domingo, 23 de mayo de 2010

ERRAR ES DE SABIOS…RECTIFICAR LO ES MÁS

Jorge Gómez Barata

En la Iglesia Católica sólo el Papa es infalible, cualidad limitada a las cuestiones de doctrina; entre los seglares nadie reclama semejante propiedad.

El hecho de que la Iglesia posea dos mil años de experiencia, no hace sabios a todos los curas y obispos que, intelectual y políticamente son hombres comunes y están sometidos a los condicionamientos culturales y circunstanciales de su tiempo. Lo mismo que otras instituciones y fuerzas sociales, nacionales y extranjeras, la Iglesia cubana de 1959 se vio ante un fenómeno enteramente nuevo con el cual le resultó difícil lidiar: la Revolución.

A los efectos de su preparación con vistas a alternar con la Revolución, para la Iglesia Católica cubana el Concilio Vaticano II (1959) fue prematuro, mientras y la encíclica “Populorum progressio” y la reunión del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968) resultaron tardíos. En el primer caso la confrontación no había mostrado sus potencialidades y cuando tuvo lugar el evento del Episcopado, ya se había cruzado el Rubicón.

La jerarquía y el sacerdocio cubano de entonces, formada por un cardenal, siete obispos y alrededor de 600 sacerdotes, (de ellos más de 450 extranjeros), reaccionó no sólo a partir de sus compromisos con la burguesía y la oligarquía criolla, sino condicionada por la orientación general de la iglesia que también era parte de la Guerra Fría y de la histeria anticomunista. Baste recordar que en 1949 el papa Pío XII emitió una proclama mediante la cual ordenaba que los católicos que apoyaran el comunismo, fueran excomulgados.

Entonces Juan XXIII, estaba recién electo, no se había desarrollado la Teología de la Liberación, la Iglesia latinoamericana tenía pendiente definir su actitud ante los cambios sociales y comenzaban su andadura hombres de fe de la talla de Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca, Helder Cámara, de Recife, Paulo Evaristo Arns de Sao Paulo, Arnulfo Romero, de San Salvador, Samuel Ruiz García, de San Cristobal de las Casas, Miguel D′ Escoto, Ernesto Cardenal y otros muchos que, de alguna manera sintonizaron a una parte de la Iglesia con las corrientes políticas y los cambios sociales, en gran medida, derivados precisamente de la Revolución Cubana que despertó simpatías entre el clero de base latinoamericano que no logró en Cuba.

Lo mismo que le ocurrió a figuras de la izquierda y el liberalismo criollo, la jerarquía eclesiástica debe haberse desconcertado, no sólo por el dinamismo y la proyección original de la Revolución, sino también por la desmesurada reacción norteamericana y la feroz campaña que acusando de comunista a la Revolución condujo prematuramente a la burguesía, a sectores de la clase media y la intelectualidad criolla a posiciones extremas, empujó a la Revolución a una temprana alianza con la ex Unión Soviética y a la división de sus feligreses devenidos unos en contrarrevolucionarios y otros en comunistas.

Tal vez Fidel Castro, un talento fuera de serie, en parte cultivado durante su época de alumno jesuita, estaba preparado para comprender mejor tensiones y en medio de una lucha feroz, mostró moderación hacía la Iglesia, logrando que la ruptura no llegara nunca a un punto de no retorno, no involucrara al Vaticano ni a otros factores que no estuvieran directamente implicados. La cubana es la única revolución que no encarceló ni ejecutó a ningún cura.

En 1954 una encuesta de la Asociación Católica Universitaria (ACU) acerca de la religiosidad en Cuba, reveló que el 96,5 por ciento de la población cubana creía en Dios y que el 72,5 de los creyentes eran católicos. De esa extracción eran los líderes revolucionarios, los combatientes rebeldes y el pueblo que abrumadoramente respaldó y se integró a la Revolución. En los primeros años no se trató, como enseña la teoría de una alianza entre compañeros de viaje o socios estratégicos, sino del hecho simple de que, excepciones aparte, los revolucionarios y los católicos eran las mismas personas. Tardó algún tiempo antes de que el desencuentro de las cúpulas tocara las bases.

En noviembre de 1959, once meses después del triunfo revolucionario, y seis después de la aprobación de la Reforma Agraria que fue con un parte aguas, cuando la campaña contra la Revolución alcanzaba sus cotas más altas, organizado por los movimientos laicos y la jerarquía, con el apoyo de las autoridades, se efectuó el Congreso Nacional Católico que abarcó a toda la Isla y reunió a un millón de personas en la Plaza de la Revolución.

Si bien la intención de la curia era mostrar la capacidad de convocatoria de la Iglesia Católica, la masiva expresión de fe no devino acto contrarrevolucionario, entre otras cosas por la actitud de las autoridades revolucionarias que lejos de poner dificultades para el evento, con participación del propio Fidel Castro, lo apoyaron e incluso se sumaron.

CRUZANDO EL RUBICON

El 8 de agosto de 1960, los obispos cubanos emitieron una pastoral que, categóricamente, definía la posición ideológica de la Iglesia: "Condenamos, en efecto, el comunismo…” y tomaba posesión respecto, no sólo a las transformaciones que tenían lugar al interior del país sino respecto a la política exterior de la Revolución: “…En los últimos meses el Gobierno de Cuba ha establecido estrechas relaciones comerciales, culturales y diplomáticas con los gobiernos de los principales países comunistas, y en especial con la Unión Soviética…” Al limitarse al comunismo aquella pastoral nada dijo respecto a la agresiva actitud de los Estados Unidos ni profundizó en las razones por las que Cuba se acercaba a la Unión Soviética.

En noviembre de 1960 comenzó a desarrollarse la Operación “Peter Pan”, un engendro montado entre la iglesia católica de Cuba, el clero estadounidense y el gobierno norteamericano mediante la cual alrededor de 15 000 niños cubanos fueron enviados los Estados Unidos sin sus padres y en 1961 un cura acompañó a las tropas mercenarias que desembarcaron por bahía de Cochinos.

El resto de la historia es conocido y durante mucho tiempo, después de superada la etapa inicial de grandes tensiones y que abarcó varios años, el clima ha estado caracterizado más por una fría cortesía mutua, distanciamiento e incomunicación que por la hostilidad que, en honor a la verdad desde hace tiempo no existe.

En todo el periodo revolucionario ha sido notoria la paradoja expresada en el hecho de que el Estado y la Revolución Cubana, mantenga relaciones con frecuencia calificadas de excelentes con el Vaticano, exista comunicación fluida con personalidades de la Curia Romana y con representativos de la Iglesia Católica latinoamericana y caribeña, sin que ello se haya reflejado en una avenencia con la Iglesia cubana.

Actualmente, excepto las posiciones filosóficas que en sí mismas no representan un obstáculo y algunas reivindicaciones de la Iglesia asociadas con el acceso a los medios de difusión y otras cuestiones, no hay en la realidad cubana elementos que impidan pasos al encuentro entre la Iglesia y el gobierno y sume esfuerzos en la solución de las grandes tareas nacionales.

El encuentro entre el presidente Raúl Castro y el cardenal Ortega es un aporte extraordinario en ese empeño que naturalmente no estará exento de obstáculos y que incluso, desde ambas orillas, pudiera recibir fuego amigo.

La Habana, 23 de mayo de 2010

¡Llegó la poesía!

Hugo Chávez Frías

Caracas, 23 Mayo

I

El miércoles 19 de mayo dimos la bienvenida, con alegría, a las y los valientes militantes del PPT, un grupo de buenos y probados cuadros, que se despidieron de su partido para ingresar al PSUV en un acto de reafirmación de su lealtad con la Revolución Bolivariana, con la vía venezolana hacia el socialismo.

Lamentablemente, esta agrupación política, que acompañó nuestro proyecto hasta hace poco, hoy se encuentra perdida en el lodazal del reformismo, haciéndole el juego al enemigo histórico: la oligarquía apátrida.

En realidad y en verdad, toda la historia de triquiñuelas y negociaciones protagonizada por la cúpula de este partido, es francamente decepcionante. Uno se pregunta: ¿dónde queda el respeto y la lealtad con la herencia política e intelectual de Alfredo Maneiro? Afortunadamente, el pensamiento de Maneiro es y seguirá siendo patrimonio vivo de la Revolución Bolivariana aunque a muchos de ellos les duela.

Qué gran ejemplo de dignidad y conciencia están dando quienes formaban parte de las bases del PPT. Y de su ejemplo debemos extraer una gran lección: uno no está casado para siempre con unas siglas y con una estructura sino con la Revolución Bolivariana.

A los compatriotas que ratificaron su compromiso con la construcción de la Patria Socialista, quiero reiterarles la más revolucionaria bienvenida a la batalla cotidiana: al PPT que en paz descanse.


II

El mismo miércoles, en horas de la noche, el Fondo Bicentenario entregó 194 millones de bolívares a 41 compatriotas en un hermoso acto en el Salón Ayacucho del Palacio del Pueblo.

Quiero ratificar lo dicho el miércoles: nosotros no vamos a eliminar la propiedad productiva salvo que sea un monopolio o un latifundio.

Se trata de crear otro modelo de propiedad privada: un modelo con sentido social. Por eso, necesitamos cada vez más emprendedoras y emprendedores que no tengan miedo a establecer alianzas con el Estado para crear empresas mixtas.

Nuestro reto reside, parafraseando al Libertador, en ser capaces de producir nuestras propias necesidades sociales y, por supuesto, ser capaces de satisfacerlas con bienes y servicios de calidad y que estén al alcance de todos.
Ahora bien, sólo con el financiamiento del Estado puede incentivarse el desarrollo de la industria nacional con el fin de disminuir las importaciones y crear bienes exportables.

Éste es el camino para dejar atrás el modelo rentista: para ser un país cada vez menos dependiente del petróleo. Vamos, entonces, todas y todos a levantar, cada día, la producción nacional.


III

El viernes 21 de mayo inauguramos la Industria Electrónica Orinoquia cuya planta está ubicada en la Base Área Francisco de Miranda en La Carlota. Fue un día de confirmación de una certeza: Venezuela comienza a caminar con sus propios pies.

Es la segunda fábrica de celulares que, con tecnología china, abre sus puertas en Venezuela: la primera fue Venezolana de Telecomunicaciones (Vtelca) que está ubicada en la Península de Paraguaná, estado Falcón.

China vuelve a demostrar que tiene amigos y no sólo intereses en el mundo. Con su invalorable apoyo, como en el caso de Orinoquia, estamos enrumbados hacia la conquista de nuestra soberanía tecnológica.

111 millones de bolívares de los dividendos de la CANTV se han destinado a la Industria Electrónica Orinoquia. Ello es una demostración tangible de otra forma de ser Estado y Gobierno.

El viernes di la buena nueva de la reaparición del teléfono el "Vergatario", gracias al reimpulso de Vtelca: ya están listos 153 mil para su distribución, y al mismo precio (30 Bs). Y junto al vergatario, salen dos nuevos modelos: el "Orinoquia" y el "Caribe" a 160 Bs y a 220 Bs respectivamente. Estos precios hablan, por sí mismos, del sentido que le estamos imprimiendo a la producción: producir masivamente celulares buenos y baratos.

Te digo una cosa, compatriota que me lees: no hay comparación, en materia de precios, con otros modelos similares que están a la venta.

Pero no se trata sólo de producir masivamente celulares o computadoras, o democratizar el acceso a Internet, si de alcanzar nuestra soberanía tecnológica hablamos: debemos crear una nueva cultura de utilización de estos medios.

Quiero destacar el impresionante nivel de conciencia de las trabajadoras y trabajadores de Orinoquia: en ellas y ellos se respira la felicidad de trabajar en una empresa de propiedad social, esto es, una empresa que crea bienes de calidad para el pueblo.

La selección de estos trabajadores y trabajadoras fue hecha por los consejos comunales de Petare. Es el Poder Popular conciente y en movimiento: lanzado a la batalla para incrementar nuestra potencia productiva.


IV

La contrarrevolución no descansa en su empeño por desestabilizar el país. Como no le ha bastado el acaparamiento de productos de primera necesidad, ahora se ha valido de espurios mecanismos financieros con el propósito de extraer nuestras divisas hacia el extranjero y así deteriorar las reservas internacionales, por un lado, y, por el otro, mantener la especulación con el dólar permuta para provocar una inflación asfixiante.

Todo esto estaba meticulosamente tramado, a través de casas de bolsa y sociedades de corretajes, con el firme propósito de crear una burbuja financiera por medio de los mercados de valores y así torcer el rumbo de nuestra planificación, buscando dar al traste con el gobierno revolucionario.

¡Un golpe cambiario!: eso es lo que hemos estado enfrentando resueltamente en estos días. Y no descansaremos hasta extirpar de raíz estas mafias.

Pero les recuerdo a todos aquellos que siguen abrazando planes golpistas, que aquí está una revolución andando. Así que la nueva reforma de la Ley contra los ilícitos cambiarios, no pudo llegar en mejor momento, y debe aplicarse a fondo para hacer las averiguaciones del caso, tanto dentro como fuera del país, y hacerles pagar a quienes estén involucrados en este crimen contra la salud de nuestra economía, que tanto nos ha costado mantener a resguardo de los embates producidos por la crisis del capitalismo.

Se ha practicado una serie de allanamientos a las cuevas de estos hampones. Pero no podemos dormirnos. Pido al gabinete económico seguir en estado de alerta y al Ministerio Público que no vacile a la hora de actuar contra estos apátridas que merecen estar tras las rejas.


V

Quiero dar tres buenas nuevas antes de finalizar.
La primera es que se iniciaron los vuelos directos Caracas-Buenos Aires el viernes 19 de mayo como producto de la alianza estratégica entre Aerolíneas Argentinas y nuestra Conviasa. Serán, en total, dos vuelos semanales con tarifas accesibles. Con ello estamos fortaleciendo el eje Caracas-Buenos Aires, que es vital para la unión suramericana.

La segunda: anunciamos la suspensión del racionamiento eléctrico los fines de semana y los días feriados al igual que en las horas pico el resto de la semana. Ello es un reconocimiento a nuestro pueblo, que se ha comportado a la altura, comprendiendo fehacientemente la necesidad del ahorro energético.

Y la tercera: se inicia este domingo el VII Festival Mundial de Poesía de Venezuela. Nuestro Gobierno, a través del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, organiza esta fiesta de la palabra, en todo el territorio nacional, a la que quiero invitar a todo el pueblo, porque la poesía es una aliada sustancial e insustituible en tiempos de Revolución.

En esta edición, el homenajeado será nuestro William Osuna. Vienen poetas de todo el mundo: entre ellas y ellos, quiero destacar la presencia de esa gran voz del Caribe y del mundo que es Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura en 1992.

¡¡Que viva la poesía!!
¡Patria socialista o muerte!
¡Venceremos!