión cubano que provocó la muerte de sus 73 ocupantes.

Presente en la misma conferencia de prensa, la vicecanciller Delsy Rodríguez expresó que ''el reloj para decidir la extradición de Posada Carriles se ha puesto en marcha'' y señaló que el expediente presentado contaba con 500 páginas donde se documentaba cada aspecto de la presencia de Posada Carriles en Venezuela. El abogado del caso, José Pertierra, añadió que tal solicitud del gobierno bolivariano tenía que ser atendida de manera inmediata.

En un primer paso que correspondía aparentemente a una posible expulsión del país de quien había entrado ilegalmente en territorio estadounidense a bordo del barco camaronero Santrina, procedente de México, el magistrado de Inmigración William Lee Abbott denegó la liberación bajo fianza de Posada Carriles, entonces preso en un centro de detención para inmigrantes ilegales de El Paso (Texas).

Sin embargo, unas semanas más tarde era el mismo magistrado quien, después de oír el testimonio de Joaquim Chaffardet, cómplice de Posada en las campañas de contrainsurgencia que dejaron cientos de muertos y torturados en la Venezuela de los años 70, decidía que Posada no podía ser extraditado a ese país… porque pudiera ser torturado.

El 19 de abril de 2007, después de una larga cadena de acrobacias judiciales ante unos siete magistrados sucesivos, se comprobó con la puesta en libertad de Posada por la jueza Kathleen Cardone de El Paso, la determinación del clan Bush a burlarse groseramente de la opinión pública.

Quedó también claro entonces que para el circuito anti-Cuba de la inteligencia norteamericana se trataba de salvar a toda costa a quien había cumplido durante cuatro décadas orientaciones inconfesables de la CIA.

¿SE HAN OLVIDADO DEL AGENTE AMCLEVE/15”?

Son ya cinco años durante los cuales el Gobierno de Estados Unidos, su Departamento de Justicia y su sistema judicial sui generis se han negado a reconocer e, incluso, pretenden ignorar el pasado terrorista de Luis Posada Carriles. A pesar de que él mismo se describió como terrorista en repetidas oportunidades. Y de que los archivos tanto de la CIA como del FBI desbordan de documentos, desclasificados o NO, que revelan la naturaleza criminal de sus actividades.

Ya a principios de los años 60, estos archivos explican detalladamente cómo Posada Carriles es el agente AMCLEVE/15 y cómo su oficial de caso es Grover Lythcott.

Los archivos ya difundidos cuentan todo acerca de cómo entrenó a terroristas en los Everglades o cómo se integró a la Representación Cubana en el Exilio (RECE), el grupo terrorista de la Bacardi.

¿Cómo no van a conocer el pasado terrorista de Posada si el propio jefe del RECE, Jorge Mas Canosa, era agente de la CIA?

Iniciador de la Fundación Nacional Cubano Americana, Mas terminará orientando y financiando las actividades de Posada.

Frente a decenas de evidencias, la CIA no puede, lógicamente, ignorar por qué el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, hoy refugiado en Miami bajo su protección dio cobertura a a Orlando Bosch, jefe de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) y cómplice de Posada en el crimen del avión cubano, hoy radicado en Hialeah, beneficiándose de una total impunidad.

EL 11 de junio de 1976, al auspiciar formalmente la reunión donde se fundó la CORU, en Bonao, Republica Dominicana, la CIA firmó la larga sucesión de sangrientos crímenes que luego reivindicó esa organización terrorista. Presidió esta reunión de gansteres terroristas, entre ellos Posada, un agente más ''pintado'' CIA que el propio cuartel general de Langley; Alexander Vlonsky, un inmigrante rumano naturalizado norteamericano, conocido entonces bajo la identidad de Sacha Volman.

A pesar de todos los esfuerzos que desarrolló luego para limpiarse de su responsabilidad criminal, la mano de la agencia de inteligencia norteamericana apareció entonces por todas partes, al reunir este encuentro altamente secreto todos los elementos que la caracterizan.

Como aparece en la fuga de Posada de su cárcel venezolana cuando lo reclama el agente CIA Félix Rodríguez Mendigutía, asesino del Che y colaborador de Oliver North, quien le entrega la dirección de las operaciones en la base salvadoreña de Ilipango. Ahí Posada se convierte, al servicio de la CIA, en traficante de armas y de droga.

En la entrevista que concedió al New York Times en 1998, donde confiesa ser el autor de la campaña de terror que desencadenó en La Habana el año anterior, Posada lo admitirá con una asombrosa ingenuidad: ''La CIA nos lo enseñó todo..., cómo usar explosivos, cómo matar, hacer bombas.

El dossier Posada es mucho más que el caso de un solo hombre.

Lo demuestra diariamente la prensa derechista de Venezuela cuando ataca la presencia de colaboradores civiles cubanos en ese país mientras ignoró e incluso justificó durante años la presencia cubana en la DISIP cuando su tropa de sicarios masacraba, bajo ordenes de Posada y sus socios, a jóvenes revolucionarios.

Ayer con la violencia de Posada y sus semejantes; hoy detrás de la cortina de humo de las campañas de difamación, al pretender presentarse como defensores de los derechos humanos, los dueños del campo de la vergüenza de Guantánamo siempre cosecharán lo que han sembrado.

Para los Estados Unidos, tanto los de Bush como los de su sucesor, Posada es otra cosa que un agente más, un sicario servil que hace falta proteger para no asustar a los demás.

Posada es la palabra clave de décadas de guerra sucia, de operaciones asesinas, de injerencia bochornosa, de complicidades vergonzosas con que se pensó borrar, erradicar, aniquilar en este continente todo ejemplo de rebeldía.

DAR CHINA AL TIEMPO

Jorge Gómez Barata

Con la fundación de la ONU, creada para el mantenimiento de la paz mundial, la inclusión del Capítulo VII de la Carta que autoriza el uso de la fuerza y la creación del Consejo de Seguridad, se codificó el derecho de las grandes potencias a imponer su hegemonía y se avanzó en la creación de un virtual gobierno mundial.

En el entorno de la época, traumatizado por la barbarie, la ocupación y el holocausto nazi y el peligro de que una ideología semejante volviera amenazar a la humanidad, la idea de la ONU fue acogida, entre otras cosas porque era resultado de un consenso entre los líderes que habían salvado al mundo y a la democracia del fascismo.

Aquel intento estaba basado en el supuesto de la continuidad de la alianza alcanzada durante la guerra y se resintió con la muerte de Roosevelt. La ruptura con la Unión Soviética y la adopción de la “contención del comunismo” como doctrina por Truman, que dio lugar al desencadenamiento de la Guerra Fría lo cambió todo.

En la coyuntura internacional de los años cincuenta, con el mundo bipolar instalado, se desató el proceso de descolonización, que dio lugar a la aparición del Tercer Mundo, un fenómeno originalmente afroasiático que podía ser un punto de equilibrio entre el Este y el Oeste. No resultó así.

Al concertar sus puntos de vista sobre la política mundial en la posguerra, seguramente Roosevelt, Churchill y Stalin no asumieron que el Consejo de Seguridad, órgano del poder mundial, pudiera funcionar con la falta de consenso derivada de la hostilidad de cuatro de los miembros permanentes, hacia la Unión Soviética y una ausencia como la de la República Popular China.

Las divisiones creadas por la Guerra Fría, la exclusión del Tercer Mundo y la discriminación de que era objeto la República Popular China, a la que se le negaba el acceso a la ONU, parecían suficientes para abortar la concertación de las grandes potencias, cuando, sorpresivamente triunfó la Revolución Cubana, después de la cual nada fue igual.

Estados Unidos que apenas se había interesado por la descolonización y le interesó poco lo que ocurría en la India, Senegal o Egipto, reaccionó ante la Revolución Cubana como si Fidel Castro fuera un separatista y como si en lugar de en Cuba, hubiera hecho la Revolución en Pensilvania. La desmesurada reacción norteamericana que sustanció una agresiva política que dura ya cincuenta años y que ha acudido a todas las medidas posibles, sobre todo al aislamiento político, las acciones terroristas, el bloqueo económico, la agresión militar y los intentos por liquidar a sus líderes.

No menos opulenta fue la reacción soviética que acudió en ayuda de Cuba brindando respaldo político, una voluminosa asistencia económica y cuantiosa ayuda militar que, aun cuando fuera desinteresada (cosa rara en la política de las grandes potencias) le permitió debutar en espacios políticos que hasta entonces le estaban vedados.

El enorme prestigio de la Revolución Cubana y el liderazgo de Fidel Castro que movilizó el respaldo de los pueblos, conectaron la actividad revolucionaria latinoamericana con los movimientos políticos afroasiáticos, dando lugar a un fenómeno político inédito y de escala tricontinental que se instaló con una fuerza enorme en el conflicto Este-Oeste y clavó el último clavo al ataúd de las pretensiones hegemónicas de las grandes potencias.

El resto de la historia es conocida. El socialismo real no tuvo capacidad para renovarse y la Unión Soviética desapareció del escenario político mundial dando paso a una Rusia que homologó su sistema político al de occidente.

Entre tanto China que, en función de sus realidades emprendió reformas económicas que introdujeron prácticas de mercado que la han convertido en la tercera economía mundial, ha adoptado un pragmatismo político que la distancia de contenciosos que implican altos niveles de riesgos y de confrontación con Estados Unidos y otros socios comerciales occidentales.

No se trata de que la dirección china haya dejado de simpatizar con la causa de ciertos pueblos que se enfrentan abiertamente al imperialismo, con los cuales puede tener gestos de solidaridad, incluyendo apoyo material, siempre y cuando ello no implique una confrontación que perjudique sus intereses estratégicos. No es el caso de Irán que al aludir el tema nuclear acumula un potencial excesivamente explosivo.

Al tomar distancia de la posición de Irán en el diferendo nuclear con occidente, Rusia es consecuente con la orientación general de su sistema político y China no envía ningún mensaje nuevo sino que ratifica una posición pragmática sostenida, que por cierto, no intenta ocultar ni justificar.

Por otra parte, es probable que en este caso concreto, la posición de la República Popular China en la reciente votación de las sanciones contra Irán, en el Consejo de Seguridad, aconseje moderación al estado persa. Si ese fuera el resultado, tal vez el alineamiento chino sea una sabia maniobra y no exactamente una claudicación. Está por ver como lo asume Irán. Por lo pronto, retorica aparte, el hecho de que Ahmadineyad no haya cancelado su visita a China es un elemento a tomar en cuenta.

De la otra orilla, es probable que ahora, con las fuerzas del otrora potente movimiento político afroasiático neutralizadas, Rusia homologada a occidente y China de regreso al consenso, el Consejo de Seguridad pueda vivir mejores momentos y el imperio acaricie la posibilidad de aprovechar las oportunidades para reactivar el proyecto bordado por los Tres Grandes en Yalta. La dificultad es que Barack Obama no es Franklin D. Roosevelt y el mundo de hoy no se parece al de 1945. Allá nos vemos.

La Habana, 14 de junio de 2010

El gobierno de los bancos

Publicado en Cubadebate el 13 Junio 2010

Por Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique


Tomado de
Le Monde Diplomatique, edición de junio de 2010

El 10 de mayo de 2010, tranquilizados por una nueva inyección de 750.000 millones de euros en la caldera de la especulación, los tenedores de títulos de Société Générale ganaron un 23,89%. Ese mismo día, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que, por razones de rigor presupuestario, no se prorrogaría una ayuda excepcional de 150 euros a las familias en dificultades. Así, de crisis financiera en crisis financiera, crece la convicción de que el poder político ajusta su conducta a la voluntad de los accionistas.

Periódicamente, democracia obliga, los representantes electos convocan a la población a privilegiar a aquellos partidos que los “mercados” preseleccionaron por su inocuidad.La sospecha de prevaricación socava poco a poco la confianza en cada invocación al bien público. Cuando Barack Obama reprende al banco Goldman Sachs para justificar mejor sus medidas de regulación financiera, los republicanos difunden inmediatamente un spot (1) que recuerda la lista de donaciones que el Presidente y sus amigos políticos recibieron de “La Firma” en las elecciones de 2008: “Demócratas: 4,5 millones de dólares. Republicanos: 1,5 millones de dólares.

Los políticos arremeten contra la industria financiera, pero aceptan los millones que les aporta Wall Street”. Cuando, fingiendo su preocupación por proteger el presupuesto de las familias pobres, los conservadores británicos se oponen a que se fije un precio mínimo a las bebidas alcohólicas, los laboristas responden que se trata más bien de complacer a los dueños de los supermercados, hostiles a una medida semejante desde que convirtieron el precio de las bebidas alcohólicas en un producto gancho destinado a adolescentes fascinados por el hecho de que la cerveza pueda costar menos que el agua. Finalmente, cuando Sarkozy elimina la publicidad de los canales públicos, todos imaginan las ganancias que la televisión privada dirigida por sus amigos Vincent Bolloré, Martin Bouygues, etc. obtendrá de una situación que los exime de cualquier competencia en el reparto del botín de los anunciantes.

Este tipo de sospechas se remonta lejos en la historia. Ahora bien, muchos hechos que deberían escandalizar pero a los cuales uno se resigna se ven minimizados por un “Eso siempre ha existido”. Ciertamente, en 1887 el yerno del presidente francés Jules Grévy sacaba partido de sus parientes en el Elíseo para negociar condecoraciones oficiales; a comienzos del siglo pasado, la Standard Oil daba órdenes a muchos gobernadores de Estados Unidos. Y en lo que respecta a la dictadura de las finanzas, ya en 1924 se hacía referencia al “plebiscito cotidiano de los tenedores de bonos” -los acreedores de la deuda pública de la época-, también llamados el “muro de dinero”. No obstante, con el tiempo, algunas leyes regularon el papel del capital en la vida política. Incluso en Estados Unidos: a lo largo de la “era progresista” (1880-1920) y después del escándalo Watergate (1974), siempre como consecuencia de movilizaciones políticas. En cuanto al “muro de dinero”, las finanzas se colocaron bajo tutela en Francia tras la Liberación. En suma, eso “siempre ha existido”, pero eso también puede cambiar.

Y volver a cambiar… pero en el sentido contrario. El 30 de enero de 1976, la Corte Suprema de Estados Unidos anulaba varias disposiciones clave votadas por el Congreso que limitaban el papel del dinero en la política (fallo Buckley contra Valeo). ¿Razones invocadas por los jueces? “La libertad de expresión no puede depender de la capacidad financiera de los individuos para involucrarse en el debate público”. Dicho de otro modo, regular el gasto es coartar la expresión… En enero último, este fallo se amplió hasta el extremo de autorizar a las empresas a gastar lo que quisieran para impulsar (o combatir) a un candidato.

En otros lugares, desde hace unos veinte años, entre los antiguos aparatchiks soviéticos metamorfoseados en oligarcas industriales, los empresarios chinos que ocupan un lugar destacado en el seno del Partido Comunista, los jefes del Ejecutivo, ministros y diputados europeos que preparan, a la manera estadounidense, su reconversión en el “sector privado”, un clero iraní y militares paquistaníes embriagados por los negocios (2), el derrape venal se ha sistematizado. Esto influye en la vida política del planeta.

En la primavera de 1996, al término de un primer mandato muy mediocre, el presidente William Clinton preparaba su campaña de reelección. Necesitaba dinero. Para conseguirlo, tuvo la idea de ofrecer a los donantes más generosos de su partido pasar una noche en la Casa Blanca, por ejemplo en la “habitación de Lincoln”. Puesto que acercarse al sueño del “Gran Emancipador” no estaba ni al alcance de los bolsillos más pequeños ni era la fantasía obligada de los más grandes, se subastaron otros placeres. Como el de “tomar un café” en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, los potenciales donantes de fondos del Partido Demócrata se encontraron con numerosos miembros del Ejecutivo encargados de regular su actividad. El portavoz del presidente Clinton, Lanny Davis, explicó ingenuamente que se trataba de “permitir a los miembros de los organismos de regulación conocer mejor los asuntos de la industria en cuestión” (3). Uno de esos “cafés de trabajo” puede haber costado miles de millones de dólares a la economía mundial, favorecido el crecimiento de la deuda de los Estados, y provocado la pérdida de decenas de millones de empleos.

“Los pobres no hacen donaciones públicas”

Así, el 13 de mayo de 1996, algunos de los principales banqueros de Estados Unidos fueron recibidos durante noventa minutos en la Casa Blanca por los principales miembros de la Administración. Junto al presidente Clinton, el secretario del Tesoro, Robert Rubin, su adjunto encargado de Asuntos Monetarios, John Hawke, y el responsable de la regulación de los bancos, Eugene Ludwig. Por una casualidad seguramente providencial, el tesorero del Partido Demócrata, Marvin Rosen, también participaba en la reunión. Según el portavoz de Ludwig, “los banqueros discutieron la legislación futura, incluidas las ideas que permitirían quebrar la barrera que separa a los bancos de las demás instituciones financieras”.

Aleccionado por el crac bursátil de 1929, el New Deal había prohibido a los bancos de depósitos arriesgar imprudentemente el dinero de sus clientes, lo que obligaba luego al Estado a rescatar a esas instituciones por temor a que su eventual quiebra provocara la ruina de sus numerosos depositantes. Firmada por el presidente Franklin Roosevelt en 1933, la reglamentación, aún vigente en 1996 (ley Glass-Steagall), disgustaba fuertemente a los banqueros, preocupados por ser parte de los beneficiarios de los milagros de la “nueva economía”. El “café de trabajo” tenía como objetivo recordarle ese desagrado al jefe del Ejecutivo estadounidense en momentos en que éste se preocupaba por lograr que los bancos financiaran su reelección.

Unas semanas después del encuentro, los teletipos de agencia informaron que el Departamento del Tesoro enviaría al Congreso un paquete de leyes “que cuestionaba las normas bancarias establecidas seis décadas atrás, lo que permitiría a los bancos lanzarse ampliamente en el mercado de seguros y en el sector de los bancos de negocios e inversiones”. Lo que siguió es de público conocimiento. La derogación de la ley Glass-Steagall fue firmada en 1999 por un presidente Clinton reelecto tres años antes, en parte gracias a su botín de guerra electoral (4). Esta derogación atizó la orgía especulativa de los años 2000 (sofisticación cada vez mayor de los productos financieros, del tipo de créditos hipotecarios subprime , etc.) y precipitó el crac económico de septiembre de 2008.

En realidad, el “café de trabajo” de 1996 (hubo 103 del mismo tipo en el mismo periodo y en el mismo lugar) no hizo más que confirmar la fuerza de gravedad que inclinaba la balanza en el sentido de los intereses de las finanzas. Porque fue un Congreso de mayoría republicana el que enterró la ley Glass-Steagall, conforme a su ideología liberal y a los deseos de sus “mecenas”; los congresistas republicanos también recibieron dólares de los bancos. En cuanto a la Administración de Clinton, con o sin “café de trabajo”, no hubiera resistido mucho tiempo a las preferencias de Wall Street: su secretario del Tesoro, Robert Rubin, había dirigido Goldman Sachs. Al igual que Henry Paulson, a cargo del Tesoro estadounidense durante el crac de septiembre de 2008. Tras haber dejado morir a los bancos Bear Stearns y Merryl Lynch -dos competidoras de Goldman Sachs- Paulson rescató a American Insurance Group (AIG), una aseguradora cuya quiebra habría afectado a su mayor acreedor… Goldman Sachs.

¿Por qué una población que no está compuesta en su mayoría por ricos acepta que sus representantes satisfagan prioritariamente las demandas de los industriales, de los abogados de negocios, de los banqueros, al punto que la política termina consolidando las relaciones de fuerza económicas en lugar de oponerles la legitimidad democrática? ¿Por qué cuando esos mismos ricos son elegidos, se creen autorizados a exhibir su fortuna? ¿Y a proclamar que el interés general requiere satisfacer los intereses particulares de las clases privilegiadas, las únicas con el poder de hacer (invertir) o impedir (deslocalizar), y a las que por lo tanto es necesario seducir (”tranquilizar a los mercados”) o contener (lógica del “escudo fiscal”)?

Estas preguntas llevan a evocar el caso de Italia. En ese país, uno de los hombres más ricos del planeta no se sumó a un partido con la esperanza de influir en él, sino que creó el suyo, Forza Italia, para defender sus intereses empresariales. De hecho, el 23 de noviembre de 2009, La Repubblica publicó la lista de las dieciocho leyes que favorecieron al imperio comercial de Silvio Berlusconi desde 1994, o que le permitieron escapar a las acciones judiciales. Por su parte, el ministro de Justicia de Costa Rica, Francisco Dall’Anase, ya advierte sobre una etapa posterior. La que verá en ciertos países un Estado, ya no sólo al servicio de los bancos, sino de grupos criminales: “Los carteles de la droga se apoderarán de los partidos políticos, financiarán las campañas electorales, y tomarán luego el control del Ejecutivo” (5).

A propósito, ¿qué impacto tuvo la (nueva) revelación de La Reppublica en el destino electoral de la derecha italiana? A juzgar por su éxito en las elecciones regionales de marzo último, ninguno. Todo sucede pues como si el relajamiento habitual de la moral pública hubiera inmunizado a poblaciones resignadas a la corrupción de la vida política. ¿Por qué indignarse entonces cuando los representantes se preocupan continuamente por satisfacer a los nuevos oligarcas, o por alcanzarlos en la cima de la pirámide de los ingresos? “Los pobres no hacen donaciones públicas”, señalaba con bastante razón el ex candidato republicano a la presidencia John McCain, quien se convirtió en lobbistade la industria financiera.

Un mes después de su partida de la Casa Blanca, William Clinton ganó tanto dinero como en sus cincuenta y tres años de vida. Goldman Sachs le pagó 650.000 dólares por cuatro discursos. Por otro, pronunciado en Francia, cobró 250.000 dólares; esta vez, el que pagó fue el Citigroup. En el último año del mandato de Clinton, el matrimonio había declarado ingresos por 357.000 dólares; entre 2001 y 2007, sumó un total de 109 millones de dólares. Actualmente, la celebridad y los contactos adquiridos a lo largo de una carrera política se canjean sobre todo una vez que ésta carrera ha terminado. Los puestos de administradores en el sector privado o de asesor de bancos reemplazan ventajosamente un mandato popular que acaba de concluir. Y, como gobernar es prever…

Pero el “pantouflage” (6) ya no se explica únicamente por la exigencia de permanecer miembro vitalicio de la oligarquía. La empresa privada, las instituciones financieras internacionales y las organizaciones no gubernamentales conectadas a las multinacionales se convirtieron, a veces más que el Estado, en lugares de poder y de hegemonía intelectual. En Francia, el prestigio de las finanzas así como el deseo de forjarse un futuro dorado desviaron a muchos egresados de la Escuela Nacional de Administración (ENA), de la Escuela Normal Superior (ENS) o de la Escuela Politécnica de su vocación de servidores del bien público. El ex alumno de la ENA y de la ENS y ex primer ministro Alain Juppé confesó haber experimentado una tentación semejante: “Todos hemos estado fascinados, e incluso, perdón, los medios de comunicación. Losgolden boys , ¡era formidable! Esos jóvenes que llegaban a Londres y que estaban allí frente a sus ordenadores y transferían miles de millones de dólares en unos instantes, que ganaban cientos de millones de euros todos los meses, ¡todo el mundo estaba fascinado! (…) No sería del todo sincero si negara que yo mismo cada tanto me decía: ‘caramba, si hubiera hecho eso tal vez hoy estaría en una situación diferente’” (7).

“Ningún arrepentimiento” en cambio para Yves Galland, ex ministro de Comercio francés, convertido en presidente de Boeing France, una empresa competidora de Airbus. Ningún arrepentimiento tampoco para Clara Gaymard, esposa de Hervé Gaymard, ex ministro de Economía, Finanzas e Industria: tras haber sido funcionaria en Bercy (sede del ministerio), y luego embajadora itinerante delegada de la Agencia Francesa de Inversiones Internacionales, se convirtió en presidenta de General Electric France. Conciencia tranquila también para Christine Albanel, que durante tres años ocupó el Ministerio de Cultura y Comunicación. Desde abril de 2010, sigue a cargo de la comunicación… pero de France Télécom.

La mitad de los ex senadores estadounidenses se convierten en lobbistas , a menudo al servicio de las empresas que habían regulado. Lo mismo sucedió con 283 ex miembros de la Administración de Clinton y 310 ex miembros de la Administración de Bush. En Estados Unidos, el volumen de negocios anual del lobbying rondaría los 8.000 millones de dólares. Suma enorme, ¡pero con un rendimiento excepcional! En 2003, por ejemplo, el impuesto sobre las ganancias obtenidas en el extranjero por Citigroup, JP Morgan Chase, Morgan Stanley y Merril Lynch se redujo del 35% al 5,25%. Precio dellobbying : 8,5 millones de dólares. Beneficio fiscal: 2.000 millones de dólares. Nombre de la norma en cuestión: “Ley para la creación de empleos estadounidenses” (8)… “En las sociedades modernas -resume Alain Minc, egresado de la ENA, asesor (a d honorem ) de Sarkozy y (asalariado) de varios grandes empresarios franceses-, se puede servir al interés general en otro lugar que no sea el Estado, como en las empresas” (9). El interés general, todo está ahí.

Esta atracción por las “empresas” (y sus remuneraciones) no ha dejado de hacer estragos en la izquierda. “Una alta burguesía se renovó -explicaba en 2006 François Hollande, entonces primer secretario del Partido Socialista francés-, en momentos en que la izquierda asumía responsabilidades, en 1981. (…) Es el aparato del Estado el que proveyó al capitalismo de sus nuevos dirigentes. (…) Provenientes de una cultura del servicio público, accedieron al estatus de nuevos ricos, dando cátedra a los políticos que los habían designado” (10). Y que fueron tentados a seguirlos.

El mal les parece tanto menor cuanto que a través de los fondos de pensiones, los fondos de inversión, etc., un sector creciente de la población encadenó, a veces sin quererlo, su destino al de las finanzas. Actualmente, es posible defender a los bancos y a la Bolsa fingiendo preocuparse por la viuda sin recursos, por el empleado que compró acciones para mejorar su salario o garantizar su jubilación. En 2004, el ex presidente George W. Bush basó su campaña de reelección en esa “clase de inversores”. The Wall Street Journal explicaba: “Cuanto más accionistas son los electores, más apoyan las políticas económicas liberales asociadas a los republicanos. (…) El 58% de los estadounidenses tiene una inversión directa o indirecta en los mercados financieros, frente al 44% hace seis años. Ahora bien, en todos los niveles de ingresos, los inversores directos son más proclives a declararse republicanos que los no inversores” (11). Se entiende que Bush haya soñado con privatizar las jubilaciones.

“Esclavos de las finanzas desde hace dos décadas, los Gobiernos sólo se volverán contra éstas si los agreden directamente hasta el punto de que les parezca intolerable”, anunciaba el mes pasado el economista Frédéric Lordon (12). El alcance de las medidas que Alemania, Francia, Estados Unidos y el G-20 tomarán contra la especulación en las próximas semanas dirá si la humillación cotidiana que “los mercados” infligen a los Estados, y la cólera popular que aviva el cinismo de los bancos, despiertan en los gobernantes, cansados de ser tratados como lacayos, la poca dignidad que les queda.

Notas:
(1) Vídeo disponible en:
www.monde-diplomatique.fr/19172
(2) Serge Halimi, “El dinero”; Behrouz Arefi y Behrouz Farahany, “El imperio económico de los ‘pasdaran’ “; y Ayesha Siddiqa, “Elecciones y negocios militares en Pakistán”,
Le Monde diplomatique en español , enero de 2009, marzo de 2010 y enero de 2008 respectivamente.
(3) Esta cita, al igual que las dos siguientes, han sido extraídas de “Guess Who’s Coming for Coffee?”,
The Washington Post , National Weekly Edition, 3 de febrero de 1997.
(4) Thomas Ferguson, “Le trésor de guerre du président Clinton”,
Le Monde diplomatique , París, agosto de 1996.
(5) Citado por
London Review of Books , Londres, 25 de febrero de 2010.
(6) Término que designa en Francia la migración de altos funcionarios de la Administración pública a confortables puestos del sector privado
(N. del T.).
(7) “Parlons Net”, radio France Info, París, 27 de marzo de 2009.
(8) Dan Eggen, “Lobbying pays”,
The Washington Post , 12 de abril de 2009.
(9) Radio France Inter, París, 14 de abril de 2010.
(10) François Hollande,
Devoirs de vérité , Stock, París, 2006, págs. 159-161.
(11) Claudia Deane y Dan Balz, “‘Investor Class’ Gains Political Clout”,
The Wall Street Journal Europe , 28 de octubre de 2003.
(12) “La pompe à phynance”, en
http://blog.mondediplo.net , 7 de mayo de 2010.