jueves, 13 de mayo de 2010

REPORTE PARA RADIO HABANA CUBA 14 DE MAYO DE 2010

AUDIO

Un nuevo debate se desarrolla actualmente en El Salvador, luego que este martes ha presentado su renuncia irrevocable ante el presidente Mauricio Funes, quien hasta ese momento fungió como ministro de Agricultura y Ganadería, Manuel Sevilla. Tal hecho de por sí no es lo que ha conmocionado el clima político y social, sino las razones que ha hecho públicas ante los medios de comunicación.

Ha culpado explícitamente a personeros cercanos a la presidencia – sin señalar nombres ni al propio mandatario - de haber gestionado negociaciones con partidos de la derecha, - en específico al grupo en formación GANA, que resultó de la división de la ex gobernante Arena, y el Partido de Conciliación Nacional, PCN -, para concederles la distribución de una parte de los paquetes de semilla mejorada que año a año se entregan a campesinos como ayuda, para su utilización proselitista, a cambio de sus votos en la Asamblea Legislativa a propuestas hechas por el Ejecutivo.

Aunque el presidente ha rechazado esta posibilidad también ante los periodistas, aprovechando la ocasión para despotricar la imagen del ex funcionario que él nombró, asegurando que aquel renunció antes de haberlo despedido por supuestos fallos en su trabajo, no ha quedado claro si se investigarán las denuncias sobre este proceder que en años anteriores siempre se señaló como impropio, al poner en manos de los partidos políticos el otorgamiento de una ayuda que se financia con fondos estatales, representando por ello un acto de corrupción.

Algunos medios han dado crédito a los señalamientos del ex ministro, entre ellos el periódico digital Lapágina.com.sv, quien asegura que los 32 alcaldes del PCN entregaron paquetes agrícolas a sus correligionarios, y que dirigentes de GANA también lo hicieron como parte de su campaña para constituirse como partido político. Aún más, señala nombres de algunos funcionarios, entre diputados y alcaldes, que han aceptado haberlo hecho aún en municipios donde no gobiernan, en medio de justificaciones esperadas.

Es de suponerse que para abolir las prácticas corruptas como las indicadas, se había establecido que solo instancias del gobierno iban a encargarse de la distribución señalada, pero en la práctica eso no se ha cumplido totalmente, lo que da lugar a que las denuncias sean posibles.

Como era de esperarse los representantes de los partidos implicados han calificado al ex funcionario como incompetente y negado las acusaciones; lo mismo han hecho los representantes de otros partidos de derecha y del sector empresarial que no estaban muy satisfechos con la labor de Sevilla. Pero definitivamente la mayoría de opiniones coinciden en la necesidad de transparencia en cualquier acción de los funcionarios del estado; y ante esto, el mismo mandatario estaría obligado a realizar una investigación exhaustiva para superar estas declaraciones tan serias y delicadas contra su equipo cercano, y que hace un ministro que le renuncia, considerando su administración como centralista, con falta de liderazgo y escasa comunicación con su gabinete.

Al menos, por el momento las respuestas no han satisfecho ni dejado claras las cosas. Por ello habrá necesidad de más rigor en el manejo de los recursos que pagan todos los salvadoreños, una demanda ancestral que este pueblo siempre ha aspirado ver cumplida.


Para los amigos de Radio Habana Cuba, reportó desde El Salvador, Centro América, Mario Zavaleta.


SUKARNO, HEMINGWAY Y FIDEL

Por Manuel E. Yepe

Hace cincuenta años, cuando me desempeñaba como director de protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores, fui testigo de un incidente que, sin que tuviera la menor trascendencia pública, involucró al ex presidente de Indonesio Ahmed Sukarno, el excelso escritor norteamericano Ernest Hemingway y el máximo dirigente de la revolución cubana, Fidel Castro.

En el programa de la visita oficial a Cuba del presidente de Indonesia, primer jefe de Estado que visitara Cuba después del triunfo de la Revolución, se había previsto, para un domingo del mes de mayo de 1960, un almuerzo y día de descanso en la playa de Jibacoa, a unos cuarenta kilómetros al Este de La Habana, por invitación del entonces primer ministro Fidel Castro.

Por dificultades organizativas que eran entonces frecuentes a causa de nuestra inexperiencia, hubo que cambiar el destino de la visita del alto dignatario visitante para Santa Cruz del Norte, un pequeño poblado de pescadores algo más cercano de la capital pero también en la costa norte y en la misma ruta.

En plena autopista tuvimos que interceptar a la caravana de autos que trasladaba al presidente Sukarno hacia Jibacoa, como antes lo hicimos con el ómnibus que transportaba a los artistas.

Desde Santa Cruz del Norte se logró comunicación con La Habana para informar al Primer Ministro acerca del cambio de sitio.

Todo parecía felizmente resuelto cuando comenzaron a servirse los daiquiris, mojitos y entremeses a los invitados y los músicos dejaron oír sus instrumentos.

Pero media hora más tarde, el primer ministro Fidel Castro no había llegado y temíamos que Sukarno comenzara a impacientarse por la ausencia de su anfitrión.

Fue entonces cuando recibí, por microondas, un mensaje del líder de la revolución cubana.

Estaba concursando en el Torneo de pesca de la aguja en el que acaba de conocer personalmente a Ernest Hemingway, cuyo nombre en la actualidad lleva ese concurso anual que se celebra en Cuba. Se disculpaba por el retraso. En algunos minutos más esperaba poder unirse a su invitado. Sugería que almorzáramos sin aguardarlo.

Transmití las disculpas al presidente pero mentí en cuanto a los motivos: - Graves problemas de gobierno han impedido al Primer Ministro estar aquí a tiempo, ya se dirige hacia acá.

Otra media hora más tarde, recibí nuevas instrucciones del Primer Ministro. Estaba ganando el concurso y, por ello, no podía abandonar el torneo de pesca. Reiteraba su solicitud de disculpas y su recomendación de que se sirviera el almuerzo sin esperarle.

- Parece que el Primer Ministro ha tenido que convocar una reunión muy urgente del Gobierno, le pide que lo espere y le anuncia que no tardará, - fue el falso mensaje que le transmití.

Pasados otros treinta minutos, el alto dignatario extranjero no disimulaba ya su disgusto.

- Es que hay una situación muy tensa en las relaciones con los Estados Unidos y, seguramente, algún asunto extremadamente grave se ha presentado - trataba de tranquilizarle.

El mandatario extranjero aceptó que se sirviera el almuerzo sin esperar más a su anfitrión, comió con naturalidad y aparentó disfrutar el espectáculo artístico. Pero al cabo del postre se levantó y pidió retirarse.

Mientras Sukarno y su comitiva abordaban los automóviles, yo estaba convencido de que acababa de ser testigo de un grave incidente en las relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

Pero unos 10 minutos después de haber tomado la caravana por la espaciosa Vía Blanca hacia la capital, detuvo su marcha abruptamente.

El automóvil en el que viajaba el Comandante en Jefe Fidel Castro, que transitaba en sentido opuesto, la había interceptado. Fidel abrió personalmente la puerta trasera izquierda del vehículo en el que viajaba el presidente Sukarno, penetró en él y ocupó el lugar que rápidamente dejé libre junto al Presidente.

- ¿Ya le contaron que estaba compitiendo en el concurso de pesca con Ernest Hemingway? No podía dejarlo porque estaba ganando. En definitiva obtuve el primer premio -, fue el saludo, feliz, del jefe de la Revolución.

- Sí ya lo sabía. Me alegra mucho. Lo felicito. Estoy muy contento de que haya usted podido venir -, dijo Sukarno.

Y se abrazaron sonrientes mientras que yo, actuando de traductor, sudaba copiosamente.

La Habana, Mayo de 2010.

NUESTROS HÉROES Y MÁRTIRES Y EL RESARCIMIENTO A LAS VICTIMAS

Escrito por Comité FMLN en Suecia
Mércoles, 12 de Mayo de 2010 17:24

La historia salvadoreña, concretamente del siglo pasado, cuenta con miles de víctimas de la violencia institucionalizada, la mayor parte de estos anónimos, que cuando más han pasado a ser estadísticas de la violencia social auspiciada en sus inicios por los gobiernos de turno desde sus instituciones represivas. La masacre del 32 fue el debut genocida de la oligarquía agraria salvadoreña en el siglo XX.

La Guardia Nacional, La Policía de Hacienda, La Policía Nacional, desde sus creaciones cambiaron su papel de seguridad pública, por organismos que se caracterizaron por la represión en el campo y la ciudad.

Paralelamente el ejercito desde su jerarquía jugó el rol más importante, como soporte de los gobiernos impopulares, defensores y representantes de castas políticas al servicio de la oligarquía y dóciles a los designios que desde la embajada de Estados Unidos dieron el visto bueno a golpes de Estado y fraudes electorales que desencadenaron como respuesta estallidos sociales, desembocando, en la guerra civil de los 80s.

Terminada la guerra civil, la Comisión de la Verdad, como parte de los Acuerdos de Paz y auspiciada por Naciones Unidas, elaboró un documento titulado “De la Locura a la Esperanza”, que aunque no es completo, es por el momento lo más fiable para concluir la responsabilidad de muertes, asesinatos, desapariciones e incluso aquellos calificados como genocidios o magnicidios; tal es el caso de masacres colectivas de civiles o asesinatos premeditados, como el de Monseñor Oscar Arnulfo Romero o los padres Jesuitas.

Para calcular la magnitud y responsabilidades diremos que de una lista de 13,569 casos, el 85% de ellos fueron atribuibles a la Fuerza Armada y los Cuerpos de Seguridad Pública, con sus escuadrones de la muerte. Cinco días después de entregado el informe, vino la imposición del famoso decreto o ley de amnistía de “perdón y olvido” aprobado el 20 de marzo de 1993.

Por desgracia solo en efemérides de casos emblemáticos como Monseñor Romero, Los jesuitas de la UCA y hoy el 10 de mayo con el caso de Roque Dalton; entre otros pocos, los medios de comunicación, organizaciones y familiares; ponen como tema de actualidad, los casos en particular.

Solo el Monumento a la Memoria y la Verdad del muro de la memoria histórica ubicado en el parque Cuscatlán de San Salvador, de 85 metros de largo hecho de granito negro, contiene los nombres grabados de al menos 25.000 víctimas de la guerra civil.

A la fecha el resarcimiento a las víctimas, sus familiares y descendientes es materia pendiente para cerrar verdaderamente las heridas y buscar la reconciliación social.

Es de comprender el sentimiento que individualmente embarga, especialmente a los familiares cercanos de las víctimas; no así el silencio cómplice que el estado ha mantenido desde finalizado el conflicto, incluso, contradiciendo las recomendaciones de la Comisión de la Verdad.

Hoy que los partidos de derecha no están en el gobierno es la perfecta oportunidad para empezar a construir el perdón pero no el olvido y leyes aberrantes como la ley de amnistía deben de ser derogadas y personajes con nombres y apellidos de los pasajes más oscuros de la guerra civil deben de responder ante el pueblo salvadoreño y los descendientes de las víctimas, para resarcir y verdaderamente empezar a curar la herida de este pedazo de nuestra historia que sigue abierta.

También debemos de ser realistas y tomar en cuenta que la correlación de fuerzas en el gobierno y la Asamblea Legislativa son todavía insuficientes como para con determinación asumir este rol histórico; pues en la actualidad este es un tema cerrado para la derecha e incómodo para el presidente; a pesar que este último ha manifestado por activa y por pasiva que su guía espiritual es Monseñor Romero, no basta con que a nombre del Estado pida perdón por este magnicidio; pues sin restarle el mérito a este acto, nuestros muertos no se pueden clasificar de primera y de segunda, como tampoco se puede individualizar el dolor que cada uno de los dolientes siente; ya que cada uno de los caídos, asesinados y desaparecidos, para bien de nuestra historia pasaron a ser patrimonio de todos y la justicia y

compensación, sobre todo moral tendrá que asumirse; cuando llegue como una reparación a todos los salvadoreños y salvadoreñas; tanto de la generación que perdió su juventud y hasta su vida en la guerra civil, así como a la actual generación que es heredera de la paz social que apenas empezamos a construir.

Aunque en otro contexto y a raíz de la ola de acusaciones en que sacerdotes y altos jerarcas de la Iglesia Católica se ha visto envueltos, el Papa Benedicto XVI, ha declarado en su reciente visita a Portugal; “EL PERDÓN NO SUSTITUYE A LA JUSTICIA”. Es de asumir que también en nuestro caso no basta el perdón.

Al margen del ejercicio de aprendizaje político que Mauricio Funes, realiza cada día al calificarse él mismo como presidente de todas y todos los salvadoreños, existe una verdad meridiana, no se puede construir la sociedad del cambio apoyándose en los sectores que han hundido, desde siempre, a nuestra patria en la vorágine del atraso, la pobreza la corrupción y el despropósito de represión y violencia que nos empujo a la guerra civil con más de 70,000 víctimas. Allá el que quiera olvidar sin resarcir; por nuestra parte los efemelenistas jamás olvidaremos, y llegado el momento junto al perdón tendrá que actuar la justicia.