miércoles, 19 de mayo de 2010

EL DISCURSO ECOLOGICO

Jorge Gómez Barata

En la naturaleza y sólo en ella se encuentran los recursos que la humanidad necesita para vivir y progresar. El verdadero desafío ecológico no radica en preservar el medio natural en estado virginal, sino en interactuar con él para utilizar sus bienes en función del desarrollo, el bienestar, el consumo y el confort que ahora, a diferencia de lo que ocurría en siglos anteriores, implica riesgos y acciones que pueden comprometer la existencia y la estabilidad de los grandes sistemas y las especies, entre ellas los humanos.

Durante la mayor parte de la historia humana la actividad económica y el progreso en general, aunque a nivel local o regional tuvieron un impacto a veces considerable, no alteraron sensiblemente la ecología planetaria, con todo y sus enormes efectos, hasta el siglo XIX, la actividad humana, especialmente la producción, incluso las guerras, fueron de bajo riesgo ambiental.

Los problemas comenzaron cuando factores como la industrialización acelerada, el crecimiento poblacional, la urbanización, el aumento del consumo de alimentos, agua, energía y su producción a base de carbón y petróleo, la aparición de los vehículos motorizados y de la aviación, el uso intensivo de la tierra, los fertilizantes y pesticidas, el plástico y las fibras sintéticas y el crecimiento de la industria química dieron lugar a la aparición de la cultura de lo “desechable.” A ello se añadieron las armas químicas, biológicas y atómicas, las plantas electro nucleares y la carrera espacial, sumándose las manipulaciones genéticas y la aparición de los “estados de bienestar” y de las “sociedades de consumo”.

Todos esos y otros muchos procesos que significan colosales avances de la civilización, a la vez entrañaron enormes costos ambientales y riesgos. El colapso de un solo buque como el Exxon Valdés, ocasiona daños incomparablemente mayores que el hundimiento de la Armada Invencible, la escases de petróleo hace que los hidrocarburos y el gas se busquen a profundidades cada vez mayores, incluyendo los océanos y la necesidad de alimentar a casi siete mil millones de personas y luchar contra el hambre que padecen unos mil millones, obligan a la explotación comercial de los organismos genéticamente modificados.

Aunque la historia natural está formada por sucesos tan extraordinarios como el Big band, la formación de los planetas, las galaxias y el sistema solar, el surgimiento de la vida, la desaparición de miles de especies, y lo más trascendental: la aparición del hombre en contextos caracterizados por grandes movimientos tectónicos, terremotos, diluvios, erupciones, cambios climáticos y otra miríada de fenómenos cada uno de los cuales, percibido por separado es apenas una anécdota como aquella que cuenta como algo entretenido la desaparecieron de los dinosaurios, la formación del cañón del Colorado, el origen del Sahara y otros eventos similares.

En ese orden de cosas, aunque en un tiempo incomparablemente menor, la civilización humana muestra cierta equivalencia. Aun el hombre no ha determinado con exactitud su origen y ya se especula con la posibilidad de que, en plazos más o menos previsibles pudiera desaparecer, hecho que lo convertiría en una de las especies más fugaces de entre las que han dejado su huella en la tierra, cosa que en ese caso carecerá de relevancia.

Sin embargo en ese período histórico el hombre, interactuando con la naturaleza, ha creado las civilizaciones y en conjunto a la humanidad. Si fuera posible compararlo o hubiera una vara de medición apropiada, habría que admitir que la inteligencia humana, en cuyo origen no existe un Big band, sino una lenta acumulación de conocimientos y trasmitidos de generación en generación por la herencia cultural, no es menos poderosa que aquellos que llamamos naturaleza.

Hoy día, cuando a la luz de los acontecimientos globales más significativos: agotamiento de los recursos naturales, contaminación ambiental, cambio climático, estilos de vida insostenibles, se asume como real el peligro de desaparición de la especie humana, se olvida que eso pudo haber ocurrido años atrás cuando durante la Guerra Fría, un presidente norteamericano o un secretario general de politburó soviético, podían ordenar un ataque nuclear que sería inmediatamente respondido en un contencioso en el cual ninguno de los contendientes viviría lo suficiente para dar un segundo golpe.

El episodio de la Guerra Fría fue superado sin que las armas nucleares acabaran con el planeta y con la civilización y, aunque ese acontecimiento constituyó un hecho trascendental en términos de seguridad, no significó el triunfo de la razón sobre la insensatez. Aunque obviamente no es inminente, la humanidad sigue en peligro porque para vivir con los estándares creados por él mismo, el hombre toma riesgos cada vez mayores que en conjunto pudieran conducir a un Big band ecológico, una gran explosión que en lugar de crear todo lo existente lo destruya.

Hoy día, cuando existen miles de bombas atómicas, con las cuales teóricamente pudieran destruirse todos los planetas del sistema solar, se emiten decenas de miles de toneladas de gases de efecto invernadero, se consumen indiscriminadamente combustibles fósiles, operan cientos de plantas nucleares y miles de plataformas petroleras marítimas, se abusa de la minería a cielo abierto y se realizan decenas de miles de actividades prescindibles, la humanidad asume riesgos que en conjunto, en cierto período histórico, pudieran amenazar la vida en el planeta .

Los grandes pensadores que hoy alientan las preocupaciones por el destino del planeta y de la especie humana, no son agoreros del desastre, sino mentes avanzadas que tratan de ahorrar a la humanidad angustias y tragedias que pueden ser evitadas. De los líderes políticos en activo, más que de los sabios depende que se avance y se concreten tales aspiraciones que comienzan por dar oportunidades a la paz y a la convivencia, concibiendo al planeta como lo que es: la casa común de la familia humana.

Se trata sin duda de grandes ideales, tan grandes que parecen sueños o desvaríos; no obstante quien los subestime habrá olvidado que fueron esas dimensiones de la subjetividad las que permitieron a la humanidad llegar hasta aquí.

La Habana, 19 de mayo de 2010

¿Quién se beneficia con la bancarrota de Europa?

Vicky Peláez*

Publicado en Cubadebate el 18 Mayo 2010

Un poder inmenso y una despótica dominación económica está en manos de los que controlan el dinero. (S.S. Pío XI)

El efecto “dominó” de la quiebra el 15 de setiembre de 2008 de uno de los más grandes bancos de inversión norteamericana, Lehman Brothers contagió a Europa y la arrojó a “una de las peores crisis desde la Segunda Guerra Mundial e incluso desde la Primera, de 1914″. Así lo tuvo que aceptar el presidente del Banco Central Europeo, el francés Jean-Claude Trichet, el mismo banquero que aseguró a los 16 miembros de la eurozona después de estallar la burbuja financiera norteamericana en 2008, indicando que Europa estaba “blindada de la recesión norteamericana”. Trichet hora señala como culpable a EE.UU., y dice que “los mercados financieros ya no funcionan”.

¿Tenía que suceder la bancarrota de Grecia, la quiebra de las instituciones financieras en España, Irlanda, Portugal e Italia, (llamados el grupo PIGS), sin mencionar a los nuevos socios de la Unión Europea como Bulgaria, Rumania, Lituania, Letonia, Estonia etc, para que los líderes del viejo continente se dieran cuenta de la crisis?. La respuesta es no. Los promotores de la Unión Europea y de la eurozona, Alemania y Francia sabían que los integrantes del grupo PIGS no tenían condiciones para su incorporación al euro. Pero les venció la ambición del poder.

Grecia ya estaba quebrada desde la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. impidió el avance del movimiento socialista ya que era un enclave importante militar en el Mediterráneo. Desde 1947 hasta 1974, la economía y la política de Grecia estaba bajo control directo del Departamento de Estado. El surgimiento del movimiento popular en 1960 indujo a EE.UU. a promover el golpe de Estado que barrió con toda la oposición a sangre, fuego y torturas. La película de Costa Gavras, “Z” representa un gran testimonio del terror y la represión. Cuando el parlamento griego emitió la nota de protesta al gobierno norteamericano en 1964, por su intervención, el presidente Lindón B. Jonson contestó “Fuck your parliament and your constitution. América is an elephant”.

Fue precisamente este elefante, que con la sumisión de la elite gobernante, el que hizo enrolarse a Europa en la OTAN y la hizo adoptar el sistema económico neoliberal globalizado, induciendo a sus banqueros a lanzarse en la misma burbuja. Fueron sus escuadrones de especuladores como Goldman Sachs que facilitaron el fraude presupuestal al grupo PIGS para que entraran en eurozona a sabiendas de su próximo colapso financiero y el debilitamiento de la Unión Europea.

Esto es lo que necesitaba Norteamérica para su hegemonía. Por ejemplo Grecia ahora es prácticamente propiedad de Goldman Sachs, del FMI y de los bancos alemanes y franceses, los que les están imponiendo a Grecia y a sus compañeros del PIGS el plan “Consenso de Washington” que quebró en los años 1980 - 1990 a América Latina. Les están obligando a recortar los gastos sociales drásticamente, pero no los militares.

Sin embargo, en América Latina la reacción fue el despertar de la conciencia social, y hoy el dominio norteamericano es cada vez más débil.

Mientras tanto, el efecto burbuja financiera ya se cierne sobre Alemania y Francia, por eso envían el urgente paquete de rescate de 750 mil millones de euros para los Pigs. Pero aquí en EE.UU. sabemos cómo funcionan esas ayudas.

*Escritora y periodista peruana. Publica sus artículos en El Diario de New York y en otros medios.

JOSÉ MARTÍ, HOMBRE DEL SIGLO XXI

Por Guillermo Alvarado, de Radio Habana Cuba

De cara al sol, como lo prefirió quien siempre rechazó las sombras, los pensamientos y las acciones oscuras, con apenas 42 años que le sobraron para convertirse en un ser universal, el 19 de mayo de 1895 murió en combate José Martí volviendo realidad la premonición esbozada apenas 24 horas: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país...”

Se dijo alguna vez del más grande de los cubanos que fue, en el siglo XIX, el hombre nuevo que el Ché soñó para el siglo XXI. Nada más cierto de un pensador que no dejó casi tema sin abarcar y cuya luz alcanza a iluminar a los problemas más urgentes que la humanidad debe resolver hoy día, si quiere permanecer sobre la tierra.

En particular, José Martí fue clarividente en señalar el camino correcto para los pueblos de esta América Nuestra y los peligros que se enfrentarían en este recorrido, sobre todo la creciente hegemonía y voracidad del imperialismo norteamericano, definido claramente como un monstruo del cual, dijo, conocía muy bien las entrañas.

Advirtió el Héroe Nacional en la carta escrita a su amigo Manuel Mercado que sólo la independencia de Cuba impediría al país norteño apoderarse de todas las antillas y caer con esa fuerza sobre el resto del continente. Desde hace medio siglo, la soberanía y el valor demostrado por la nación caribeña han sido barrera para contener estos apetitos, contenidos en el código genético del imperio.

Observador agudo durante la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, celebrada en Nueva York en 1891, sacó de la cita conclusiones que se revelan de cara a los últimos acontecimientos, de una actualidad realmente asombrosa.

Dijo entonces del gobierno estadounidense que “creen en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: "esto será nuestro, porque lo necesitamos". Creen en la superioridad incontrastable de "la raza anglosajona contra la raza latina". Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan”.

Para quienes sueñan todavía y propician tratados de libre comercio esperando un intercambio justo con la principal potencia mundial, dejó claro desde hace 119 años que “Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad”.

Como si en lugar de haber estado en una reunión monetaria a finales del siglo XIX, hubiese presenciado la recién finalizada Cumbre Europa-América Latina y El Caribe, Martí precisó que “Los pueblos menores, que están aún en los vuelcos de la gestación, no pueden unirse sin peligro con los que buscan un remedio al exceso de productos de una población compacta y agresiva, y un desagüe a sus turbas inquietas”.

Y señaló lo que debiera estar grabado con piedra en palacios de gobierno y parlamentos por toda nuestra región y ser meditación cotidiana para quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones: “Los países que no tienen métodos comunes, aun cuando tuviesen idénticos fines, no pueden unirse para realizar su fin común con los mismos métodos”.

Como se puede ver, existe en el inagotable pensamiento martiano minas aún sin explorar, riquezas pendientes de incorporar, valores que NO perecen, sino que se engrandecen con el paso de los tiempos.

Fue carbón, que para alumbrar y dar calor debe consumirse. Que su luz nunca se extinga, que su palabra, otorgada en herencia a toda nuestra especie, siga vigente, que su ejemplo, de viril exigencia hasta el sacrificio máximo, más con la ternura suficiente para admirar la belleza de la flor, el amor en la mirada femenina y la confianza en la sonrisa del infante, se multiplique y perdure, esa es tarea nuestra. Para ayudarnos, está su verbo exigente y dispuesto: “al acero, responda el acero, y la amistad a la amistad. En el pecho antillano NO hay odio”. FIN

EL FRACASO ES POR NO CAUSAR BASTANTE DAÑO

Por Manuel E. Yepe

“Es decepcionante que, durante 18 años, no haya podido lograr una penetración constatable en la sociedad cubana o alguna influencia en el gobierno cubano”, señala el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense al evaluar las vías para hacer más efectivo el trabajo contra Cuba de las emisoras de Radio y Televisión Martí.

El informe lo brindó el senador por Massachusetts John Kerry, actual presidente del citado Comité, quien fuera el candidato demócrata a la presidencia derrotado por George W. Bush en 2004.

En 1983, comenzó a operar una emisora radial abiertamente patrocinada por el gobierno de los Estados Unidos destinada a promover el derrocamiento del gobierno cubano. En 1991 se le sumó otra de televisión con el mismo patrocinio e iguales fines.

Ambas emisoras se incorporaron (no reemplazaron) al ejército mediático con fachada de organizaciones no gubernamentales o privadas que, dirigido por organismos de inteligencia y subversión de Estados Unidos, libra una guerra propagandística contra Cuba transmitiendo cientos de horas diarias hacia el territorio cubano desde hace más de medio siglo.

Irónicamente, ambas fueron bautizadas con el apellido del héroe nacional cubano cuya caída en combate hace 115 años recuerdan los cubanos en estos días. Martí fue el líder independentista que con mayor clarividencia advirtió en el siglo XIX de los peligros del naciente imperialismo norteamericano, cuando los cubanos luchaban contra el colonialismo español.

Desde el primer momento, contra Radio y TV Martí se alzaron voces en Estados Unidos, y en todo el mundo, censurando su existencia en nombre de la cordura y la legalidad.

Las violaciones del derecho internacional eran evidentes: Se agredían los principios del respeto a la soberanía de los pueblos, los de la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones y los fundamentos básicos de las relaciones internacionales. Se violaba, así mismo, el Convenio Internacional de Telecomunicaciones del que son signatarios Estados Unidos y Cuba, que prohíbe transmisiones extra fronteras en frecuencias superiores a las establecidas para ello y excluye hacerlo en canales y bandas previamente inscritos en el Registro Internacional de Frecuencias como era el caso de las que utilizan Radio y TV Martí.

A la falta de justificación jurídica y política para la operación de estos engendros se agrega el hecho de que ellas constituyen una pesada carga económica: 700 millones de dólares en 27 años, algo insostenible en las condiciones de la crisis económica que impone recortes en los gastos fiscales, causa desempleo y reduce los niveles de vida en muchos sectores poblacionales de EE.UU.

Pero no fueron estas las razones por las que el Comité del Senado se mostró preocupado por la existencia de Radio y TV Martí.

De acuerdo con lo trascendido de sus reuniones, el acento del análisis ha estado en el resultado nulo del trabajo de estos medios en su objetivo de subvertir el orden constitucional y desestabilizar al gobierno cubano.

Aunque fue tratado el tema del desvío fraudulento del dinero invertido, que ha propiciado el surgimiento de varias considerables nuevas fortunas en Miami; nepotismo, corrupción y politiquería en los procesos administrativos, así como violaciones administrativas por parte de dirigentes de las entidades mediáticas del gobierno de los Estados Unidos supervisoras de su Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), nada de esto centró los debates.

Tampoco se ha valorado como razón básica del fracaso que la radio audiencia de Radio Martí sea ínfima y que TVM prácticamente jamás se haya visto en la isla, ni se atendieran las denuncias sobre la presunta falsificación o manipulación de sondeos de opinión para hacer ver que TVM cuenta con alguna teleaudiencia en Cuba.

O que sus programas sean aburridos; la información lenta, unilateral e inexacta; el lenguaje chabacano y ofensivo; y su línea informativa prisionera del sector extremo de la derecha de la comunidad cubana en Estados Unidos sin admitir concesión alguna a la objetividad en aras de la credibilidad en informaciones sobre Cuba.

Se ha especulado que Estados Unidos pudiera haber estado movido a realizar este análisis por el hecho de que ha tenido en la “blogosfera”, con mercenarios retribuidos con menos recursos que los exigidos para las grandes emisoras de radio y TV, resultados comparativamente mejores, con apenas algo más de seis millones de dólares para la propaganda subversiva contra Cuba a cargo de “ciberdisidentes” retribuidos por la USAID por vías secretas.

Según el informe de Kerry, para corregir los problemas que se imputan a las emisoras de radio y TV Martí, éstas deben “volver a sus orígenes” y trasladarse a Washington integrándose a la Voz de América (VOA). Para la extrema derecha cubana de Miami esto equivale al cierre de ambas emisoras, un importante medio para su enriquecimiento y el mantenimiento de su hegemonía sobre otros sectores de la comunidad cubana en Estados Unidos.

Lo verdaderamente inmoral de toda esta historia que abordó el Comité senatorial es que no se resolviera desmontar el andamiaje de Radio y TV Martí por su incompatibilidad con las normas de la convivencia internacional, sino apenas rectificar aspectos estructurales a fin de lograr mejores resultados para sus aviesos fines.

La Habana, Mayo de 2010.

"Dos Ríos y el ascenso a la inmortalidad"

Armando Hart (foto Virgilio PONCE)

«Maestro, ¿qué has hecho?», fue el lamento del poeta nicaragüense Rubén Darío, figura esencial del modernismo, al conocer la caída de Martí en su primer combate de la guerra, que con tanta pasión y celo preparara, y a la que se incorporó aunque no era un guerrero ni tenía formación militar. Ahí está la raíz de la tragedia de Dos Ríos, su ética le llevó al combate en este terreno.

El sentido de esa frase del gran poeta nicaragüense habría que entenderlo desde su ángulo personal, porque él miraba al Apóstol como la estrella irrepetible de la creación literaria, pero el delegado del Partido Revolucionario Cubano tenía una razón más profunda aún, y superior a todas las demás que pudieran invocarse, para venir a Cuba y poner su propia vida en la balanza del peligro: «El hombre de actos —había dicho él— solo respeta al hombre de actos […] ¡La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería! y morir, para que la respeten los que saben morir1». El más grande pensador americano de su tiempo, que llevaba en su espíritu la más alta ética humanista, fue, también, un hombre de acción. Este genio de la palabra afirmó con profunda convicción: «Hacer es la mejor manera de decir»2. Su sentido práctico se hallaba en la idea de que debía enseñar con el ejemplo, la única forma de ejercer una influencia mayor para el presente y futuro.

No se trata de que Martí, como han dicho o sugerido algunos, tuviese una vocación suicida, no es que buscase conscientemente la muerte. El valor de su decisión heroica está en que ella constituía una exigencia de la tarea política y revolucionaria que se había planteado.

En Dos Ríos, pues, el 19 de mayo de 1895, sobrevino una de las adversidades más costosas de cuantas ha sufrido nuestro pueblo en toda su historia. El azar, propio de toda lucha, nos privó del más extraordinario conductor, cuando se decidía el ser o el no ser de una nación independiente.

Hoy, a 115 años de aquel trágico acontecimiento, la figura de Martí y sus ideas han adquirido una vigencia sorprendente. Nos enorgullecemos, como cubanos, cuando los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa y otras figuras de la política y la cultura se refieren a su pensamiento como referente imprescindible para analizar los problemas que deben encarar los pueblos latinoamericanos y caribeños en estos albores del siglo XXI. Tenemos una enorme responsabilidad en hacer que se conozca más y mejor el legado martiano.

De ahí que sea hoy más necesario divulgar de la manera más eficaz la vida y la obra de aquel hombre al que Rubén Darío llamó Maestro, que además de ser amante fino y profundo de las letras y de lo bello, sensible y apasionado por la búsqueda del conocimiento humano, ha sido considerado como el precursor del modernismo en la literatura latinoamericana de la primera mitad del siglo XX, y es, sin duda, uno de los más importantes prosistas de la lengua castellana de su época. Lo extraordinario está en que ese hombre fue, al mismo tiempo, el organizador del Partido Revolucionario Cubano, el promotor fervoroso de la independencia, y que llegado el momento no vaciló en desembarcar en Cuba y ponerse al frente de la guerra que él convocara y organizara.

El conocimiento profundo y razonado, por los niños y los jóvenes, de su pensamiento con su carga de eticidad, de radicalidad antiimperialista, de patriotismo y de amor entrañable a su patria y a los pobres de todo el planeta con los que quiso su suerte echar, es la garantía insustituible de la continuidad de la Revolución. Es una tarea que se entrelaza con la necesidad de abrir cauce al pensamiento que necesita la humanidad para enfrentar los peligros que amenazan la existencia del género humano en nuestro planeta. También con Martí debemos llevar adelante la lucha a favor de la liberación de nuestros Cinco compatriotas secuestrados en cárceles norteamericanas, y destacar con mucha fuerza el papel del derecho vinculado a la ética y a las ideas de los próceres y pensadores de América Latina y el Caribe.

En este aniversario de su muerte repetimos con él aquella estrofa de sus amados versos: […] Cuando se muere/ En brazos de la patria agradecida,/ La muerte acaba, la prisión se rompe;/ Empieza, al fin, con el morir, la vida!3

1 Martí, José: Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868, Nueva York, 10 de octubre de 1890, en Obras completas, t.4, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1991, p. 252.

2 Martí, José: Propósitos, Revista Venezolana, Caracas, 1ro. de julio de 1881, op. cit., t.7, p. 197.

3 José Martí. Versos varios, versos en La Edad de Oro en Obras Completas, Editorial Ciencias Sociales 1963, t. 17, p. 41